Read or Die (OVAs)

jueves, 8 de febrero de 2018 , 0 Comments

AÑO 4



Esta semana conoceréis ciertos gustos míos con…



> Read or Die (Studio Deen, 2001, 3 CAPS)



¡Por fin! Ya puedo quedarme tranquilo, al menos esta semana. Al fin traigo una de mis series favoritas de antaño, una de las que más me marcó en el anime japonés. Curiosamente, una serie de las que etiquetaría como “no me llama la atención en un primer momento”. ¡Qué curioso! Con Zankyou no Terror me ocurrió algo parecido.

Pero a lo que iba, que me conozco, ganas no me faltaban para traer esta joyita que encajó con mis gustos del pasado casi a la perfección. Y qué buen momento para poder analizarla aquí en el blog, ya que desde aquel momento no la volví a ver. Esto no quiere decir que la dejase en un cajón olvidada, pero en esa época, la volví a visionar unas cuantas veces, no menos de diez, casi seguidas. Habrá quien diga que fue amor a primera vista. Razón no le falta.

¿Qué fue eso que me tocó tan hondo? Digamos que fue la originalidad, no sólo de la historia, sino de esa curiosa ambientación steampunk que impregna el trasfondo del anime y que la dota de un poderoso atractivo. Además, la protagonista tiene tanto carisma que es difícil decir que no.

La historia de R.O.D. (resumiendo el título a más no poder) versa sobre una conspiración para aniquilar a la raza humana por parte de un sujeto que, con ahínco, busca un libro titulado “El amado inmortal” cuyas páginas guardan en el interior el secreto para aniquilar la raza humana. De casualidad, nuestra protagonista se encuentra con este libro y hace todo lo posible para mantenerlo bajo su control. Todo esto por leerlo, lo que hace el ansia viva.

Mucho más no os voy a poder contar, ya que esta serie de OVAs consta únicamente de 3 episodios, por lo que, a poco que diga, ya desvelo información crucial. Es un handicap importante, ya que la historia da para mucho más, como una serie de 12 episodios, pero lamentablemente tenemos que conformarnos con el concentrado, con lo que esto conlleva: no poder saborear todos los matices de los personajes, acontecimientos y de la tensión que no da tiempo a percibirla en caso de asomar por la pantalla.

A pesar de esta debilidad crítica, el punto fuerte de la historia que tenemos entre manos son sus personajes, siendo la protagonista, Yomiko Readman, la que más sobresale de entre los demás y con mucha diferencia. Esto no quiere decir que los otros sean malos, sino todo lo contrario, lo que hace que Yomiko sea la luz que brille en las tinieblas. También quiero dejar presente y remarcar que la corta duración de la serie daña la evolución y desarrollo de los mismos, incluida la protagonista, aunque ella será la que menos lo note. A continuación os hago una pequeña descripción de los personajes principales, como viene siendo habitual en los análisis de este blog:



-¡Vaya par de mofleteeeeeeees!-

> Yomiko Readman, alias The Paper. Adicta a los libros tanto como los niños al azúcar. E
sta joven con poderes especiales puede otorgar cualidades extraordinarias a todo lo que esté formado por papel. Este personaje me llegó tan hondo que su aspecto físico se convirtió en un paradigma de mis gustos femeninos: morena algo desarreglada, con gafas, mofletes y una buena delantera. Pero no sólo es el físico, sino también su personalidad: despistada, impetuosa, cariñosa, cabezota… ¡oh, my God! ¡Me casé con un clon de Yomiko sin darme cuenta!

> Nancy Makuhari, alias Miss Deep. Esta atlética y esbelta muchacha será la acompañante de Yomiko. Al igual que ella, es otro agente especial y sus poderes se basan en atravesar cualquier objeto. Además, hay que sumar unas dotes físicas admirables, flexibilidad increíble y un manejo mortal con cualquier arma.

> Drake Anderson. Este muchacho es el apoyo militar de las chicas. Al contrario que ellas, Drake no tiene poderes y, además, habrá que sumar una actitud ligeramente negativa, pero no impedirá que realice su trabajo de forma excelente. Personalmente le encuentro un parecido increíble con Edward Elric, el protagonista de Fullmetal Alchemist.

> Joe Carpenter, alias The Joker. Es el segundo al mando de las Fuerzas Especiales de la Biblioteca Británica. De lo poco que pude comprobar es que rezuma “soy inglés” por todos los poros de su británica piel. Hay que sumar la coquetería con su pelo (me recuerda a Mijatovic), además de vestir como un bibliotecario con un sueldo mensual de cinco enteros.

Sintiéndolo mucho no he podido conseguir más información (o información de valor) del resto de personajes al no aparecer en pantalla el tiempo suficiente. Tres episodios no dan para mucho, casi no dan para nada. Eso no quita que no interesen como ocurre con Gentlemen, Ikkyn (el líder de los I-Jin) o Wendy Earheart, la chica torpe que lleva el té a Joker, pero… tenemos que aguantarnos.

