AÑO 12
Esta semana nos vamos a poner las mallas con…
>Dance Dance Danseur (MAPPA, 2022, 11 CAPS)
No, no nos vamos a convertir en superhéroes de los años 60 marcando tremendo paquetón, embutidos en un traje que daría vergüenza hasta a un niño de 3 años. Aquí hemos venido a subir la apuesta queriendo hacer saltos y piruetas que ni el mismísimo Spiderman sería capaz de hacer. Queremos jugar a lo grande y, en este caso, los superpoderes quedan de lado solo para estar junto a chicas escuálidas con un "disco de acreción" a la altura de la cintura.
-Dani, que no nos estamos enterando de la paja mental que estás soltando ahora mismo.
Tranquilos todos, que está muy claro: nos vamos al ballet a pegarnos una siesta monumental. Pero no al de verdad, que quizás penséis que tengo la cartera llena y me siento generoso. Os estáis equivocando, esta semana os traemos el ballet que MAPPA se ha sacado de la chistera adaptando el manga de George Asakura, un nombre muy japonés y mucho japonés que ya tiene otras historias en papel, tan desconocidas que no voy a quemar CO2 como para que se muestren escritas en este blog, que luego viene la Greta con cara de perro (o perra, si queréis que utilice el lenguaje inclusivo) a llamarnos la atención.
Sin embargo, la gran pregunta no es el por qué escogí esta serie de bailes y ropa ajustada (que también), sino el regreso de MAPPA a mis análisis después de tanto tiempo. ¿Es que ya no llueven maletines como antes? ¿O quizás es que la calidad empieza a decaer y se les ha quedado cara de Bones, Pierrot o alguna similar? Las conclusiones las veremos al final de esta reseña, pero os puedo adelantar que va a ser muy parecido a encontrarte con tu ex después de muchos años. No te dejará indiferente.
Ahora bien, volviendo a la primera pregunta, ¿a qué viene una serie sobre una danza creada en la Francia absolutista y que ahora solo se ha convertido en un paradigma de la endogamia cultural? Pues principalmente a traer una serie de MAPPA para ver qué tal les ha ido tras este tiempo. Lo segundo es coger un anime con una temática curiosa, como suelo hacer cada poco tiempo. El motivo de esta decisión es porque así desconecto un poco. Siempre intento traer contenido variado para que no acabe agotado mentalmente y se me quiten las pocas ganas de seguir analizando. Da mucha pereza lanzarse a la piscina del anime sabiendo que una morralla de las buenas me esté esperando y pueda conmigo definitivamente.
-Dani, que no nos estamos enterando de la paja mental que estás soltando ahora mismo.
Tranquilos todos, que está muy claro: nos vamos al ballet a pegarnos una siesta monumental. Pero no al de verdad, que quizás penséis que tengo la cartera llena y me siento generoso. Os estáis equivocando, esta semana os traemos el ballet que MAPPA se ha sacado de la chistera adaptando el manga de George Asakura, un nombre muy japonés y mucho japonés que ya tiene otras historias en papel, tan desconocidas que no voy a quemar CO2 como para que se muestren escritas en este blog, que luego viene la Greta con cara de perro (o perra, si queréis que utilice el lenguaje inclusivo) a llamarnos la atención.
Sin embargo, la gran pregunta no es el por qué escogí esta serie de bailes y ropa ajustada (que también), sino el regreso de MAPPA a mis análisis después de tanto tiempo. ¿Es que ya no llueven maletines como antes? ¿O quizás es que la calidad empieza a decaer y se les ha quedado cara de Bones, Pierrot o alguna similar? Las conclusiones las veremos al final de esta reseña, pero os puedo adelantar que va a ser muy parecido a encontrarte con tu ex después de muchos años. No te dejará indiferente.
Ahora bien, volviendo a la primera pregunta, ¿a qué viene una serie sobre una danza creada en la Francia absolutista y que ahora solo se ha convertido en un paradigma de la endogamia cultural? Pues principalmente a traer una serie de MAPPA para ver qué tal les ha ido tras este tiempo. Lo segundo es coger un anime con una temática curiosa, como suelo hacer cada poco tiempo. El motivo de esta decisión es porque así desconecto un poco. Siempre intento traer contenido variado para que no acabe agotado mentalmente y se me quiten las pocas ganas de seguir analizando. Da mucha pereza lanzarse a la piscina del anime sabiendo que una morralla de las buenas me esté esperando y pueda conmigo definitivamente.
