AÑO 13
Esta semana sacamos a uno de los suplentes con…
>Grand Blue Dreaming (Zero-G, 2018, 12 CAPS)
Así es, el anime titular que tendría que analizar esta semana sufrió de, digamos, una repentina caída de resolución. También podría decirse que no me fijé si se veía bien cuando la conseguí hasta que empecé a verla. Cosas que pasan, sobre todo cuando uno tiene prisa, el tiempo no acompaña y los resultados en Google me llevan al mismo punto. Mentiría que no me encontré con otros resultados, pero el problema es que busco animes en versión original subtitulados. Vale que el trabajo de los fansub no siempre es el mejor, pero no es la primera vez que me encuentro algún doblaje de alguna productora en España que no merece el esfuerzo. Lo siento, pero es así, por más énfasis que le pongan los dobladores en nuestro país, hay cosas que no encajan, y tal y como trabajan las productoras, no sé cómo no le dan más mimo a un producto que tiene una buena acogida.
Pero es lo que hay. Con los manga pasan tres cuartos de lo mismo. Hay casos en los que son peores, como puede ser la cancelación de una publicación a la mitad (o con tres tomos traducidos, por ejemplo) y que te los tengas que comer porque no van a salir más. También en ciertas series de libros ocurre lo mismo, más si cabe si se trata de un nicho al que estamos suscritos la mayoría de los que por aquí rondamos. Recuerdo que la serie de librojuegos de 'Lobo solitario' se trajo a España hasta el número 11 y quedó ahí. A día de hoy superan los 30 y, me parece entender, se cerrará la saga con el 33. Si quieres continuar con la historia, toca aprender inglés.
En esta ocasión, la serie 'damnificada' no es otra que Gankutsuou: The Count of Monte Cristo, un anime con una estética muy peculiar y al que le tenía bastantes ganas, pero toca joderse y coger al suplente de turno. Ya sabéis, a ese amigo al que no se le da bien el fútbol, pero que se anotó para ir contigo a hacer bulto. ¿Qué podría pasar mal? Quizás nada y acabe lesionándose durante unos meses por no calentar debidamente. También es posible que le clave una patada en el pecho a un contrincante. O que se inspire y acabe marcando un hat trick. En este mundo todo es posible, como que estés en un pub tomando algo con los amigos un sábado a las 3 de la madrugada y un grupito de chavalas se ponga a bailar al lado vuestra, sin ningún tipo de intención más que el de ocupar el hueco que quedó libre hace un momento, hasta que el top que vestía una de ellas se le cae de tanto meneo y no se entere por culpa del alcohol que se le ha subido a la cabeza. Y yo ahí, cerveza en mano, viendo como una chiquilla bailaba en tetas con toda la emoción que una canción de Enrique Iglesias o del viejo reggaetón podría ofrecer. Lo más cerca que estuve de un club de striptease en mi vida.
Pero es lo que hay. Con los manga pasan tres cuartos de lo mismo. Hay casos en los que son peores, como puede ser la cancelación de una publicación a la mitad (o con tres tomos traducidos, por ejemplo) y que te los tengas que comer porque no van a salir más. También en ciertas series de libros ocurre lo mismo, más si cabe si se trata de un nicho al que estamos suscritos la mayoría de los que por aquí rondamos. Recuerdo que la serie de librojuegos de 'Lobo solitario' se trajo a España hasta el número 11 y quedó ahí. A día de hoy superan los 30 y, me parece entender, se cerrará la saga con el 33. Si quieres continuar con la historia, toca aprender inglés.
En esta ocasión, la serie 'damnificada' no es otra que Gankutsuou: The Count of Monte Cristo, un anime con una estética muy peculiar y al que le tenía bastantes ganas, pero toca joderse y coger al suplente de turno. Ya sabéis, a ese amigo al que no se le da bien el fútbol, pero que se anotó para ir contigo a hacer bulto. ¿Qué podría pasar mal? Quizás nada y acabe lesionándose durante unos meses por no calentar debidamente. También es posible que le clave una patada en el pecho a un contrincante. O que se inspire y acabe marcando un hat trick. En este mundo todo es posible, como que estés en un pub tomando algo con los amigos un sábado a las 3 de la madrugada y un grupito de chavalas se ponga a bailar al lado vuestra, sin ningún tipo de intención más que el de ocupar el hueco que quedó libre hace un momento, hasta que el top que vestía una de ellas se le cae de tanto meneo y no se entere por culpa del alcohol que se le ha subido a la cabeza. Y yo ahí, cerveza en mano, viendo como una chiquilla bailaba en tetas con toda la emoción que una canción de Enrique Iglesias o del viejo reggaetón podría ofrecer. Lo más cerca que estuve de un club de striptease en mi vida.
