AÑO 13
Esta semana saldaremos cuentas pendientes con…
>Azumanga Daioh - The Animation (J.C.Staff, 2002, 26 CAPS)
En efecto, volvemos al pasado. Quizás alguno de vosotros se pregunte si utilicé el DeLorean de mi compañero de fatigas Jorge García, herramienta muy utilizada por él cuando quiere rebuscar algún anime de viajes en el tiempo de bastantes años atrás. ¡Como si hubiera alguno bueno! Sin embargo, siento deciros que no fue así ni me aproveché de que llenase de plutonio el depósito esta misma semana. Ni lo volveré a hacer.
-Dani, eso está mal, tendrías que haber pedido permi…
-¡Qué golpe en la defensa ni que niño muerto!
Ahora, queriendo correr un tupido velo para olvidar aquel 'saco de patatas' de ocho años que salió volando, paso a centrarme en la serie que tenemos esta semana entre manos. Emitida en 2002 y bajo el paraguas de J.C.Staff, fue una serie muy famosa por aquel entonces, tanto por memes, comentarios, alusiones, firmas en foros de animación con las imágenes de los personajes y, así, con un largo etcétera, este anime gozaba de innumerables referencias por parte de sus fans. Me parece que, incluso a día de hoy, sigue siendo bastante conocida por lo que voy viendo, aunque claro, las voces suelen venir, sobre todo, por parte de viejales como yo y no tanto de jóvenes.
¿Dónde estaba yo por aquel 2002? Pues seguramente enconado con alguna serie con carne a raudales. Me juego la huevada a que sería Love Hina (otra serie del mismo estudio), pero como no me acuerdo muy bien de aquella época y tampoco quiero quemar neuronas recordando batallas de Vietnam, lo vamos a dejar así. Eso sí, en mi defensa (y vaya mierda de defensa, ya os anticipo) siempre la tenía en la lista de pendientes para verla, pero nunca la empezaba. Quizás la ausencia de ecchi importó más de lo que creía. Quién sabe.
Sin embargo, aquí estoy yo, queriendo expiar mis pecados y ver si me perdí algo que me hubiera cambiado la vida o si, por el contrario, acabaría en la papelera de aquel Windows XP corriendo sobre un AMD XP 2000+ que emitía más infrarrojos que un radiador promedio. Veranos divertidos en calzoncillos e inviernos calentitos sin 5 mantas encima de la cama. Dios bendiga a Advanced Micro Devices.
>Sinopsis
Chiyo es una joven de 10 años que entra en la preparatoria. Así, directamente, sin pasar por la casilla de salida ni cobrar los $20.000, cae directamente a un mundo donde las hormonas hacen de las suyas y donde la pelambrera en los bajos aparece para sorpresa de unos y discordia de otros. Cada adolescente que escoja un equipo.
-Cuando diosito te da a escoger tu mejor cualidad de una bolsa con papelitos-
Sin embargo, Chiyo es una niña superdotada y ha conseguido saltarse varios cursos debido a su prodigioso intelecto. De todas formas, no todo va a ser coser y cantar. La diferencia de edad, de estatura, de pensamiento y que los institutos suelen ser pozos de depravación y descubrimiento de la vida adulta, hacen de estos un lugar prohibido para una niña de 10 años. Pero esto es Japón, ¿no? No debería haber problema ya que es un país del primer mundo, con una cultura muy occidental y respetuosa. ¿Verdad?
En realidad todo es más normal de lo que podamos mal pensar, al menos para los que estudiamos en España. Dentro de un aula de instituto, la fauna hace su aparición con especies de todo tipo. Chiyo es una extraña que cae ahí como quien se lleva una rana a Australia y la suelta en la primera fuente. Tendrá que adaptarse, aprender y enseñar, porque aquí no solo va a prestar atención y absorber todo el conocimiento, también a hacer amistades y a descubrir un mundo que en el colegio no se puede imaginar.