>Sinopsis
Junpei es un adolescente que vive marcado por las apariencias. Todo ello causado por la muerte de su padre cuando era niño. Desde aquel momento, el aparentar ser varonil fue una preferencia. A día de hoy, va a clases de Jeet Kune Do después de salir del instituto y está en el club de fútbol, porque en Japón, el Varón Dandy todavía es residual, que si no...
Sin embargo, hay algo dentro de él que le llama al ballet, tal como lo hacía de pequeño. Algo chispeante que le hace poner los pelos de punta de la emoción por saltar como si cayese en una sartén al fuego o como si estuviera en la playa de la Misericordia en Málaga, en pleno mes de agosto, sin sandalias y a 40ºC, dando brincos de varios metros para no quemarse los pies mientras la torre Mónica queda a su espalda.
Y es que, lo quiera o no, las moscas siempre acaban yendo a la mi*rda y este pringado de 13-14 años va de morros hacia el armario de las mallas. Poco a poco va dejando sus otras aficiones. El Jeet Kune Do quedó atrás primero. El fútbol irá detrás y, por más que lo niegue, el chaval está gritando para que la licra se le meta entre las nalgas cuando esté dando vueltas encima de un escenario.
Junpei es un adolescente que vive marcado por las apariencias. Todo ello causado por la muerte de su padre cuando era niño. Desde aquel momento, el aparentar ser varonil fue una preferencia. A día de hoy, va a clases de Jeet Kune Do después de salir del instituto y está en el club de fútbol, porque en Japón, el Varón Dandy todavía es residual, que si no...
Sin embargo, hay algo dentro de él que le llama al ballet, tal como lo hacía de pequeño. Algo chispeante que le hace poner los pelos de punta de la emoción por saltar como si cayese en una sartén al fuego o como si estuviera en la playa de la Misericordia en Málaga, en pleno mes de agosto, sin sandalias y a 40ºC, dando brincos de varios metros para no quemarse los pies mientras la torre Mónica queda a su espalda.
Y es que, lo quiera o no, las moscas siempre acaban yendo a la mi*rda y este pringado de 13-14 años va de morros hacia el armario de las mallas. Poco a poco va dejando sus otras aficiones. El Jeet Kune Do quedó atrás primero. El fútbol irá detrás y, por más que lo niegue, el chaval está gritando para que la licra se le meta entre las nalgas cuando esté dando vueltas encima de un escenario.
>Guion, narrativa y tratamiento de personajes
Vaya escena, eh, ese culito japonés brincando por todo el escenario con una delgada tela para que no se convierta en un resultado de búsqueda en Xvideos. Ahora, gracias a mí, algunos se pondrán a buscar bizarradas japonesas llenos de píxeles como puños en vez de seguir leyendo tremendo análisis que tenemos entre manos. Una vergüenza. Tampoco les voy a culpar, seguro que encontrarán un entretenimiento mucho mejor del que tenemos aquí.
La historia de Dance Dance Danseur se basa en distintos géneros. El principal es el drama, aunque tendremos también algunas pinceladas de humor y cierto romance que es tan básico como las marcas blancas de los supermercados. Y no, a pesar de que haya alguna página web que meta el 'baile' o la 'danza' como géneros, solo os quiero confirmar que eso no existe de la misma manera que el disolvente para pintura no es la ginebra de la ferretería.
-Cuando te hacen el examen de próstata-
Tal y como mencionaba en la sinopsis, al bueno de Junpei le da por poner su vida patas arriba y quiere centrarse en el ballet porque es el instinto que tiene y eso le sale de dentro. Como lo de escribir en un blog, ser creador de contenido en el bar más cercano (o lo que es lo mismo, ser el borracho del pueblo para que los demás se rían) o ponerse una sotana y soltar paridas en un púlpito los domingos por la mañana. Muchos caímos en una trampa y seguimos atrapados en ella, nos viene de dentro. Cuando era niño, lo que más me gustaba era crear historias graciosas, con gags, tonterías y chistes rápidos para unas risas y seguir hasta la siguiente broma. Todo grabado en cintas de cassette para escucharlo más tarde y reírnos con nuestros sketches. Ahora aquí estoy, soltando gilipolleces sin parar, pero ya no en formato de audio, sino por escrito, porque lo de complicarme no fue opción, sino obligación.
