Divine Gate

jueves, 16 de marzo de 2017 , 0 Comments

AÑO 3




Antes de meternos en faena me gustaría aprovechar el momento para hacer una advertencia. Ya que estáis a punto de introduciros en un análisis que poco, o más bien nada, va a gustar a los fans de este anime. Porque aunque pocos alguno debe de haber, ¿no? XD

Divine Gate (Pierrot2016, 12 CAPS)

"Un buen repelente para el fan de la animación nipona"


Estrenado el 8 de enero de 2016 y dirigido por Noriyuki Abe, Divine Gate es el resultado de adaptar a la animación el videojuego japonés que vio la luz en 2013 para para smartphones iOS y Android. O más bien la alocada apuesta del estudio Pierrot (Tokyo Ghoul), como iréis descubriendo a medida que avancéis en la lectura los que aun no hayáis visto esta serie.

Con Natsuko Takahashi a la cabeza de la composición de la serie y un total de nueve personas para desarrollar el Storyboard y otras cinco para el script, lo primero que salta a la vista es la facilidad con la que se refleja el baile de manos. Algo completamente llamativo si tenemos en cuenta que, en la mayoría de los animes que cojean de la misma pata, este trajín no se nota lo más mínimo. Pero no adelantemos acontecimientos y echemos un vistazo a la sinopsis de este trabajo antes de meternos en faena.

"Después de que se abriera la "Puerta Divina", nuestro mundo y el más allá quedaron conectados trayendo consigo una era de caos. Para restaurar el orden, se formó el Consejo Mundial y la Puerta Divina se convirtió en leyenda. Ahora, unos cuantos se reúnen para tratar de llegar a la puerta y rehacer el mundo".
Qué interesante este resumen extraído de Frozen-Layer, ¿verdad? Pues iros poniendo el cinturón de seguridad que viene las curvas XD

En la imagen Midori, Aoto y Akane. Los tres personajes que monopolizan más cuota de pantalla en esta historia.

Pero antes de comenzar a girar el volante como locos para intentar mantener el coche en la carretera hay unas cuantas cosas que debemos de tener en cuenta sobre Divine Gate. Y más si tenemos en cuenta que la primera de ellas ya sirve como aviso a navegantes, pues este es un anime raro. Pero no raro tirando a normal, como es habitual en los guiones japoneses, sino raro de narices. Por desgracia esta advertencia no tarda en pasar a un segundo plano gracias al habitual desorden con el que los nipones preparan sus tramas y a la enorme carga filosófica que lo acompaña. Un ingrediente, este último, que parece estar en esta curiosa mezcla con el único fin de rizar aún más el rizo y espantar al espectador más curtido. Porque por otra cosa no, pero por ésta bien que parece apostar los chicos de Pierrot cuando, en el primer episodio, nos introducen de esa manera tan nefasta en el extraño mundo de esta historia. Un lugar en el que, para mayor inri, algunas personas parecen tener poderes por no sé que fusión de mundos y en el que de inmediato conoceremos a nuestro protagonista, Aoto. Para entonces y como quién no quiere la cosa, ir descubriendo el turbio pasado de este joven y conocer al resto de personajes que forma parte de esta "aventura".

Sin tener aún ni la más remota idea de lo que se cuece, o mejor dicho, de que va todo esto, el segundo capítulo nos muestra el reclutamiento de Aoto por parte de un tal Arthur que se dedica a sabe dios qué, rodeado de sus caballeros de la mesa redonda (sí, os lo suelto para que os vayáis haciendo una idea de la que se avecina. Y no, no son estos caballeros, porque de serlo el anime habría ganado muchos enteros). Aunque no serán los únicos personajes "famosos" que veremos en plantilla, ya que al poco entrará en escena el dios de la mitología nórdica Loki. O más bien su versión ridícula, porque lo que nos encontramos en Divine Gate no tiene nombre. Y para que veáis que no lo digo con la intención de salir en la defensa de mitologías os dejo esta imagen

Pero cambiando de tercio, cabe destacar el hecho de que la trama de este segundo episodio nos vuelve a mencionar a la Puerta Divina, o Divine Gate para los amijos, con el fin de dejarnos constancia de lo especial que es. Cosa de la que no dudábamos lo más mínimo después de ver cómo su sola mención hunde a toda la trama en un pozo de soporífera filosofía. Pero como aun es pronto para sentenciar la serie voy a aprovechar este capítulo para llamar vuestra atención en la deplorable técnica de 3D que, en esta ocasión, acompaña a las escenas de acción. Y ya no solo por lo forzado de su empleo, que esa es otra, sino por la nula expresividad que le confiere a los personajes. Vamos, que al lado de esto la señorita Aoi de Coppelion tiene el cielo ganado.