>Guion, narrativa y tratamiento de personajes
En efecto, no debería haber problemas pero, como me decía una ex, en el anime no hay feas. Qué jodía, con lo buena que estaba y dudaba aún por encima. No obstante, no dijo mentira. En las series de animación no aparecen 'ecce homo' y las chavalas están de notable para arriba. No obstante, la realidad suele ser más dura. Las novias no te susurran 'onii-chan' ni te gritan 'hentai!' cuando sales de la ducha con la alcachofa fresquísima. Siento decepcionaros, quizás alguno se vuelva gay con estas palabras que os voy a decir, quizás las ventas de almohadas de waifus aumenten un 500% y se vuelvan rígidas de tanto engrudo 'Art Attack', pero las series suelen ser fantasiosas, al igual que las telenovelas, porque nos sirven para evadirnos de la realidad angustiosa en la que vivimos, nada más.
-¡Oh, dios mío, el Capitán Obvio vuelve al ataque!-
Ya, como si no hubiera idiotas que siguen como una religión cualquier serie, película o, incluso, un libro. Y de cosas así, vienen mitos como el triángulo de las Bermudas, que si los aliens y las pirámides, que si el kamasutra… Así que, ya sabéis, evadiros con lo que queráis, pero no toquéis los huevos con paridas.
Centrándonos en la serie que tenemos entre manos, Azumanga Daioh se basa en un conocido manga de Kiyohiko Azuma, creador de otras series dibujadas. Quizás la más conocida, aparte de la que tenemos esta semana, es la de Pani Poni Dash! donde también hay adaptación a serie animada. ¿Me animaré a reseñarla en un futuro? Quién sabe. Primero tengo que ver si pasa el test del primer capítulo, luego ya veremos.
-Hablar de cosas nazis-
Los géneros en los que se basa la serie animada de Azumanga son la comedia y el slice of life. No hay romance, no hay drama, no hay ecchi, no hay ciencia-ficción. Quizás fantasía por las idas de olla que tienen algunos de los personajes, pero quitando eso, nada más. De los dos principales géneros decir que me han parecido algo 'descafeinados'. Han tomado muchas licencias respecto a ellos y la comedia que ofrecen suele ser monótona y aburrida, llegando a momentos donde me causaba rechazo. Cierto que tiene puntos muy buenos (he de admitir que están a un gran nivel), pero son escasos y, terminada la serie, da la sensación que necesitaban más para que no fuera un suplicio. Todo esto está causado por una constante insistencia en realizar el mismo tipo de gracias. Una vez vale. Dos, quizás. A la nonagésima, se manda a la mierda. La insistencia en meter con calzador el mismo tipo de broma acaba cansando. De verdad. La manía que tienen con que Tomo empieza a berrear y a causar estragos cada pocos minutos agota la paciencia. Seguramente haya a quién le guste esto. Yo lo siento, pero es como comer helado. Todos los días y cada cinco minutos es suficiente para plantearme la horca como solución a semejante sufrimiento.
Respecto al slice of life… Bueno, dejémoslo en que son historias de instituto, pero cosas puntuales y en determinadas fechas, nada más. En este punto nos podemos plantear la idea de hacer un slice mucho más depurado, con una profundización más intensa en el ámbito de la historia y de los personajes, pero acabaríamos con varias temporadas o una serie extremadamente larga y, lo más probable, mucho más aburrida de lo que es en realidad. Además, está el pilar conceptual de que en esta serie de 26 episodios se tienen que mostrar los tres años de instituto de las chicas del círculo de amistades de Chiyo. Con ese planteamiento yo no dudo, me quedo con los tres años concentrados y un slice bastante ligero para enseñarnos las aventuras de los personajes.
Y ligera también es la narrativa, con una evolución escasa en todo aquello que se relate. Han optado por minihistorias dentro de cada capítulo, por lo que mucho más no pueden ofrecer. Relatos pequeños donde las protagonistas nos muestran sus momentos 'más interesantes' (digámoslo así) para rehogarlos con paridas hasta que llegue el nuevo relato y nos olvidemos de lo qué pasó hace unos pocos minutos, no así de las sensaciones (al menos las mías) donde la pregunta recurrente era si eso que se mostraba en pantalla tenía que hacer gracia o solo dar vergüenza ajena.