Y lo mismo le pasa al protagonista de este anime, no puede evitarlo y nota que se le ponen los pelos de punta o, como tan bien lo hacen en la serie: aparecen las chispitas, el brilli-brilli en pantalla, y el chaval se deja llevar, tanto que la danza le delata. La primera en notarlo es la protagonista de la serie: Miyako. Ella sí va a ballet y también sabe tocar el piano. Tiene el toque para que se haga notar lo buena que es, ese don que separa los genios de la morralla. Así pues, Miyako lleva a Junpei a la escuela de su madre, donde practican ballet las niñas del barrio. Miyako es una de las pocas veteranas que tienen, por no decir la única. Sin embargo, lo de mencionar el plural se basa en que hay otro joven practicando ballet, aunque de manera separada, con nocturnidad y alevosía. Es el caso de Ruou, el primo de Miyako, que está viviendo con ellos debido a problemas familiares. No va a la escuela y no se quiere relacionar con gente de su edad; está recluido en su habitación. Pero no se trata de un hikikomori, no vive en una pocilga y parece que se ducha a diario, así que no se trata de un otaku como nosotros. La ansiedad y su crianza de pequeño lo han convertido en ese inadaptado que solo se dedica a bailar ballet.
Con este planteamiento, la historia comienza a desarrollarse. Miyako se convierte en el pegamento de unión que hará replantearse la forma de vivir tanto de Junpei como de Ruou. Ellos dos juntos se convertirán en unos amigos y rivales bastante curiosos de ver. Las peleas no serán a puñetazo limpio, sino con discusiones y acontecimientos que darán un giro a la manera de pensar que tienen estos dos.
- ¿Cómo dos adolescentes con las hormonas a mil no agitan el puño contra la cara del otro? ¿Qué es esto? ¿Una serie de chicas?
Pues así es, lumbreras, esta serie tiene como target de audiencia a las chicas adolescentes que buscan dos gamberros embutidos en mallas que las hagan sentir con las situaciones que se plantean. Si tuvieran mallas y arreasen mamporros, serían de los X-Men o de alguna franquicia del género de superhéroes. Así que no hay tanta diferencia entre los gustos de unos y de otros.
El desarrollo no está mal, aunque tengamos el lastre de que la historia avanza porque sí, porque les apetece a los guionistas, cuando debería avanzar de manera natural, dejando ir a la narración. Es como si quisieran forzar que una situación determine un final, ahorrándose minutos de metraje, cuando iba a llegar de una forma más agradable, sin resultar chocante, pero tardando más tiempo. Esto se nota desde el principio y mucho más en el capítulo 2, cuando se podrían explayar en un momento mágico bailando entre los árboles, apartados de todo el mundo. Un momento íntimo que no llega a nada y que se vulgariza, restándole importancia.
Ésta es, quizás, la pega más grande que se le puede achacar a una serie que, si bien ambienta de forma esperable el ballet desde los inicios y no de manera profesional, pasa de puntillas por todo lo que se refiere al propio ballet. No van a centrarse en pasos, en saltos ni en piruetas. Alguna vez de manera puntual, pero ya. Cosa que es de agradecer para no cansar y aburrir al espectador con datos que no le interesan tanto. Por hacer un símil que todos entenderemos, en una película de acción con disparos y explosiones, no nos interesa el tipo de pólvora, cómo es el cañón estriado o si le han tallado una polla en la empuñadura. Queremos oír el ¡pum, pum, pum! y como los enemigos caen y las cosas se agujerean y rompen.
Todo esto lo aplican para llegar a un final que se ve de lejos. Sí es, de cierta manera, previsible. Bastante previsible, a decir verdad. Yo lo olí desde el final del capítulo 9 ¡y la serie tiene 11! No me considero muy listo; es más, bastantes veces me doy cuenta de lo idiota que soy, así que lo de ser un iluminado intelectual os lo podéis ahorrar. No obstante, tal y como os indiqué más arriba, la serie tiene como objetivo a las chicas adolescentes. ¿Y qué suele haber en las historias de chicas cerca del final de una película? Una carrera, claro que sí. Y en esos dos episodios tendremos la persecución (tranquilos, que no habrá aeropuerto) y el final tal y como me imaginaba. Puede estar bien, puede que no, pero quizás sea lo más lógico que tuviera que pasar. Ah, y 20 puntos para Gryffindor.
Respecto al tratamiento de los personajes, nada que objetar. Todos son adolescentes y la vida no importa tanto porque tienen mucho por delante. Pueden cometer errores, aprender de ellos y corregir las consecuencias. Poco a poco van aprendiendo, mejorando y se dan cuenta de qué es lo mejor para ellos. Cosa que, por otra parte, no es tarea fácil para un guionista cuando se trata de una serie de animación. Lo hemos visto montones de veces: personajes que no van a ningún lado, que no aprenden nada, que parecen un triste bot que repite una y otra vez el mismo patrón hasta que se agotan los capítulos y se baja el telón. Aquí tendremos una evolución en todos ellos.