-Amego, segarro-
Pero, Grand Blue Dreaming estará anotada por algo, ¿no? ¿O es que apareció por generación espontánea en la libreta de pendientes? De momento, la termodinámica se va cumpliendo en mi casa, por lo que sí hay una causa por la que está en mi tremenda libreta de 1€ y no es otra que una recomendación en la página AniDB cuando buscaba Prison School. ¿Tendrá algo que ver? Quién sabe, pero el listón está muy alto.
>Sinopsis
Iori es un chaval que empieza en la universidad. Ilusionado vuelve al pueblo de su tío, donde pasaba los veranos hace años. De eso hace ya mucho tiempo. Las cosas, como es obvio, han cambiado. Pero también él ha cambiado, no lo neguemos. Ahora ya no es el crío que correteaba por la playa recogiendo conchas y jugando con sus primas. Ahora es un hombre hecho y derecho, o por lo menos es lo que espera convertirse. Lo de seguir buscando la concha con sus primas ya depende de la zona y de la cercanía con Alabama.
El problema es que, tanto tiempo fuera, lo ha desconectado de ese mundo, el pueblo pesquero que visitaba de pequeño, hasta el punto de que ahora le parece otro país. Al menos lo es en comparación con el lugar donde vivía hasta ahora con sus padres. Se muda solo a esa pequeña localidad y lo acoge su tío Toshio en su casa mientras está estudiando en la universidad (obviamente a la familia hay que ayudarla).
Sin embargo, existe un pero, un pequeñísimo 'pero' que hará replantear a más de uno pegar media vuelta y volver a casa. Ese matiz que nos hará levantar la ceja es que es gente de mar, más bruta que un arado y donde el pudor estará casi relegado a los libros y a alguna serie en la TV. Iori ha caído en la jungla, aunque aquí no hay árboles, sino una fauna de mucho cuidado.
>Guion, narrativa y tratamiento de personajes
Lo siento mucho, sé que la otra serie prometía más que ésta, pero la culpa no era mía, ni donde estaba, ni cómo vestía… Perdón, se me escapó. Intento ser lo más profesional que puedo (y lo digo con mis dos cojonazos después de haber soltado tremenda tontería), más si cabe si la resolución del anime del conde de Montecristo que encontré era de 640x360 píxeles. No tengo ganas de tirarme de los cuatro pelos que me quedan en la cabeza a causa de lo mal que se ve, que es como si me hubiera cagado en la pantalla y hubiese tratado de limpiarla con las nalgas.
-Solo sí es sí-
Pero no nos deprimamos todavía, que igual la 'fea' con la que nos tocó bailar es graciosa o tiene mucho 'salero'. Simpática dirán algunos, pero muchas veces, esa chica o chico por el que no nos sentimos atraídos en un primer momento, acaba por deslumbrarnos cuando rascamos un poco la superficie y nos muestra su desbordante personalidad. También puede ser una persona podrida por dentro y ahí ya no habrá nada que hacer, al igual que la fruta caída del árbol que, teniendo un aspecto regulero (o incluso bastante bueno) está echada a perder en cuanto le echamos el primer bocado.
Así con todo, no solo en la vida real, sino también con cosas tan mundanas como una serie de anime. La que tenemos hoy entre manos es una adaptación del manga del mismo nombre que se publica desde 2018 de manos de los creadores Kenji Inoue (guion) y Kimitake Yoshioka (dibujo). Como suele ser habitual, ya os avisamos que de manga no leemos nada (o prácticamente nada), así que ahorraos comentarios despectivos del estilo 'qué vergüenza, eso en el manga se explica'.
Quizás lo que más pánico me dé es el estudio que está detrás de esta adaptación: Zero-G. Los anteriores análisis que han pasado por este blog, y que realicé yo mismo (mi compañero se libró porque quizás no hayan adaptado ninguna serie de viajes en el tiempo), no acabaron muy bien que digamos, bailando entre la morralla y las series del montón de escombros. Pero aquí hemos venido a jugar y a ver si lo que tengo delante es anticongelante o vodka del Carrefour.
La historia de Grand Blue Dreaming se basa en la de Kitahara Iori, un joven que termina la preparatoria y pasa las pruebas de acceso para la universidad de Izu. Emocionado, vuelve a la ciudad donde veraneaba hace años con su tío y sus primas. El problema es que muchas veces las costumbres son diferentes de una región a otra y el choque cultural es tan grande que la conmoción no se hace esperar y acabamos en la cárcel porque pensamos que inflamable significa flamable.