Y mira que suelo tener paciencia con las series, sobre todo en estos últimos años. Mi compañero de fatigas puede dar fe de ello, pero es que hay límites que se sobrepasan. En el tercer capítulo estaba pidiendo el final. Quería desde lo más profundo de mi ser que se terminase semejante mierda. Pero no, el Dani tiene que meter la cabeza en el pozo de mierda para tirar de las piernas y salir de ahí y, luego, pasa lo que pasa, que quedo empantanado hasta el final de la serie.
-La han llamado de Barcelona a ver si puede hacer algo-
Así fue como me terminé esta tortura de 26 episodios pero, ¿cómo aguanté sin arrancarme las uñas? Con paciencia y viendo que, sobre el capítulo 12 la cosa empieza a mejorar. Ojo, he dicho 'empieza', no que mejore por completo hasta ganar enteros. Ya no hay tanta tontería, hasta un nivel que no es mortal. Y claro, empieza a notarse un poco más entretenida. ¡Jamás tal cosa había sucedido antes en el mundo del anime! ¿Verdad? Que una serie elimine los comportamientos cortantes de un personaje (o de varios) que causan que nos evadamos de la narrativa y nos podamos centrar más en lo que relatan, en lo que sienten y en lo que comunican. Sin embargo, queda algún personaje que no cambia y rompe con todo para que volvamos a la cara de asco. Ése personaje es Tomo. Y lo veréis en la definición un poco más abajo. No tiene otra función en la serie: aparece y crea rechazo.
Respecto al resto de personajes, la evolución es muy poca. Cierto que un adolescente poco va a aprender en tres años de sus pocas experiencias, pero siempre va a ser mayor de lo que se muestra en pantalla. Los personajes siguen prácticamente igual que a comienzos de la serie, tanto en comportamiento, como en actitud.
Llegados al final, podemos tener claro que es lo más adecuado viendo los tres años que han concentrado en esta serie de 26 capítulos. Echamos la vista atrás y lo único que entenderemos es la fuerte amistad de un grupo de chicas que han superado una etapa de su vida antes de entrar en la última que les preparará para la vida adulta. Habrá a quién le parezca insuficiente, a mí no. Va en la tónica general de la serie aunque, por fortuna, tocan un poco más la fibra sensible para dejarnos un buen sabor de boca.
>Listado de personajes
>Mihama Chiyo. Podría decirse que es la protagonista principal. Aunque sea de forma muy ambigua, la historia se centra en ella desde el momento en el que entra a la preparatoria hasta la ceremonia de graduación, para poner fin a esa etapa. Como puede ser normal, una niña de 10 años en un instituto es un contraste demasiado claro y se muestra no solo en la estatura, sino en la mentalidad infantil que tiene. Se le da todo bien menos los trabalenguas. Tiene una voz terriblemente aguda.
>Sakaki. Es la más adulta (aparentemente) del grupo al tener una actitud reservada, además de que no habla mucho en clase. Sin embargo, dentro de ella todavía late ese corazón de niña de colegio. Los estampados y los gatitos luchan por permanecer en una chica que va camino de la adultez, con una estatura y proporciones claramente de mujer. Aparte de su buen hacer en los estudios, también es muy buena en los deportes, dejando atrás a sus compañeras rivales de promoción.
-Si te tiras a un pozo de mierda de cabeza, abres la boca-
>Mizuhara Koyomi. Otra de las protagonistas, también con un aspecto más adulto, al igual que Sakaki. A excepción de la anterior, Koyomi es más espontánea, tiene peor humor, pero una madurez en el carácter que ninguna de sus amigas supera. Eso sí, cuando la necesidad aprieta, va de cabeza a las mandangas místicas para que le ayuden.
>Takino Tomo. La nota discordante del grupo. Hace esfuerzos para recibir un balazo entre ceja y ceja cada capítulo. Es el concepto de estupidez con patas. Cada vez que hay una escena con las otras chicas, hace aparición para romper el ambiente y crear rechazo. Vale que un personaje pueda tener ciertas trazas de este comportamiento. Lo que han hecho con Tomo en esta serie es de cárcel. En cada escena, hace aparición, suelta su parida, hace su estupidez y pasan a la siguiente. Cansa, de verdad. Quitando esto que os acabo de mencionar, Tomo es una amiga de la infancia de Koyomi y suelen estar lanzándose pullas entre sí. Discuten, pero por amor, como si se tratase de un matrimonio con 30 años de casados.