>Listado de personajes
>Murao Junpei. Es un adolescente y se lo tiene muy creído. No hay medias tintas en su definición: es un pringado, como lo fuimos todos nosotros a su edad. No hay escapatoria, el ridículo llama a su puerta y entra con una alfombra roja bajo sus pies. Es bastante arrogante, pero claro, cuando la compañera de clase le pide cualquier cosa, aunque se niegue, allí va a estar. Al pie del cañón, como el calzonazos que alguna vez fuimos todos.
>Godai Miyako. Es la compañera. Esa que le llama la atención por tocar el piano de tal forma que le hace 'chirivitas' con cada acorde. Miyako es una joven dedicada al arte, ya sea para mejorar en ballet o en las clases de música. Además, su carácter amable y voluntarioso la convierte en la chica que todos deseamos tener a nuestro lado para que nos ayude con las tareas grupales, aunque haya ciertos inútiles que se aprovechen de ella para conseguir algo más.
>Mori Ruou. El 'primo' de Miyako. No sé por qué esa manía que tienen algunas personas de decir que tal paisano que es muy allegado a ellos se trata de un familiar de cierta lejanía. Que si un primo, un primo segundo, un primo lejano, un monitor de yoga, un monitor de spinning... Ruou es un chico introvertido, pero muy bueno bailando ballet. Tras conocer a Junpei, sale de su 'encierro' voluntario, y lo único que nos queda claro es que lo de estar marginado fue a fuerza de voluntad propia. Ruou es un chico machacado desde joven, anulado a nivel de personalidad, que tiene fobia a los lugares cerrados con gente de su edad. Lo curioso es que, por más que lo aticen psicológicamente, parece estar pidiendo más.
>Godai Chizuru. Es la profesora de la escuela donde empieza a aprender en serio sobre ballet. Antes, nuestro protagonista había aprendido de manera autodidacta y eso, queráis o no, crea vicios que hay que eliminar. Chizuru se va a esforzar lo que no está escrito para quitarle todas las malas formas que Junpei ha ido adquiriendo desde que se aficionó al ballet. Tiene un carácter de perros por lo exigente que es, pero es que no le queda otra a esta mujer.
>Oikawa Ayako. Regenta una de las escuelas de ballet más destacadas de Japón. Ella tiene un deseo y no se trata de poder exportar su escuela y a sus estudiantes al extranjero, sino más bien al contrario: que el ballet japonés se convierta en uno de los mejores del mundo y que los extranjeros sean los que quieran ir al país para aprenderlo. En este caso, Ayako supera en exigencia y cierto mal carácter a Chizuru, pero también da oportunidades a aquellos que realmente lo valen.
>Oikawa Natsuki. Es la hija de Ayako y, a pesar de su corta edad, demuestra una gran calidad en su danza. Otra cosa es la cara que muestra, que parece estar oliendo mierda todo el día, pero esa es la actitud que presenta. Su obsesión por querer mejorar se tropieza con la personalidad y el aprendizaje de Junpei, y esto, aunque pueda parecer la causa para que todo estalle y se vaya al guano, hace que se cree una complicidad mutua que nunca han sentido.
>Mori Mazuru y Mori Kozuru. La primera es la madre de Ruou y la segunda es la abuela. La primera abandona a su hijo 'por razones' y la segunda se encarga de educarlo. O torturarlo, según se vea. Yo creo que es lo segundo, porque forzar al chaval a no ir a la escuela, dejarlo encerrado en el desván de la casa como si se tratase de Gollum, o maltratarlo para que se convierta en una leyenda del ballet no es algo que sea bueno.
>Sagara Hyouta. Es el mejor amigo de Junpei en el instituto. Van juntos a fútbol y los dos se creen los reyes del mambo cuando son dos ignorantes esperando el primer bofetón que les dé la vida. El problema es que la realidad suele guardar cartas bajo la manga para jodernos la partida o, al menos, para hacernos ver que no todo es como pensamos y que nos puede salir un hijo francés o, peor: votante de VOX.
>Animación y sonido
Llegamos a un punto donde me gustaría sacarle todo el jugo a lo que se muestra en pantalla, pero para ello tendría que vomitar. La calidad mostrada no es lo que se espera de un estudio de tamaña importancia como lo es MAPPA. Existen deformidades (el tamaño de los ojos es algo que me supera), pérdida de trazos, movimientos toscos y trazos gordos que no se pueden permitir si estamos ante un estudio grande como lo es éste. Para eso, que tengan un estudio secundario, con gente que está empezando en el mundo de la animación, para darle la oportunidad de aprender, mejorar y que luego puedan hacer grandes obras en el estudio principal. Aquí, en cambio, parece que han preferido cargarse la marca y, de paso, un trabajo que estaría genial.