Con Iori no es una excepción y ve como las costumbres del club de buceo le arrastran hasta el abismo de la mediocridad, pero con una botella de vodka en la mano. No todo es tan malo. En efecto, fiesta tras fiesta hasta que el hígado diga basta con casi 50 años y pase a mejor vida por culpa de la cirrosis. Mientras tanto, disfrutamos de su vida universitaria en esta serie.
-Cuando sacamos a Yampeku de casa-
Los cambios cuando vivía con sus padres son más que evidentes y, a pesar de todo, se va adaptando a esa nueva vida fuera del nido. Eso es lo que se va a relatar en esta serie, su adaptación, su madurez y, sobre todo, el desmadre que nos presentan en pantalla a cada momento. Si no os habéis dado cuenta, el principal género sobre el que se basará la serie es la comedia y ya os aviso que es de lo mejorcito si os gusta el humor burro, un poco bruto y, sobre todo, inteligente. Prison School dejó el listón muy alto hace años cuando analicé semejante maravilla. En esta ocasión, tendremos algo similar, con bromas y gags continuos, con un humor a muy buen nivel y que no decae, todo sin parar como si esto fuera un festival y el camarero de turno te estuviera dando canapés sin la necesidad de que levantes un dedo.
Si esperabais algún que otro género, también estáis de enhorabuena, los hay. El siguiente y más evidente es el del ecchi.
-Ya está Dani otra vez con series donde las pechugas saltan por doquier como los dinosaurios en Jurassic Park.
Pues no. Aquí la inmensa mayoría del ecchi viene por parte de los chicos. El de las chicas es residual. Parece mentira que, habiendo tíos en pelotas, tenga ganas de más episodios y que no me acabe cansando ni le haga ascos a la pantalla. Resulta chocante sí, pero no os preocupéis, que aquí no habrá luz divina tapando perendengues ni vapor de agua ocultando el tesorillo a los chavales. Solamente un agujero negro del que no quitaremos la vista. Bueno, eso es lo que dicen en Internet.
La historia irá avanzando poco a poco y comprobaremos que, a pesar de todas las fiestas, del desmadre, de las confusiones y de las putaditas entre compañeros, la amistad se ve reforzada, pasando a algo mucho más profundo. De la misma manera que en el submarinismo, necesitas de compañeros en los que puedas confiar bajo el agua. Básicamente porque siempre se juegan la vida, por bajo que sea el riesgo.
Los personajes evolucionan igual, tanto los que ya nos mostrarán en pantalla desde el comienzo, como los que veremos con el paso de los capítulos. Y en ese punto, donde las pequeñas rencillas juegan un papel fundamental, aparece la amistad (como decía antes) y cosas como es el cariño y el ¿amor? Así es, notaremos, en ocasiones, la ambigüedad con la que juegan algunos de los personajes para no desvelar sus cartas y confirmar si ese comportamiento dubitativo es debido al alcohol, a querer algún tipo de beneficio, a gastar una broma o, simplemente, porque se siente atraído por otra persona.
-Ah... los misterios de la vida-
No será la única chica que juegue con todo esto que comento para decir una cosa en un episodio y, al siguiente, pasar a otra distinta. Pero claro, lo tratan de una manera muy secundaria. El amor no será uno de los pilares de la serie, pero sí que aparecerá en determinados momentos, como incluso el de 'ya que estamos aquí los dos solos y no hay nadie más en casa, ¿te apetece un polvete para matar el aburrimiento?'.
El tratamiento de los personajes viene de la mano con la historia. Juntos evolucionan de la misma manera, poco a poco, para mostrarnos que los descerebrados que están a cargo del club no son tan idiotas. Son diferencias abismales, pero están ahí. Tampoco es que haya pasado tanto tiempo entre el comienzo de la serie y el final de la misma, pero sigue habiendo cambios que nos hacen entender mucho mejor los distintos personajes que aparecen en pantalla.
A decir verdad, me hubiera gustado conocer un poco más a alguno de ellos, que nos mostrasen detalles que nos ayuden a comprenderlos mejor, pero claro, ya cambiaríamos a un drama y pelearía con una comedia para dejar una serie que no mostraría claramente su identidad, sino una mezcolanza como otras muchas, y acabaría de cabeza en el montón de escombros.
Llegados al final de la serie, solo puedo decir que está bien, va acorde a esta, no se nota forzado y deja la puerta abierta a más temporadas si el estudio se anima (y llega a un acuerdo con los autores del manga, claro está). Hay cosas que no entiendo, como que la licencia de submarinismo se saque de esa manera pudiendo haberla hecho antes. Pero como de submarinismo en Japón no tengo ni puñetera idea, lo dejo ahí como una licencia creativa.