También tenemos que soportar el montón de dudas que tenemos al final de la historia, como las creaciones I-Jin, más información acerca de la vida (actual o pasada) de los personajes o el último I-Jin, que casi no se le ve en pantalla. Por estas razones, el final nos deja con una sensación de haber quedado a medias al perder mucha información valiosa para el entendimiento de la historia.



-El emblema de la Biblioteca Británica. Cuidado, que es la última línea de defensa junto con los recogepelotas del Manchester City y Mr. Bean-

Cambiando de tercio, el dibujo y la animación provocan sensaciones contrarias en todo momento. El detalle de los escenarios es increíble, al igual que la animación en determinadas situaciones de los combates, pero todo esto se pierde con la sencillez e incluso mal hacer en el movimiento de los personajes, cuyos detalles van a menos o incluso encontramos deformidades en ellos, cosa que no debería ocurrir a vistas las animaciones asombrosas que comentaba antes. La percepción que me encuentro es agridulce, al sentir que el trabajo se pudo hacer con prisas o sin ganas en determinados momentos.

Del apartado sonoro sólo puedo ofrecer buenas palabras, al tener una buena calidad gracias, sobre todo, a los temas de orquestra al estilo de las películas de James Bond y que son, en mi opinión, el pilar principal que atrae y engancha con una serie tan cortita de OVAs. Otras con una duración similar quizás no hubieran llegado al nivel de adicción de R.O.D. Buena prueba de lo que estoy escribiendo es el opening, siguiendo otras pautas de las películas de 007 como las siluetas femeninas y armas asomando cada poco en el conglomerado de escenas que se presentan.

De los ending (sí, habéis leído bien, hay varios, concretamente dos) indicar que no siguen tanto el estilo de la apertura y se van por algunos derroteros extraños. El primero acabó en la peluquería del blog, y con eso creo haber explicado todas las preguntas. El segundo, en cambio, no se separa mucho del patrón del opening, pero sí dota de un estilo “británico” algo peculiar. Si quito la palabra entrecomillada el resultado sería el mismo.

Antes de dar por finalizado este análisis, quisiera traer a la palestra ciertos detalles que me llamaron poderosamente la atención. No sé qué manía le tienen al presidente de los EE.UU., pero en las OVAs lo tratan de cagueta, meón, torpe e iracundo. Vamos, una joya, supongo que para las empresas de pérdidas de orina, porque no hay escena en la que no se mee en los pantalones presidenciales. Además, su servicio secreto parece sacado de una peli de Torrente por lo chapuzas que son, como vemos perfectamente en las primeras escenas de la serie. Sé que cuando se emitió el anime, en 2001, había llegado George W. Bush y que antes estuvo Bill (bragueta rápida) Clinton. El primero no había dado tiempo a demostrar su incompetencia y el segundo dudo que se meara encima, quizás con otras cosas sí es posible que se machara, de esto sabe muy bien Mónica L. Bueno, mejor decir M. Lewinsky para guardar la intimidad de su nombre.

El segundo detalle del que quisiera escribir es el del omnipresente fanservice, que en esta serie asoma por bastantes escenas. Vale que puedan marear en exceso la figura femenina, pero que una agente especial vaya embutida en un traje de cuero ajustado enseñando las tetas, como que no encaja mucho en un ámbito de tendencia bibliotecaria con sus chaquetitas marrones. A ello hay que sumar la tecnología de rebotes y súper-rebotes, muy presente en el episodio dos. Con Nancy exageraron demasiado. Todos sabemos que las chicas con gran talla frontal tienen ese detalle (ya no digo problema ni cualidad) bajando escaleras o corriendo, pero a Yomiko no se le nota tanto. Quizás “sea aceptable” en ésta última, pero con Nancy se pasaron de híper-realistas.


LA NOTA:

Pasado el tiempo de la última visualización de R.O.D., puedo decir que la serie de OVAs ha envejecido bien, pero no tanto como esperaba. Esto se debe a una muy corta duración, un desarrollo limitado de la serie y de los personajes y un dibujo con momentos de absoluto desdén. Todo esto hace que baje del pedestal en que la tenía, aunque tampoco la voy a denostar por ello.

La serie está bien, esto es así, pero para ser “suprem” tendrían que haberlo hecho de una forma diferente. Esto es lo que hay. Sin embargo, cogiendo nuestra tabla de valoraciones, nos topamos con una D que le viene como anillo al dedo, ya que a pesar de todos los handicaps que he nombrado, la historia tiene un peso fundamental y que, sumada a la OST, hacen un fuerte binomio. Razón por la que también obtiene el sello de recomendable.


-Así que te gustan los mofletes, ¿eh?-

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