Mononoke Hime (a.k.a La princesa Mononoke)

jueves, 21 de diciembre de 2017 , 0 Comments

AÑO 5



Esta semana recordaremos un poco a Mushishi con…


> Mononoke Hime
 (a.k.a La princesa Mononoke) (Studio Ghibli, 1997)


¡Oh! ¡Qué recuerdos me vienen ahora a la cabeza con Ginko! Como lo echo de menos, más cuando Artland desapareció… En fin. En esta ocasión me toca terminar el año con una entrada y, al igual que en el comienzo de 2015, lo hago con una película. Sigo con mi costumbre de analizar un film por año, y también la de querer traer las obras más conocidas del estudio más internacional de Japón. No, no me refiero a Toei XD, sino a Ghibli con el extraordinario Hayao Miyazaki, creador de obras maravillosas y culpable de la fama de este estudio. Si es que lo prefiero antes que a Walt Disney, pero no saquemos todavía los cuchillos, tranquil@s, que al "español" lo respeto, pero teniendo que escoger entre los dos, yo me quedo con el nipón.

Para esta ocasión he seleccionado esta película por puro azar, debido a que tengo otras muchas en espera y no me decantaba por una. Al final, cayó ésta de 1997. Más conocida como “La princesa Mononoke” en España y Latinoamérica, ésta es una de las grandes deudas pendientes que tenía con la animación japonesa (una de tantas), sobre todo a causa de una adolescencia un poco convulsa en donde prefería géneros y estudios algo más “estúpidos” antes que de calidad. Alguno se preguntará el porqué de ello, pero podría resumirse en una necesidad de obras vacías para no pensar demasiado y deprimirme, por triste que suene.

Encontrar un parecido, me refiero al argumento de la historia que nos relatan, respecto a la Historia (como ciencia) podría decirse que hasta es “fácil”, si amoldamos acontecimientos al relato. Aquí podría encajarse en una época de revolución “industrial” con el hierro como recurso y la pólvora como arma. La sinopsis de esta película se resumiría así: Ashitaka es un prometedor príncipe aspirante a ser líder de una tribu o poblado humilde que convive con su entorno de forma sostenible y respetuosa. Un día, una deidad del bosque (un jabalí) convertida en demonio, les ataca, causándole heridas a Ashitaka, con tan mala suerte que resulta ser una maldición que empeora con el odio y la rabia. Tras localizar el origen de la deidad, decide emprender rumbo hacia dicha zona con el objetivo de que el mal alojado en su cuerpo desaparezca gracias al Shishigami, un espíritu del bosque (por eso ya nombré a Mushishi al comienzo).



La historia se desarrolla sin ningún tipo de inconveniente, es más, dada la duración de la película, no se percibe larga o pesada, sino que el tiempo transcurre sin que nos demos cuenta hasta llegar a los títulos de crédito. Tened en cuenta que la película son 134 minutos, ¡más de dos horas!, que se pasan en un suspiro, como quien dice. No nos encontraremos trabas en el guión, fallos en el mismo o vueltas innecesarias (el famoso relleno). Está tal como cualquiera hubiese deseado y esto es algo de lo que pocos pueden presumir.

Al igual que el magnífico tratamiento del guión, los personajes no se quedan atrás. Sí habrá una diferenciación en ellos, ya que los que son personajes principales se hacen notar, sin embargo, los que tienen una actuación secundaria quedan mucho más al margen de lo que suele pasar en obras animadas llegadas desde Japón. Esto no es un punto negativo ni todo lo contrario, es una forma de gestionar los recursos diferente. No obstante, en esta ocasión les ha salido redondo, porque ya no es solo una buena caracterización de los mismos, sino que los grupos a los que pertenecen también se podrían considerar una “entidad” independiente más, como los clanes de deidades o de población. Los personajes principales son los siguientes:

>Ashitaka. Es un príncipe heredero de una tribu o población que vive, como decía antes, en armonía con el entorno. Es joven, apuesto, muy buen arquero y con grandes dotes de palabra. Suele ir a lomos de…

>Yakkuru. Es un alce rápido, ágil y muy inteligente que sabe en todo momento qué hacer para ayudar a su dueño. Aunque no hable, se hace entender perfectamente, no solo hacia Ashitaka, sino que nosotros también comprenderemos qué quiere comunicar en todo momento.

>Tatari-gami. Es el demonio que intenta arrasar la aldea del protagonista. Originalmente era la deidad Nago, un jabalí protector del bosque en el que suceden los acontecimientos de la película. En el poco tiempo en el que aparece en pantalla “habla” a través de su rabia con odio hacia los humanos por todo el daño cometido.