>Listado de personajes
>Kitahara Iori. Es el protagonista. Llega ilusionado al pueblo donde vive su tío y sus primas. Pasaron muchos años desde la última vez que pasó unos días ahí y el cambio, digamos, es tan radical que no sé porqué no se quedó calvo de la impresión. Eso sí, se adapta como buenamente puede (y hasta mejor de lo que esperaba) para dejar atrás sus miedos y madurar en la última etapa antes de convertirse en un aburrido adulto.
>Kotegawa Toshio. Es el tío de Iori. Lo acoge en su casa junto con sus dos hijas, que también estudian en la universidad. Y sin miedo de que se oigan ciertos sonidos por la noche. ¡Eso sí es confianza ciega! Toshio regenta una tienda de material de submarinismo y aprovecha que tiene, en ese mismo domicilio, la sede del club de submarinismo de la universidad. Todo sea por el negocio, amigos.
-En ese supuesto solo hay una cosa que crece-
>Kotegawa Chisa. Es la segunda prima de Iori. De pequeña se llevaba fenomenal con Iori. Jugaban continuamente y guarda muchos recuerdos de él, tantos que se siente ciertamente confundida y su actitud baila entre la estrecha relación entre dos buenos primos y la de querer algo más con una persona de la que guarda con cariño muchos recuerdos en común. Aunque no es la única que tiene ciertos anhelos sobre algún familiar.
>Kotegawa Nanaka. Es una de las primas de Iori. Es bastante 'inocente', aunque quizás el problema que tenga es que le falte un verano y por eso no capte ciertos conceptos. De todas formas, ya tiene a una muy buena amiga suya con la que hablar de todo. ¿Por qué dejaba caer que Chisa no era la única que tenía ganas de más con un familiar? Porque Nanaka siente algo dentro de sí, su corazón late con mucha fuerza, pero por alguien que nadie se podría esperar de buenas a primeras, de la propia Chisa.
>Imamura Kouhei. Es un compañero de clase de Iori. Aunque no tengan muchas cosas en común, son tal para cual como buenos amigos y compañeros. Aunque se lleven a rabiar en algunas ocasiones, también están unidos para lograr objetivos en común, por muy otaku que sea el bueno de Kouhei.
>Tokita Shinji. Es el presidente del club de submarinismo. Es bruto a más no poder y vive para y por el submarinismo. Siempre y cuando esté metido en el agua. Mientras está en tierra firme, lo que le encanta es la priva y bajar una botella tras otra sin pensar en todo el dinero que ha quemado en la licorería para luego bebérselo de golpe.
>Kotobuki Ryuujirou. Otro tal para cual al igual que el anterior. Si es que este Shinji mola más que el llorón de Evangelion. Ryu es otro bruto al que le encanta beber y disfrutar de la vida universitaria, ya que luego va a tocar trabajar desde el amanecer hasta que el sol quiera esconderse.
>Hamaoka Azusa. Es una amiga de Shinji y Ryu. Estudia en la universidad femenina de Oumi (se trata de otra universidad de la zona) y también forma parte del club de submarinismo. ¿Cómo? ¿Que un club de una universidad tiene miembros de otros centros? Así es, se trata de un club interuniversitario (tranquilos que yo también me acabo de enterar). Azusa es una joven que tiene una misma filosofía de vida al igual que los otros integrantes del club: disfrutar de la vida, del mar y tener el mínimo pudor.
>Yoshiwara Aina, alias 'la payasa'. ¿Por qué este mote? Porque se pinta la cara tal cual un personaje de circo, ¡incluso tiene una peluca! Un maquillaje maravilloso del que tendría envidia hasta el mismísimo Pennywise. Quitando eso, Aina es una joven con un aspecto un poco infantil, como si entrase en la adolescencia, no solo por su físico y cara sin maquillar, sino también un poco por la actitud introvertida e insegura. Entra en el club de submarinismo tras abandonar el de tenis, quizás por las humillaciones en donde estaba, quizás porque le han caído simpáticos los miembros del otro club, quizás por las dos cosas.
-Se lo puedo hacer al compa del blog porque lleva vodka-
>Animación y sonido
Si vuestro estilo de anime favorito es el del gran detalle, el de una iluminación cuidada, con unas escenas de acción tremendísimas y con un framerate que nos hará llorar hasta por el culo, éste no será vuestro sitio. Las proporciones no serán las ideales, el movimiento tampoco es de lo mejor, al igual que el juego de luces y sombras. La serie, si os soy sincero, es del montón en temas de animación, no del montón malo, sino del general, de la marca blanca que encuentras en el supermercado a la mitad de precio que el producto de marca conocida de toda la vida. ¿Esto la hace mala? En absoluto.
