La isla de Giovanni

jueves, 13 de agosto de 2015 , 0 Comments

AÑO 2



Como aficionado al anime, y presupongo que le ocurrirá a más gente, resulta demasiado sencillo olvidarse, gracias a la ingente cantidad de pseudo obras que lo inundan y donde el ecchi, el slice of life y las tramas sin sentido están a la orden del día, de que este medio tambien se puede emplear para contar HISTORIAS. Por suerte, trabajos como Tokyo Magnitude 8.0 o FIGURE 17 nos recuerdan esta realidad en la misma medida que lo hace la película que hoy analizamos.

La isla de Giovanni (Giovanni no Shima) (Production I.G, 2014, PELICULA)
"Entre la fantasía y la realidad"
Tras una muy cuidada animación de introducción que solo está al alcance de estudios del calibre de Production I.G (anda mira, si seguían vivos!. Hay que ver como nos despistaron a todos con Ghost in the Shell Arise XD) la historia retrocede unos cincuenta años en el tiempo (en la línea temporal de la película, no en el calendario real) para presentarnos a Junpei y Kanta (también conocidos como Giovanni y Campanella), dos hermanos que viven en la rural y sencilla isla de Shitokan. Siendo este el momento en el que la trama aprovecha para presentarnos a parte de la familia de estos niños y para situarnos en lo que a mi juicio es más importante, la fecha en la que tienen lugar estos acontecimientos: el 4 de julio de 1945.

Como presupongo que ya sabréis, a estas alturas de la historia del siglo XX la Segunda Guerra Mundial ya era considerada un conflicto mundial (y con ello me refiero a que ya no era un conflicto de los europeos) y los japoneses, que hasta poco antes habían conseguido extender ampliamente sus fronteras, se encontraban ahora en una encarnizada lucha contra unos americanos que, despues de frenarlos en su invasión a Australia, los habían hecho retroceder hasta su país de origen. Y os sitúo en este escenario no porque quiera, sino porque la fecha en la que comienza el film nos sitúa cerca del mismo final de una guerra que, poco más de un mes más tarde (el 6 de agosto de 1945) llegará a su fin con el lanzamiento de la primera de las dos bombas atómicas que los americanos tiraran sobre objetivos civiles con el siempre cuestionable fin de forzar la rendición de los japoneses. Dicho lo cual algún purista puede poner el grito en el cielo ya que, a decir verdad, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki se podrían considerar el inicio de un proceso que termina el 2 de septiembre de 1945 con la firma del acta de rendición.

Y no, esta cutre clase de Historia no os la estoy dando porque me venga a mí en gana, sino porque es la propia película la que, al asentarse en hechos reales, nos va dibujando de una manera bastante difuminada, eso sí, los acontecimientos que tienen lugar, ya sea de una manera directa (en este caso por medio de ataques aéreos) o indirecta, como pueden ser los comentarios y temores que los personajes hacen a este respecto. Aunque claro, si pensabais que ya había acabado con la Historia la lleváis clara, porque aún me queda por hablar de la parte que tiene más peso en el argumento. Eso sí, si no os parece mal vamos a cambiar un poco de tercio antes de volver al tostón XD
Podéis decir lo que os venga en gana, que Production I.G solo hay una :D

A través de unos personajes completamente creíbles (bueno, tal vez el tío Hideo se salga un poco del tiesto, pero locos temerarios hubo siempre en todos los sitios) la trama de La isla de Giovanni nos cuenta la historia de los dos pequeños protagonistas y de la isla en la que viven desde esos últimos compases de la Segunda Guerra Mundial, hasta unos cincuenta años después. Mostrándonos con gran acierto la sencillez con la que se vivía en ese momento de mediados de los años 40 en la comunidad de pescadores a la que pertenecen. Un aspecto, este último, que se puede percibir sin ninguna dificultad a través de los escenarios y situaciones que tiene lugar, ya que la trama principal, al estar enfocada en unos protagonistas tan pequeños, optará por centrarse más en ellos que en el resto de sucesos que tienen lugar. Algo que es tan normal como criticable, como veremos más tarde. De manera que, mientras conocemos a sus seres queridos y a las personas más allegadas a estos (en este caso a la profesora de los pequeños), iremos dando saltos en lo que a los acontecimientos "importantes" se refiere. Los cuales en alguna ocasión solo llegarán a nuestro oídos por boca de las personas que interactúen con la familia cuando Junpei y Kanta estén presentes. Cosa que no es para nada contraproducente, ya que en ningún momento nos vamos a olvidar de que este drama esta narrado desde el punto de vista de los niños.