Quitando las tonterías de la deformidad por temas que no tienen que ver con la radiación, la estética es curiosa, recordándome a la serie de Marmalade Boy, con aquellos seres de tres metros de alto, superdelegados y paliduchos. Los chicos del maíz versión nipona. De todas formas, no todo va a estar mal en este aspecto. Hay escenas que sí tienen una muy buena animación, por no olvidarme de los trucos que adaptan muy bien la obra de George. La mención especial se la lleva la parte en la que juegan con las chispas cuando se emocionan, cosa a la que también ayuda el apartado sonoro, pero eso ya será un poco más adelante.
Si no os gusta el brilli-brilli, las estrellitas y el tintineo rondando por la pantalla, podemos disfrutar de grandes gazapos de ayer y hoy. Maravillas que el ser humano todavía no encuentra explicación, como que el cuello de algunos personajes crezca como el ganso que me cuelga poco más abajo del ombligo. No exagero cuando digo que se puede agarrar con una mano, encima la otra y sobraría espacio para un par de dedos. Aun así, también nos encandilarán con otras maravillas, como el cielo estrellado en mitad de una gran urbe, con toda su iluminación a todo trapo. Una pasada, parece que estuvieran en mitad del Cerro Armazones.
En cuanto al sonido, no hay mucho más que decir respecto a la tónica general en la animación japonesa: un gran trabajo que no destaca para bien ni para mal. Tendremos una conjunción bien llevada con la aparición de las estrellitas en mitad de la pantalla y que no nos dará un ataque epiléptico de milagro, pero sí que nos pondrán los pelos de punta cuando el leve tintineo de las campanillas haga su aparición.
>OPENING. Tenemos a Yuki cantando Narihibiku Kagiri. A esta chica ya la conocemos por tener colaboraciones en otros animes como en las dos partes de Hachimitsu to Clover, Gekijouban Naruto, Rurouni Kenshin, Sakamichi no Apollon o Sangatsu no Lion.
>ENDING. Hitorie pone música y voz al tema Kaze, Hana, que da cierre a cada capítulo de la serie. Tiene unas pocas participaciones en animes del estilo 86, Boruto o Divine Gate.
LA NOTA
Cerramos el análisis con las últimas conclusiones. Tampoco es que haya mucho más que contar, a decir verdad, pero siempre viene bien recordar algunos aspectos para acuñar la nota al final. La historia está bien gestionada, es entretenida y se deja ver, siempre y cuando os guste meter las marchas en el coche sin pisar el embrague, claro está. Muchas situaciones acaban forzosamente, antes de tiempo o con alguna situación que se nota antinatural. Vale que es la pega más grande, pero pesa mucho que la narración no se lleve de manera orgánica, como ver el maravilloso paisaje de Galicia, lleno de pequeños montes verdes, y que luego aparezca en el medio un Everest, como si eso no desencajase la tónica general.
La animación, en cambio, es lo peor de la serie. No trago las deformidades, más teniendo en cuenta la calidad que ha demostrado MAPPA a lo largo de estos últimos años. Cuellos larguísimos, brazos deformes, ojos que ocupan una cuarta parte de la cara… la lista sigue y no veo el final. Luego tenemos el movimiento, que para ser una serie donde el ballet prima, la calidad tiene altibajos que varían entre ciertas caminatas en la playa con un movimiento tosco y otras donde la danza nos va a dejar con la boca abierta. No lo entiendo. ¿Qué querían recortar? Por no mencionar el trazo en el dibujo, sobre todo en los ojos. Dios, es que es demasiado evidente que la calidad se nota pobre. ¿Y la música? Bueno, lo de siempre, nada a destacar, sea para bien o para mal. Lo que sí os digo es que van a meter el tema principal del Lago de los cisnes hasta que se gaste el botón de 'play'.
Por todo esto, Dance Dance Danseur alcanza la C en nuestro sistema de valoraciones. La serie está muy bien, pero no es tan sobresaliente como para dejarnos con la boca abierta y con ganas de más. Problema vuestro si luego cogéis los leggins de vuestra madre y salís a saltar al pasillo de casa hasta que os dejéis los dientes contra el marco de una puerta.








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