Y aquí es cuando os hablo de las bondades de esta animación, que las tiene. Son las caras. Ay, Juan, las caras. Maravillas de expresión al extremo, como las que había antaño. Aquí nadie se libra, desde el protagonista hasta la chica nueva que entra en el club, esa hermosura de expresión al extremo es el mismo reflejo del alma. No podremos evitar soltar una carcajada, de esbozar una sonrisa, son lo mejor que tiene esta serie y acompañan muy bien las escenas dantescas con ese humor tan exagerado y algo bruto.
Cierto que en alguna ocasión será como ver a los titanes de Shingeki no Kyojin, pero quizás es cosa mía, que tengo el cerebro atrofiado de tanto culo peludo que aparece en la serie. O quizás es la característica bola negra que tapa las vergüenzas de los personajes cuando se quitan hasta los calzoncillos. Que también se utiliza de igual manera para descojonarnos a los espectadores como la escena de la piscina y la prueba de las gafas.
El apartado sonoro no destaca ni para bien ni para mal, de la misma manera que la mayoría de series que analizamos. Por fortuna no tenemos aspectos negativos en este apartado desde hace tiempo, aunque tampoco hay quién destaque para bien, lamentablemente. Todavía echo de menos maravillas como la OST de Noir.
>OPENING: el grupo Shounan no Kaze pone música y voz al tema de apertura titulado Grand Blue. Tienen otra colaboración en anime en la serie Tiger Mask W.
>ENDING: tendremos el tema Konpeki no Al Fine cantado por los seiyuu de la serie desde el primer capítulo hasta el 11º. Respecto al episodio final, tendremos el tema de apertura ya que en ese mismo capítulo no aparece al comienzo.
-Son puntos de focalización-
LA NOTA:
Y se acabó el análisis hasta dentro de 15 días, que toca descansar y viciar un poco con un videojuego. Así es la dura vida de un bloguero moderno. Solo falta que me pasee por las tiendas pidiendo mi impuesto revolucionario, aunque me parece que semejante idea sólo puede acabar conmigo metido en un saco y lanzado a la ría con un lastre de 20 kilos. Para algunos la idea es buena, pero lamento deciros que no hay sacos de mi talla.
Respecto a la serie, tenemos entre manos un producto excelente. Si os gusta el humor un poco bruto y sin pelos en la lengua, ésta es vuestra serie. No os va a decepcionar gracias a una consecución de gags continuos donde las risas están aseguradas. Es que hasta en el bar haciendo un cócktail. A pesar de todo, la narrativa es buena porque van narrando una historia que, aunque sencilla, tiene su evolución y es que no os lo detallé antes, pero el protagonista, Iori, no sabe nadar y le da cierto miedo las profundidades. Pero aún así se apunta al club de buceo y supera, poco a poco, sus temores para madurar y ponerse a prueba a él mismo.
No solo él es uno de los personajes que evolucionan. Otros muestran una parte más íntima con el transcurso de los capítulos, algo que me llamó mucho la atención porque no me lo esperaba. Es como esa amistad del grupo que casi nunca te dirige la palabra y un día se sincera contigo pidiéndote consejo para algo que la reconcome por dentro.
Por otra parte, la técnica de la serie no tiene una calidad excelente ni tampoco lo pretende. Lo que sí intenta es remarcar el descaro en el humor con una exageración de las caras de los personajes, algo que no está tan explotado en otras series o que, si lo está, no lo han desarrollado tanto como aquí. La exageración es tanta que, como dije antes, llegan a recordarme a los titanes de Shingeki no Kyojin.
Quizás me deje alguna cosa en el tintero. Es posible que se me haya olvidado anotarla entre tanta risa, pero tampoco quiero profundizar mucho en las que sí me acuerdo y desvelar algo de la trama que quite sorpresas y buenos momentos a los espectadores. Volviendo la vista atrás, ya casi no me acuerdo de la serie que tenía que analizar realmente en esta semana. Me he llevado una sorpresa, una muy buena, de las que me hacen llorar de lo buenas que son, como los pequeños detalles que uno no se espera y aparecen en nuestra vida para calentarnos el corazón y dibujarnos una sonrisa en la cara. Para los de Grand Blue Dreaming confirmo que alcanzaron la nota más alta que podemos otorgar en este blog: una A. Quizás no lleguen a ver esta reseña, pero si se da la casualidad, esperamos más episodios y con el mismo nivel. No resultó con Prison School, a ver si con los de Zero-G tenemos más suerte.









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