>Kasuga Ayumu. Es una de las chicas nuevas que llega al instituto, junto con Chiyo. A esta joven proveniente de Osaka le faltan 3 veranos y 5 horas de cocción. Vive en las nubes permanentemente, no se entera de nada y tiene una actitud que bien podría encajar en la de un perezoso en vez de la de un humano.
>Kagura. Proveniente de la clase de al lado, en el segundo año de preparatoria la llevan a la clase de las chicas. Todo esto tiene una explicación, al igual que, a día de hoy, algunos países se roban los atletas de élite para tener éxito en los JJOO. En efecto, Kagura es una muy buena deportista, aunque no tanto como Sakaki.
>Kaori. Esta joven estuvo en el grupo de chicas hasta que la cambiaron de clase y perdió el contacto con ellas. Esta chica promedio es de las que siempre acaba en líos sin explicación posible y sin que ella los busque, más bien parece que son ellos los que quieren atraparla.
>Kurosawa Minamo. Es una de las profesoras del instituto, concretamente ella enseña educación física. Se toma la vida con cierta filosofía y quiere sentar la cabeza, pero tiene un cáncer que no quiere superar. Por mucho que lo intente extirpar, ahí está presente.
>Tanizaki Yukari. He aquí el cáncer de Minamo. Esta profesora, amiga de la anterior desde hace tiempo, hace todo lo posible por amarrarla para que siga siendo su juguete. Yukari sigue con la mentalidad de adolescente, de querer divertirse y de joder a los demás. Les ocurre lo mismo que a Tomo y Koyomi, dos de las protagonistas, no se quieren separar por el tiempo que han pasado juntas, pero juntas no van a terminar como ellas quieren en realidad. No pasa nada, con 20 gatos por cabeza se arregla el tema.
>Tanizaki Yukari. He aquí el cáncer de Minamo. Esta profesora, amiga de la anterior desde hace tiempo, hace todo lo posible por amarrarla para que siga siendo su juguete. Yukari sigue con la mentalidad de adolescente, de querer divertirse y de joder a los demás. Les ocurre lo mismo que a Tomo y Koyomi, dos de las protagonistas, no se quieren separar por el tiempo que han pasado juntas, pero juntas no van a terminar como ellas quieren en realidad. No pasa nada, con 20 gatos por cabeza se arregla el tema.
-Yo cada vez que el excelentísimo presidente entra en las oficinas del blog-
>Kimura-sensei. En todo colegio e instituto siempre hay un profesor que tiene fama de pervertido, de apestado, de que le falte una señal de '¡peligro!' para advertir a los que le rodean. Kimura es la referencia de esto en la serie. De verdad, no hay forma de mejorar lo que han creado, es imposible.
>Kamineko. Gato falso donde los haya. Solo quiere morder y joder a los demás. Es la excusa típica que tienen las personas a las que no le gustan los gatos. En mi vida jamás un gato me ha mordido para hacer daño y mirad que no soy hiperdelicado con los animales. En cambio, los perros, sí que han demostrado que no valen mi confianza. Ladridos continuos, querer morderme los tobillos por detrás, destrozos por doquier, dejar las cagadas en todas partes…
>Animación y sonido
Antes de nada, centrémonos en el contexto. Estamos a principios de la década de los 2000. Las Torres Gemelas se han ido a pique, la dictadura feminazi comienza a asomar la patita y se nota en el ambiente un aroma a querer censurar todo aquello que formaba parte del ser humano en las décadas de los 80’s y 90’s. Desde Japón lo único que parecía exportar era Neon Genesis Evangelion, Doraemon y Campeones. No obstante, los nipones descubrieron un nuevo patrón de dibujo y empezaron a calcarlo allá donde tenían un papel. Da igual la serie, todos los personajes tenían la misma cara, el mismo tipo de ojos y aparecían las mismas tonterías una y otra vez.