Esta es la imagen que conseguirá dejar Divine Gate en más de un espectador.

Así como los dos capítulos anteriores parecían girar exclusivamente alrededor de Aoto, el tercero pasa a centrar su atención en Midori con el fin de desvelarnos el misterio que se había creado a su alrededor de una manera absurda. Y no es para menos, ya que a poco que prestemos nuestra atención nos daremos cuenta de que la cosa no era para tanto. Pero en fin, supongo que eso es lo que cabe esperar de una trama que tanto hace referencia a los caballeros de rey Arturo, como una escena después pasa a mostrarnos a una chica haciendo punto de cruz. ¡Claro que sí! Y todo ello para que tengamos constancia del aspecto mágico de la mítica Divine Gate mientras somos testigos de cómo personajes más poderosos y asequibles que ésta (recordemos que la tratan en todo momento como un simple mito) campan a sus anchas por este mundo sin que el espectador llegue a comprender la parte que, con su coherencia, debería de dejar bien atada su presencia.

Como si de una continuidad al desconcierto que reina en este anime se tratase, el cuarto capítulo se sale del camino marcado para, sin saber muy bien como, convertirse en un episodio de corte detectivesco al que acompañan escenas de pseudo acción. Y todo para que Aoto, Akane y Midori intenten averiguar la verdad que se oculta tras el trágico suceso conocido como la Navidad Azul. Una tragedia en la que fallecieron 666 personas (vaya, ¡que coincidencia!) a manos de dos individuos: uno que se le parecía bastante a Aoto y otro al que se le había ido por completo la olla. Pero dejando esto a un lado, que puede que a alguien le interese descubrirlo por sí solo y no es plan de fastidiarle la "sorpresa", lo que en realidad llama la atención de este episodio son las referencias a animes como Shingeki no Kyojin (que solo los chicos de Pierrot saben dónde se dejaron los ganchos) o Xenosaga The Animation (con la presencia de ese robot que no vais a ver más en toda la serie). Lamentable. Y todo para devolvernos a esa vertiente filosófica que ya creíamos haber dejado atrás. Aunque puestos a desquiciar al personal nada mejor que observar el martillo de Thor en acción (que digo yo que después de meter a Loki en el fregado alguien debió pensar que esto también quedaba bien) y la guinda que nos dejan los chicos de Puya (el fansub al que pertenece la traducción que ha parado en mis manos) con esa licencia que se toman al cambiar la palabra "hermano" por "Aoto". Un curioso "lapsus" que, seguramente sin pretenderlo, puede llegar a explicar muchas cosas sobre la enrevesada trama de algunos animes.

Siguiendo la "excelente" progresión de la historia, el quinto capítulo nos traslada a un Área Abandonada donde, además de ser testigos de una horripilante manera de presentar a los personajes, seremos testigos de cómo nuestros protagonistas tendrán que superar, porque sí, una serie de pruebas sacadas de la mismísima serie de televisión Humor Amarillo. Claro que a la vista del descomunal tamaño de las pelotas del guionista de turno y para disfrazar un poco más el tema y, de paso, acompañarlo de unos cuantos clichés, la susodicha Área Abandonada no lo resultara estarlo en realidad. Por lo que al final los chicos terminarán enfrentándose al verdadero enemigo al tiempo que tratan de hacer las paces con él. Algo muy de elogiar y que representa perfectamente la coherencia de esta serie, hasta que la propia trama se lo carga de un plumazo, al hacer que entren en escena los personajes que convertirán este campo de batalla en un río de sangre. Pero ¡eh!, que no se lleve nadie las manos a la cabeza que para el final nos han dejado la típica escena lacrimógena. O más bien vomitiva. A la vista, claro está, del nivel de este anime.

Qué pintan estos dos personajes en la trama o por qué diablos salió adelante este anime son cuestiones que se le escapan hasta al mismísimo Iker Jimenez.

Tras dejarnos con el culo partido, al mostrarnos como Arthur se topó con la Divine Gate cuando era pequeño (téngase en cuenta que este personaje es un crack pues no sólo le llegó con esto, sino que poco después se hizo amigo de Loki y ahora trata nuevamente de encontrar la Divine Gate de las narices) el sexto capítulo nos muestra, como no podía ser de otra manera, la llegada del momento de ir a la Divine Gate. Y digo que no podía ser de otra manera por el simple hecho de que nos llevan dando la murga con esto todo el tiempo. Claro que, como os podéis hacer a la idea, este acontecimiento sucede demasiado pronto para ser el objetivo de la serie, por lo que los chicos de Pierrot optan por rellenar estos 20 minutos con florituras que pretenden allanarnos el camino. Y es que de pretenderlo ha hacerlo hay un trecho bastante grande en un trabajo que nombra a Santa Claus o a Arturo y sus caballeros de la mesa redonda con la misma facilidad que entran en escena Loki o el mago de Oz. O al menos ésta es la conclusión a la que yo he llegado antes de ver la lluvia de deseos que se avecina.