No obstante, y cuando todo el mundo da por hecho la llegada de los americanos, la historia da un giro de 180º con la entrada en escena del ejército ruso y la consiguiente ocupación de la isla. Siendo este, y no otro, el motivo que me llevara dentro de un rato a coger nuevamente el libro de historia para intentar explicaros la presencia de los Rusos en este lugar. Como cualquier ocupación que se precie, el ejército ruso se asentará en el nuevo territorio expropiando las pertenencias que le venga en gana (recordemos que Japón se encuentra en el bando de los perdedores mientras que la URSS se sitúa en el contrario). Lo cual obligará a la familia de nuestros pequeños protagonistas a ceder su casa en favor de la familia de un mando soviético para mudarse a su propio establo. Y mientras esto ocurre son su vivienda, el otro recinto en el que pasan más tiempo, el colegio, se verá literalmente dividido para acoger tanto a los niños soviéticos que se han tenido que desplazarse con sus padres como a su correspondiente profesora. Y, aunque ninguna ocupación es amable, si que hay que destacar la relativa amabilidad con la que el ejército ruso lleva a cabo su tarea. 

Lejos de aprovechar el suceso para profundizar en el mismo, y de paso demonizar a los invasores, la trama opta por emplear el nuevo escenario para presentarnos a Tanya, la hija del mando al cargo de las tropas rusas allí desplegadas y la niña que más profundamente marcará la historia a pesar de contar con un papel puramente secundario. Pero antes de que esto ocurra se deberán tender puentes, o mejor dicho vías, entre los dos pueblos y ahí es exactamente donde entra en juego un pequeño tren eléctrico de juguete y con él la novela El tren nocturno de la Vía Láctea de Kenji Miyazawa que ya nos venían introduciendo desde el principio de la película y que acompañará a esta como si de una historia paralela se tratase. Y aquí es donde termina la parte amable de la película y empiezan los spoilers, así que os dejo con las ganas de descubrir que rábanos va a pasar mientras doy otro golpe de timón.
La animación empleada en las escenas que evocan al Tren nocturno de la vía láctea destacan por el cuidado que se ha puesto en su atractivo visual.

Escrita por Kenji Miyazawa (1896-1933), E
l tren nocturno de la Vía Láctea (1934) es una de las novelas cortas más queridas entre el público nipon. Siempre comparada con El principito, el relato de Miyazawa "narra el sueño de un niño en pos de la amistad y la felicidad; un viaje onírico e iniciático gracias al cual el protagonista comprenderá la dura realidad de la vida de una manera positiva y enriquecedora. 
Desarrollado en un mundo que mezcla realidad y fantasía, el relato consigue hacer que los elementos naturales interactúen de una manera tan inverosímil como encantadora mientras que los personajes, que a menudo son animales o elementos tales como la Tierra o el Viento, están en perfecta conjunción con la naturaleza" (fuente). Como cabría esperar, la importancia de esta obra dentro de la cultura japonesa acabaría por dar lugar a adaptaciones cinematográficas, como es el caso de Ginga Tetsudō no Yoru (1985), e incluso influenciar a directores como Leiji Matsumoto, quién se apoyaría en esta novela para crear Galaxy Express 999.

Y una vez separada la malla metálica que mantiene unida a esta historia llegó el momento de volver a abrir el libro de Historia para comprobar cuan resistente es el hormigón de la madre patria.


Quienes hayan tenido la fortuna de pasar de puntillas por la historia de Japón, como es el caso de quién escribe estas líneas (para qué negarlo), y salvando el conflicto mundial del que ya hemos hablado, muy probablemente piensen en este país como una tierra de samuráis que ha tenido, a lo largo de su historia, más de un encontronazo con sus vecinos más inmediatos (Corea y China). Sin embargo, en este "tinglado" de asiáticos existe un actor al que no se le suele prestar mucha atención: los rusos.