>Eboshi. Es la gobernante de Tatara-ba o “ciudad de hierro”, ya que es, en este lugar, donde se funde el mineral para la creación de armas de fuego. Concretamente, éste es el lugar que causa el daño al bosque a costa de talas masivas para alimentar la forja de fundición. A pesar de ser mujer, Eboshi se ha ganado el respeto de los suyos por sus buenas decisiones, su fuerza y estrategia en la batalla.

>Jiko-Bou. Es, en un primer momento, un pobre monje que parece escapar de la guerra local, pero terminará siendo una sorpresa a nivel argumental. No le quitéis ojo. Por su aspecto y forma de actuar, me recordó al principio a los típicos timadores que asaltaban a los viajeros con palabras bonitas para dejarlos después más tiesos que la mojama.

>San. Es la protagonista de la película y su alias, “la princesa Mononoke”, le da título a la misma. Fue adoptada por un clan de deidades lobo y la consideran una de ellas y no una humana. San, por su parte, piensa de la misma forma y hasta se podría decir que actúa igual porque tiene una gran fuerza física, velocidad y agilidad. Junto a su clan luchan por derrotar a los humanos de Tatara-ba y expulsarlos de las montañas.

>Moro. Es la líder o deidad más importante del clan de los lobos. Ella es una loba de dos colas cuyo tamaño es colosal. Si ya sus hijos pueden llegar al tamaño de Yakkuru, ella lo supera. Al principio me recordó a los huargos del WoW.

>Okkotonushi. Es el líder del clan de los jabalíes y, al igual que Moro, odia profundamente a los humanos de la ciudad de hierro. El clan de los lobos es poco numeroso (los miembros se cuentan con los dedos de una mano), pero este dios jabalí dirige a decenas de semejantes. Además, supera en tamaño a Moro, al igual que en fuerza.


>Los shoujou. Es el clan de los simios (foto más abajo). Sí, efectivamente, antes de "meterse en política", los simios rondaban por el bosque en manada, pero ahora que los humanos lo están esquilmando, solo se dedican a protestar y a tirar piedras y palos. Su papel en la película es tan limitado que podrían desaparecer del film y ni se notaría la diferencia. De todas formas, que sepáis que aparecen.


-Telecincoooooo...-

Y poco más. Hay otros personajes como las chicas del pueblo de Ahitaka, Ji-Ji o el guardaespaldas de Eboshi, entre otros cuya aparición es puntual. La mayoría de personajes tienen una evolución y cambio a lo largo de la película, por poca que sea. Obviamente, esto otorga mayor “credibilidad” y empatía hacia los personajes, por lo que no nos parecerán artificiales, sino habitantes de dicha época.

Me detengo ahora en el dibujo y animación. Sin duda alguna, el estilo de Ghibli es inconfundible y ha ganado muchos enteros desde la última película que analicé de este estudio, Mi vecino Totoro. También es cierto que han pasado casi 10 años (nueve, concretamente) en donde las técnicas han mejorado y eso se nota. La animación es increíble; los efectos, soberbios; el coloreado, fantástico; el detalle, maravilloso. Todo son loas a un trabajo de sobresaliente que no solo me encantó, sino que lo hizo con los millones de espectadores que fueron a verla.

La banda sonora es instrumental y muy armoniosa. Tiene un ritmo calmado y profundo, es más, mientras escribo la estoy escuchando. Me encanta, sí, pero no es una obra maestra (a mi gusto) por la que acabe “enmarcada”. Sin embargo, el trabajo de Jose Hisaichi se merece un buen reconocimiento al encajar a la perfección en el film. No obstante, existe un detalle que no me gustó, y esto lo digo no por la OST, sino por por las voces de los seiyuu en la obra original. Se nota mucho que son voces de estudio. No tienen eco, a veces les falta emoción y eso que la mezcla de audio es excelente, pero hay momentos en donde la magia del técnico de sonido es insuficiente para tapar eso. Es una pena.


LA NOTA:

Termino aquí este último análisis de 2017 para dar la calificación de esta película, no sin antes dar un consejo o recomendación sobre la misma. Si pensáis en mostrar esta película a vuestros hijos, mucho cuidado. No la enseñéis a muy pequeños, debido a que hay desmembramientos, decapitaciones y criaturas grotescas que pueden afectar a su sensibilidad. Luego vienen los lloros, las pesadillas, las quejas y yo no estoy por la labor de aguantar tonterías. Seguro que vosotr@s tampoco lo queréis. Aunque eso sí, sois libres de disfrutar en la intimidad, con vuestra pareja, familia o amigos de esta magnífica obra de Ghibli. Es por ello que termina alcanzando la A de nuestro ránking.

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