Por suerte para nosotros y lo digo en serio, el séptimo capítulo supone la llegada de nuestros protagonistas a la Divine Gate. Un lugar que resulta ser tan turbio como manejable (véase quién lo controla) y, sobre todo, completamente diferente al de la idea que tenía preconcebida todo el mundo. Dando así pie a la materialización de un evento que le dará una vuelta de tuerca a la historia y el soplo de aire fresco que ¿necesitaba? Claro que esto no será lo único que se traiga debajo del brazo el episodio que supone la llegada de INCONGRUENCIAS como estas:

1. La Divine Gate no aparece porque sí, sino que Arthur la puede invocar donde le da la gana... para tener que atravesar un sin fin de puertas previas.
2. Los drones autónomos aparecen en el interior de la zona invocada por... ¿arte de magia?
3. La robusta promesa entre Loki y Arthur se va a la mierda en la primera ocasión. Y para eso tanta escenita.
4. A pesar de dividir el grupo inicial en dos, para que unos avancen mientras los otros quedan combatiendo, y de seguir avanzando en todo momento, algunos de los personajes que se quedaron atrás son capaces de alcanzar al primer grupo con pasmosa facilidad.
5. Como con los drones les parecían poco, los chicos de Pierrot aprovechan para meter en escena un androide valiéndose de la misma lógica que permitía la presencia de los anteriores. O dicho de una manera más comprensible: porque sí, vamos.


Y por si la cosa no estaba ya lo bastante calentita, el regreso de la voz en off que nos venía acompañando desde el comienzo de la serie servirá para cubrir todo con un manto de incertidumbre y corroborar definitivamente el rechazo que el espectador ya venía arrastrando tras tanto sinsentido.

Superado el bache anterior, el capítulo ocho confirma de manera absoluta lo desquiciante que puede resultar el anime después de ver como éste no sólo no se conforma con meter en el saco a la biblia, por medio de la torre de Babel, sino que continua meando fuera del tiesto gracias a un personaje, Oz, que se refiere a la muerte de nuestros personajes como una posibilidad, incluso a pesar de lo que le dice Loki y del papel transcendental que él mismo tomo en en el asunto. Y esto sin meter el misterio que nos plantea el saber dónde diablos estaban luchando los compañeros de nuestros chicos. Porque si os fijáis bien los drones autónomos SÓLO aparecen en el exterior de este lugar.

Y ojo, porque aún no os he hablado ni de cómo la trama nos intenta hacer creer que Divine Gate sigue siendo el cuento de hadas del comienzo, cuando ya hemos visto que esto no es así, ni de la historia de conspiraciones que rodea al consejo mundial y que se nos deja caer a estas alturas como quién no quiere la cosa. Pero eh!, que nadie se eche a temblar por el hecho de que esto dé respuesta a las dudas que envolvían a Akane y Midori, ya que estos chicos seguirán empeñados en entrar en la Divine Gate con el fin de descubrir la verdad. Vamos, que nos salen un poco mas subnormales y ya no entran en el guión. El cuál, por cierto, remata la faena con la aparición de Shakespeare y sus poderes mágicos. Por favor, que alguien tome medidas contra el sake de garrafón de una santa vez.

Al personaje de la izquierda ya lo conocéis, pero a la chica de la derecha no. Porque esa joven de pelo verde de la derecha que escribe con tanto ahínco es ni más ni menos que Shakespeare. Hala, ya podéis iros a dormir.

Siguiendo tan fino argumento, el capítulo nueve nos presenta un sinsentido en el que los tres chicos acabarán atrapados en una casa de muñecas para estar a merced de Loki. Algo que tampoco escaparía de lo normal de no ser por cómo se desenvuelve la acción. Y es que, en este lugar la señorita Shakespeare es la dueña y señora de todo hasta que a los guionistas les sale de la entrepierna lo contrario, momento en el cual los chicos se libran de su cautiverio de la misma manera 
desconocida en la que fueron a caer en él. Como desconocida es también la razón de ser de la escena dramática que tiene Midori, ¿acaso pensaban hacernos llorar con ella? En fin.