J.C.Staff fue un estandarte de esta mierda y lo digo claramente a pesar de que una de mis mangas favoritos, Love Hina, tenía el mismo estilo de dibujo. La animación ya no te cuento, un calco de otras. Así tenemos una serie con una calidad general del dibujo que no es una maravilla, aunque también encontraremos resultados casi deplorables en cara y cuerpo de los personajes, como ocurre en el capítulo 14, donde se pierde detalle cuanto más al fondo veamos y con objetos o partes que parecen los dibujos de los Looney Toones de los 80. No exagero, en este capítulo es para matar a alguien y salir indemne.
Otro de los puntos peculiares de este estilo de animación de comienzos de siglo es el ahorro en detalle y el de quitarse trabajo de encima de una manera que hasta a mí se me caería la cara de vergüenza. En ocasiones, los personajes en fondos o cuando hay mucha gente se dejan en blanco, y con rasgos genéricos e idénticos. Algo así como la trilogía de Matrix hizo con el agente Smith, pero en vez de tener a Elrond embutido en un traje negro, han cogido su silueta le han puesto dos puntos como ojos y tirando. Gran trabajo, chumachos.
-En un comité de empresa cualquiera-
Respecto al sonido, tendremos un doblaje más que correcto, acompañado de una mugre en forma de ambientación musical, con temas instrumentales demasiado sencillos y bastante repetitivos. Eso sí, no nos tiremos de los pelos que es lo típico de la época. Al menos hoy en día, a pesar de ser instrumentales, son más agradables y encajan mejor en las escenas.
>OPENING. Tendremos un único tema de apertura titulado Soramimi Cake y que está interpretado por un dueto japonés llamado Orange & Lemons y que solo tiene como colaboración en el anime a esta serie.
>ENDING. Con las mismas intérpretes que en la apertura (porque igual había oferta de 2x1), tenemos el cierre de la serie. También un único tema aunque, por fortuna, el ahorro no llegó al extremo como para poner la misma canción. En este caso tenemos otra titulada Raspberry Heaven.
LA NOTA:
Hasta aquí se terminó la cuerda. Ahora queda recogerla y repasar lo que hemos visto hasta ahora. Cierto que una serie del calado de Azumanga Daioh, con tanto éxito, es difícil de analizar, sobre todo por la horda de anormales que declaran ser sus fans. Ojo que habrá personas con dos dedos de frente que no avanzan corriendo, gritando como gilipollas, con el spray de pimienta en mano y tragando todos los gases, pero ya sabéis que los que más ruido hacen no son este tipo de personas, sino las latas y los idiotas.
Así pues, tenemos una serie de comienzos de milenio, con una estética que parece sacada de otra serie cualesquiera de la época, con una calidad en sonido en la que, al menos, no sangramos por los oídos y que intenta adaptar el manga homónimo que creó Kiyohiko Azuma. Este manga no lo he leído, pero por lo que me han contado, es bastante bueno (Poli, tengo fe en tus palabras, no me falles XD). La historia… bueno, es una adaptación a su estilo, como la que hizo J.C.Staff con Love Hina, un estilo que, en esta última serie, inventó personajes que no había, así como situaciones que no se reflejaban en los tankobon publicados. 'Licencias creativas' le dicen. Yo lo llamo 'me voy a pasar la convención de Ginebra por el forro de los cojones'.
Así estamos, aplicando el refrán 'ni olvido, ni perdón' hasta las últimas consecuencias. La historia de Azumanga Daioh es sencilla, un resumen de los tres años de la preparatoria por la cual pasan las protagonistas y a lo largo del cuál veremos sus peripecias y tonterías. Nada más. Ni evolución, ni cambio en la vida, ni un tío de clase que se les declare… nada. Un periplo por el instituto donde todo es casi normal a excepción del profesor Kimura, que merece encierro en un psiquiátrico sin juicio de por medio. Por este motivo, Azumanga Daioh alcanza la D en nuestro sistema de valoraciones.








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