Como ya sabréis todos a estas alturas de la vida, el país del sol naciente es un archipiélago formado por miles de islas (6852 islas para ser más exactos) que se extiende desde el este del Mar de China, bien cerca de Taiwan, hasta el Mar de Ojotsk, en la parte occidental del Océano Pacífico. Siendo en este último mar, de nombre más bien ruso, donde de encuentra el origen del conflicto territorial que rusos y japonenses vienen librando desde que en 1855 los ejércitos de ambos países chocasen, dando lugar al tratado de Shimoda. me estoy refiriendo, por si alguien no se ha dado cuenta aún, al conflicto de las islas Kuriles.
Las Islas Kuriles y las limitaciones fronterizas que rusos y japoneses han ido estableciendo a lo largo de los años.

Habitadas desde tiempos inmemoriales por los ainúes, hasta que los rusos decidieron expulsarlos en el siglo XVIII (se conoce que hacían tanto ruido con sus fiestas que ni en el Kremlin podían dormir en paz), esta cadena de islas pasa a manos japonesas en 1875 a raíz de un tratado, el de San Petersburgo, por el cual Japón renunciaba a la isla de Sajalín a cambio de la soberanía sobre dichas islas (si es que no hay nada mejor que darle un buen mordisco a la tarta para que todo el mundo quiera negociar contigo XD). Sin embargo, tras la segunda guerra mundial, y la consiguiente derrota de Japón, el panorama fue nuevamente redibujado con un tratado, el de San Francisco (firmado el 8 de septiembre de 1951), mediante el cual Japón se comprometía a devolver a la Unión Soviética todos los territorios que les habían pertenecido. Y aquí es donde comienza el conflicto, ya que si os fijáis en la imagen anterior, las islas más meridionales (Etorofu, Kunashiri, Shikotan, y las islas Habomai) o Territorios del Nortecomo las denominan los japoneses, no habían pertenecido nunca a Rusia.

Y esta es, en resumidas cuentas, la explicación historia al por qué de la llegada del ejercito Ruso a la aldea de Junpei y Kanta y, ya de paso, el punto y final a esta sencilla clase de Historia (ala, otro libro más que puedo tirar a la basura XD)
En la imagen podemos ver a Kanta (Campanella) leyendo un ejemplar del libro de el El tren nocturno de la vía láctea.

Navegando por la red es muy fácil encontrarse con numerosas críticas/sinopsis del film de Mizuho Nishikubo (la persona que se encargó de dirigir esta cinta), lo cual nos da una idea de la expansión que tuvo el trabajo de Production I.G. De hecho, y a poco que os molestéis en buscar, podeis encontrar JOYAS de este calibre:


"Como resultado de devastadores desastres naturales, la pequeña isla de Shikotan quedó unida a la de Sajalin Oblast. En este remoto rincón del mundo, dos niños de países diferentes entablan amistad, superando la barrera que implica hablar lenguas distintas y pertenecer a culturas muy diversas. Basada en hechos reales. (FILMAFFINITY)"

Pero como mi intención no es la de profundizar en lo que le estaba pasando por la cabeza al individuo que escribió eso, voy a aprovechar el momento para entrar de lleno en algunas de las conclusiones que nos podemos encontrar durante nuestra búsqueda. Utilizada como si de un comodín de ¿Quiere ser millonario? se tratara, la primera de estas discrepancias la encontramos en forma de contradicción. Porque sí, estimados lectores, no van a ser en pocas webs donde podáis ver como esta película se llega a comparar con La tumba de las luciérnagas. Obra del estudio Ghibli, y considerada como una de las mejores películas antibelicistas de todos los tiempos, La tumba de las luciérnagas es una película de animación japonesa ambientada en uno de los bombardeos que sufrió la ciudad de Kobe durante la Segunda Guerra Mundial. Dicho lo cual salta a la vista (ironic mode on) las innumerables similitudes entre ambas cintas. Por lo que si aún no lo veis claro os voy a dejar un sencillo ejemplo: hacer esta comparación equivale a comparar El pianista con Salvar al soldado Ryan por el mero hecho de que ambos relatos están ubicados en la Segunda Guerra Mundial. Lo cual, claro está, no quita que La isla de Giovanni sea La tumba de las luciérnagas de Production I.G.