Continuando con el in crescendo de estupideces, el décimo capítulo vuelve a recurrir al pasado de los chicos con la intención de tocar la patata de algún espectador. Un objetivo que espero no logre en la vida. Y más después de ver la ridícula muerte de la heroína que se interpone entre Midori y la lanza que iba dirigida a ésta (pues no hace falta ser un lince para ver que, con esa trayectoria, la lanza no iba a herir a nadie) o la estúpida lucha del valentoso padre que se saca un ordenador de la manga (literalmente) para acabar palmándola a pesar de todos sus truquitos. Dos sucesos que poco o nada tienen que envidiar a esa escena de lucha a muerte en la que un enemigo muy superior deja de atacar para rodear a su objetivo (WHAT?!) o a la del reencuentro con esa vieja y querida amiga que ahora resulta tener poderes por arte de magia. ¡OMAIGAR!


Después de enredar todavía más la trama, porque se ve que los chicos de Pierrot nos habían resuelto todas las incognitas que teníamos (ironic mode = ON), el undécimo episodio nos deja con otra colección de escenas difíciles de digerir por su coherencia y ante la respuesta a la incógnita que presentaba, desde el comienzo mismo, esa parte filosófica encargada en el niño. Porque no todo iban a ser cosas negativas, digo yo. Claro que aún falta por ver cómo termina este anime y si se dignan a decirnos que este niño se le apareció a TODAS las personas que han llegado hasta la Divine Gate. Porque esa es otra. Y de las buenas XD

Tal y como me podía haber imaginado, el último capítulo de la serie no se molestaron en resolver la cuestión que me planteaba al término del anterior. Sino que en su lugar nos muestra como todo quisqui puede llegar hasta la Divine Gate de una manera realmente sencilla. Lo cual no deja de ser absurdo teniendo en cuenta la odisea por la que pasaron los tres chicos. Pero, aunque no os lo creáis, esto no es lo mejor de todo, ya que de no ser por este chapucero desarrollo nunca sabríamos que detrás de este tinglado se escondía el libre albedrío de los humanos a la hora de elegir su destino. Una revelación a la que sigue, de tapadillo, la mítica cuestión del sentido de la vida que tan bien se resolvía en este film. Dos factores tan raros entre sí como la forma en la que ha sido estructurada esta historia y que aún tendrían un pase (ya sabéis que yo soy de aceptar pulpo como animal de compañía) de no ser por esa recta final que manda a tomar por culo toda la serie. Carente de toda coherencia e igual de querida que una patada en la entrepierna, la explicación con la que los chicos de Pierrot intentan salvar los platos dista mucho de conseguir su objetivo. Algo que, a decir verdad, parece no importarles lo más mínimo puesto que, ni cortos ni perezosos, optan por cerrar su trabajo con una escena que parece servir de puente a una segunda temporada. Una continuación que, por lo que a mí respecta, va a ver su puta madre.

Aunque no lo creáis al final el único que sacó algo en limpio de todo el asunto fue Aoto. Si es que lo de conseguir novia cuenta como tal XD

A parte de lo que ya os he dicho sobre ella cuando tocaba el segundo capítulo, la animación de Divine Gate cuenta con su 
particular sello gracias al abuso que hace del negro. Una decisión que pudo gustar en su momento al iluminado de turno, por eso de que quedase a juego con la trama, pero cuyo resultado deja mucho que desear en un trabajo que no duda en mezclar este curioso recurso con decorados que no solo parecen ser renderizados, sino que resultan ser de lo más cutre que nos podíamos echar en cara el año pasado. Lo cual no quita que, a mi parecer, el dibujo no desentone lo más mínimo con la propia trama. Como tampoco desentona la B.S.O., la cual se apoya en el tema del opening ("One Me Two Hearts" de Hitorie) para entrar con fuerza en el tracklist del maestro peluquero DR FERRO XD
En fin, pasemos página que va siendo hora.


LA NOTA:

A la vista de lo dicho hasta ahora y por hacer un breve resumen, os diré que Divine Gate es un anime de cuestionable fundamento que hace gala de un desarrollo digno del más grande de los BODRIOS que hayan pasado por mis manos. Y no es para menos, ya que al lado de esto Luck & Logic es una verdadera maravilla. 

Cargada de filosofía hasta los topes (y me río yo de la de Evangelion en la cara de Anno) y ejecutada por unos personajes que resultan ser más planos que un freno de disco en lo que a sus actuaciones se refiere, el trabajo del estudio Pierrot se alza con nuestra más mugrienta G mientras nos recuerda, una vez más y a la voz en grito, esa "amenaza" llamada segunda temporada.

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