Aclarado el anterior despropósito, y sacando una tirada de dados idéntica a la anterior, nos podemos topar con algún párrafo en el que se critique el hecho de que los personajes (Junpei y Kanta) no consigan "enganchar" con el espectador. A este respecto, cabe decir que los niños te pueden caer mejor o peor, como puede sucederle a algún espectador con Renton (Eureka Seven), dependiendo de lo más o menos identificado que te sientas con ellos. Circunstancia que no se ha dado en mi caso y que me ha permitido observar la historia desde un punto de vista más neutral y, por ende, objetivo. Siendo esta una opinión perfectamente extrapolable a los demás espectadores, ya que veo completamente imposible que el texto que estoy escribiendo acabe en manos de alguien que haya vivido en Japón durante la época a la que nos transporta esta película y que, por ende, nos pueda decir si la actuación de estos niños es, o no, correcta.

No obstante si que cabría un pequeño matiz dentro de todo esto si la crítica anterior va encaminada al rumbo que seguirán los niños. Aunque en ese caso os recomiendo que busquéis culpables en los adultos que los acaban cuidando y en la poca mano dura, o nula experiencia, que tienen en esta faceta. Aunque eso sí, tampoco se os ocurra ir más allá ya que todas las actuaciones y circunstancias que nos encontramos a lo largo de todo el metraje resultan tan verosímiles como realistas.

Así pues, y volviendo nuevamente a la crítica de marras para asestarle el último golpe, hay que reconocer lo tremendamente curioso que resulta el hecho de que te atrevas a lanzar semejante juicio si al final eres uno más de los espectadores que acaban llorando con esta historia (vaya, ya se me escapó un spolier XD). Y es que sino ya estás tardando en explicarnos como puedes mantener esta contradicción cuando lo estas mojando todo XD
El hecho de que Production I.G siga poniendo tanta atención en sus trabajos no hace más que engrandecer a este estudio de animación.

Si bien del apartado musical no voy a decir nada, ya que la banda sonora a mi juicio cumple perfectamente con su cometido a pesar de no destacar por nada (y no me entendáis mal, eso el algo muy positivo teniendo en cuenta la broza que acompaña a muchos animes), si que me voy a detener un momento en la animación propiamente dicha.

Calificada en alguna reseña como experimental (si, como podéis intuir me ha vuelto a salir la misma tirada en los dados. Maldito parchís!) la apuesta de Production I.G opta por emplear tres técnicas distintas con el fin de abordar esta historia. Y así nos encontramos con que el presente de la misma esta animado mediante el 3D, mientras que para el relato de lo sucedido se hace uso de un dibujo más simple y rápido y para las escenas del Tren nocturno de la vía láctea se hace gala de una técnica realmente atractiva. Como podéis comprobar por medio de la segunda y tercera imagen que acompañan a esta entrada. Así pues creo correcto aprovechar el momento para desmentir que nos encontremos ante una animación experimental, más que nada porque si ahora se nos da por catalogar de esta manera a todo lo que salga del cauce "habitual" (el moe XD) correremos el riesgo de que trabajos como Sidonia no Kishi también se quieran subir a este tren.


LA NOTA:

Como ya os habréis dado cuenta, en el día de hoy no ha salido ni un solo ZASCA. Lo que no quita que no los haya, ojo, y es que sigo sin comprender esa ausencia de tortas a la hora de la verdad. Porque ya sabéis el dicho, una buena hostia a tiempo... 

Sin embargo, el aspecto que veo más criticable de toda la cinta es la de que, ya sea por hacer un enfoque más neutral o por no querer meterse en tinglados, nos muestra a los japoneses como los "pobres perdedores" (y con esta frase quiero dejar a un lado al pueblo llano, que a estas alturas ya sabemos todos que la gente común es la que siempre acaba sufriendo las consecuencias de la guerra) cuando el Imperio Japonés no se quedó precisamente atrás a la hora de liarla a base de bien tanto con sus vecinos más cercanos como con los países que fue conquistando durante la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, esta última critica no deja de ser una visión más general del conflicto que tuvo lugar en el Pacífico entre los años 1937 y 1945 del siglo pasado. Y por eso esta película tal vez logre escapar por los pelos de ella, aún cuando en ningún momento se molestan por obviar los daños que Japón estaba sufriendo en los últimos compases de este conflicto. Por ello, y como creo que es de esperar, he optado por excluir este reproche de una valoración que deja a este drama bélico una B y un sello de RECOMENDABLE.

0 comentarios: