Kanokon

AÑO 12



Esta semana los abusos en el instituto estarán a la orden del día con…


>Kanokon (Xebec, 2008, 12 CAPS)


No lo digo porque haya algún profesor con la mano demasiado larga, ni porque los chavales de instituto son tan retrasados que no ven más allá de la última estirada de ganso. Tampoco de esas superamigas que tanto te quieren… humillar haciéndote la puñeta inocentemente y criticándote a tus espaldas. Podría seguir, pero tampoco quiero que ahora esto sea el rincón de la bajona. Hoy, al menos, quiero sacaros una pequeña sonrisa.

Sonrisa como cada vez que cuento alguna anécdota, sea por lo interesante que resulta, por el chisme o por lo cómico que acaba siendo. Hoy quiero que los cuatro gatos que estamos leyendo esta entrada levantemos la mirada orgullosos para despedir este año que se va, mandándolo a la mierda por todo lo malo que nos haya pasado, aunque también por las cosas buenas, las pocas lamentablemente, que nos han dado fuerzas para seguir caminando. Miradas cómplices de la persona que te gusta, un trabajo que nos ayuda a respirar un poco más tranquilos, haber cogido de la mano a tu hijo para que diera unos primeros pasos, enterrar a los suegros… Cosas así.

Y como suele ser habitual, al menos en estos últimos años, toca un ecchi para animar el fin de año, con una Navidad picante como lo fueron las anteriores. ¿Por qué, en vez de series tiernas y melancólicas en la nieve, tengo la costumbre de traer cuasipornografía cerca del día en el que se recuerda el nacimiento de nuestro señor Yisuscraist? Primero porque Inriquito no nació en diciembre, sino en verano cuando los pastores podían pasar la noche en el prado sin morir congelados. Segundo porque me sale de las pelotas traer este tipo de animes. Si queréis algo más normativo, podéis ver los análisis el resto del año.

En esta ocasión traigo un invento de Xebec, esa grande y famosa por haber sido el estudio de Production I.G que saca la roña que no se atreven a presentar. ¿Cómo que fue? Pues para los despistados como yo que se han enterado justo cuando redacto esta entrada, Xebec echó el cierre en 2019 para ser absorbido por la empresa madre: Production I.G. ¿Alucinante? Pues vamos a celebrarlo hoy con un mejunje erótico-festivo inspirado en la novela ligera (de cascos) de Katsumi Nishino. Tampoco voy a profundizar mucho en ello, ya que no soy fan de las novelas japonesas (lo sabéis de sobra), pero dejo la pelota en vuestro tejado si la habéis leído y queréis dejar algún comentario.

Y tampoco hay mucho más que comentar. En esta ocasión le toca a Kanokon. Para el año que viene, igual estoy muerto, quién sabe.

-Cuando vas de viaje a Filipinas y vuelves a preferir un ladyboy-


>Sinopsis

Chizuru es una joven que va al instituto. Una de tantas. O eso diríamos si no supiéramos a qué se dedica en su día a día: a acosar a un compañero hasta sobrepasar la línea del acoso sexual y considerarse casi una violación. Pero Kouta, el pobre ¿afortunado?, se deja querer diciendo que no con la boca, pero sí con el cuerpo y ante eso, poco se puede hacer. Bueno, quizás una ley del solo sí es sí, mientras no interesa cambiar de opinión por decimocuarta vez.

Aunque claro, eso es muy fácil decirlo porque los hombres somos unos machirulos violadores en potencia que disfrutamos de la sumisión de las mujeres ante nuestros deseos más oscuros. O bien porque en nuestra vida nos desprecian continuamente y le decimos que sí a todo cariño femenino que nos ofrecen. Pero claro, son matices que hay que ver con perspectiva, como el bueno de Kouta, que la única manera que tiene de medir su altura es empotrando la cara entre las pechugas de la protagonista, con el consecuente riesgo de una hipoxia cerebral. Pray for Kouta.

Sin embargo, no todo van a ser comparativas entre los mejores melones de piel de sapo del supermercado o los que le botan delante, que acaban de salir de las alforjas y que están calientes al tacto. Aquí tenemos fantasía… digo todavía más fantasía (no olvidemos que, en la vida real, una chavala no se va a lanzar a por unos despojos como nosotros). Chizuru tiene una sorpresa para los espectadores y es que se trata de un espíritu animal, en este caso una zorra. Vaya por dios, qué cosas tiene la vida.


>Guion, narrativa y tratamiento de personajes

No digo que la chavala sea una zorra por estar calentando al muchacho delante de los demás compañeros, compañeras y compañeres (perdón, tenía que haber puesto compañeras en primer lugar), sino porque en realidad es un espíritu animal, una zorra tal y como mencioné en la sinopsis. ¿Nos estás diciendo que en el mundo existen seres fantásticos que pueden usar la magia y transformarse en el mismo animal (o en un híbrido humano)? Así es, pero con pequeños matices. Tan pequeños que la única distinción es el tipo de cola que tienen (y a veces ni eso) y que mencionan a qué espíritu animal pertenecen. Que va a ser lo único que nos diga qué coño está pasado.

-Al igual que el agua de Madrid, que es tan buena como lo que cae por la bajante de mi baño-

Lo mejor de todo es que va a dar igual si este personaje es un espíritu zorro, lobo, oso, rana o sanguijuela, porque lo único que les vas a interesar es tener una excusa para que los dos protagonistas retocen en variadas situaciones donde el patrón común es que Chizuru abuse de Kouta como un peluche cargado de esperma.

Como podéis intuir, estamos ante un ecchi que no pretende otra cosa más que aburrir con la misma escena en repetidas ocasiones, capítulo tras capítulo hasta llegar al final por agotamiento. A esto le han sumado un poco de fantasía (y no me refiero a la sexual), sino a una historia secundaria que han puesto (no sé si con calzador) para amenizar el aburrimiento. Que digo yo, que se lo podrían haber trabajado un poco más, porque la trama respecto a esta parte de la historia es puntual, insulsa y la dejan a un lado hasta que, por fuerza, debe entrar para que nos digan algo sobre el origen de estos espíritus animales encarnados en cuerpos humanos.

Quizás más de uno esté pensando que me estoy sobrepasando y que estoy siendo demasiado duro en el análisis, pero creedme, lo han puesto ahí como quien pone una pegatina en la bici para adornar, pero todo el mundo sabe que no hay una edición especial Bob Esponja de Trek. Aquí es lo mismo, nos han puesto la tontería de los espíritus animales y nosequé batalla o conflicto entre ellos que ni siquiera han sido capaces de decir el por qué y, en el cual, intuimos que el bueno de Kouta forma parte. Todo esto llega a un punto donde la pregunta es, ¿qué cojones tienen que ver los espíritus animales con Kouta, los humanos y la puta que los parió?

Así pues, ya os podéis esperar una narrativa tan simple como en mecanismo de una piedra, donde la única evolución que tendremos en pantalla es que, poquito a poco, la tontería de Chizuru desaparece para mostrarla vulnerable y que el protagonista la salve de su terrorífico final: quedar sin tetas. Porque ya me diréis a quién se le ocurre masajear pechugas para que éstas crezcan. Por esa regla de tres, los huevos no me cogen por la puerta.

Sin embargo, la vida suele jugarnos malas pasadas y, como no hay dos sin tres, cuantos más furros femeninos aparecen, más se le arriman al protagonista como si fueran cachos de velcro pegados a un jersey de lana. Todo para intentar variar el tipo de situaciones que, oh sorpresa, acaban siendo las mismas. Y no será por ecchis que haya analizado en el blog, pero otros daban un plus que garantizaba variedad, de querer ver más episodios. Aquí no. ¿Te gusta el helado? Lo vas a tener hasta para depilarte los dientes.

-Es lo que dice Putin-

Ya no quiero mencionar la vergüenza ajena que dan las situaciones forzadas, pero estamos ante un ecchi y casi todo vale, menos el aburrimiento. En este caso, lo cumplen a rajatabla (lo de aburrir) hasta tal punto que la historia se 
nota cansada en el tercer capítulo. No exagero. Las situaciones son tan limitadas y están tan forzadas, que no sacan una sonrisa, sino un "bueno, a ver cuándo termina esta mierda". He visto debates sobre el estado de la nación con mayor carga erótica y más entretenimiento.

Y los personajes, ¿qué? ¿Son capaces de algo? Sí, de no ahogarse en un vaso de agua porque no pueden meter la cabeza dentro. No tienen apenas evolución. Desde que aparecen en pantalla, quedan encasillados en su forma de ser y de ahí no se mueven ni a cañonazos. Quizás, contra el final, alguno se replantea algo, como los dos protagonistas acerca de sus sentimientos. Que digo yo, algo deben de sentir para estar jugando con fuego de esa manera durante tantos capítulos. Aunque es posible que se hayan cansadde tanta batalla ridícula de espíritus animales dónde, en la batalla final, solo faltó 
que los Avengers apareciesen por un portal para liarse a mamporros y que Thor no sepa acertar un hachazo en la cabeza.

Respecto al final, bueno, otra parida más donde todo parece terminar bien, o no tan mal como se esperaban los personajes de la serie. Os lo puedo simplificar un poco más si así lo queréis: final abierto para dar más contenido a los fans. ¿Habrá alguno? Es posible, también hay negacionistas, terraplanistas, votantes de Vox, charos con el sobaco teñido… Y sí, también hay más contenido tras la serie. Una continuación (dos OVAs) donde la calidad visual es mucho mejor, pero donde la historia no sé si estará a la altura. Me niego ver más contenido de este "universo furro". Ya tuve bastante con la simplicidad de esta temporada.


>Listado de personajes

>Minamoto Chizuru. Es la protagonista. Si bien esta mujer tiene un problema hormonal y un autocontrol inexistente que hacen que acose continuamente al protagonista de múltiples maneras sexuales, vemos que no es el único problema que tiene. Además de todo esto, resulta 
que también es egoísta y desagradecida, ya que solo piensa en una única cosa: estar con su cariñito hasta matarlo de amor. Y, por supuesto, desagradecer a su hermano toda ayuda que le presta.

>Oyamada Kouta. Además de protagonista es desafortunado porque acaba siendo un muñeco de trapo con las bolas llenas y a punto de estallar, pero su timidez y vergüenza le impiden lanzarse a por cualquier bombón que tiene a su alcance. Y eso que le dan todo lo que le pida. Mal corazón no tiene, pero un bofetón con la mano abierta igual le vendría bien para despertar.

-Marroquíes, se dice marroquíes-

>Ezomori Nozomu. Es la amante (o segunda al carro del acoso). Esta loba sin tetas es bastante callada y sin casi empatía hacia los demás. Pero no estamos hablando de una psicópata de manual que aprovecha sus oportunidades para desbancar a la protagonista y robarse el premio que resulta ser Kouta, no, de vez en cuando aparece para intentar hacer algo como arrimarse desnuda y poco más.

>Asahina Akane. Es la delegada de clase. Si al principio resulta que la vemos como la típica alumna estricta que pide un poco de orden para que las bragas no vuelen por el aula, no tardaremos mucho en darnos cuenta que ese carácter de amargada lo tiene de serie para absolutamente todo. ¿Será que le falta afecto por parte del género masculino? No, es una amargada de joven que acabará siendo una amargada de vieja. Una bandera roja del tamaño del Vaticano.

>Minamoto Tayura. Podría llamarlo "el daltónico" porque lo de la bandera anteriormente mencionada no la ve. Igual se cree que es un bosque. Aunque está enamorado de Akane e intenta conquistarla, las malas formas son continuas. Pero no solo vienen de su crush, sino también de su hermana, lo que me hace pensar en si está a gusto con semejantes desprecios por parte de su entorno.

>Ezomori Saku. Es el hermano de Nozomu. Conoce a Chizuru desde hace tiempo y le gusta desde entonces, pero ella ya lo rechazó en el pasado. Saku acaba por batallar para conquistarla a la fuerza, pero se retira. ¿Por qué? Lo más probable por encargo, pero no le busquéis mucha lógica porque aquí lo que buscan es que Kouta tenga las mejillas calientes, ya me entendéis.

>Minamoto Tamamo. Es la madre de Chizuru y Tayura. Regenta varios establecimientos, siendo el principal unas termas en la montaña. Cuando descubre que su hija está colada por un humano hace lo posible para destrozar la relación, pero no queda muy claro si es por capricho, porque no lo ve correcto o porque prefiere exprimir al protagonista ella misma.

>Nanao Ai y Nanao Ren. Las dos pobres de clase. Curiosamente son ninjas, guerreras de un templo o a saber cuál es su función realmente. La verdad es que dan bastante pena. Marginadas en clase por voluntad propia, comen de mala manera porque no tienen recursos y acaban haciendo el ridículo con los trabajos que les encargan.
La verdad no hay mucho que esperar de ellas, solo que no se caguen encima y que vayan al instituto.

-Disculpe señorita, se le ha caído el pasaporte-


>Animación y sonido

Ahora toca hablar del portento técnico que está detrás de la animación de esta serie. Y por portento no quiero decir una calidad sobresaliente, no os equivoquéis que por ahí no van los tiros. Aquí las cosas son justitas, al igual que la redacción en este blog. Tampoco os quiero mentir y mencionar que los dibujos parecen estar hechos por deficientes mentales afiliados a la falange o de cualquier grupo neonazi. La calidad es justa, sin pretensiones.

Vale que los colores son planos en planos alejados y, en los más cercanos, no resultan tan malos, pero tampoco lo buenos que deberían. Digamos que han tirado por la herramienta "cubo de pintura del paint" y le han dado un par de retoques por encima para que la cosa no se notase demasiado. Sin embargo… joder. En el dibujado de segundos planos parece, en ocasiones, que al dibujante le hubiese dado una embolia y quisiese pedir ayuda. Y bueno
, a veces, en primeros planos también hay deformidades. Lo de las pechugas de Chizuru en el primer capítulo ya nos deja ver cuánta calidad desprendía Xebec por aquel entonces. Las increíbles pechugas cambiantes, ahora más grandes, ahora más pequeñas, ahora más redondas, ahora más caídas, ahora rebotan sin cesar casi sin moverse el personaje y de repente ¡zas! no hay pezones. ¿Se los habrá comido el gato? Ah, no, que aparecen en otro capítulo. Serán de quita y pon.

Si nos centramos en el sonido, las músicas de ambiente parecen sacadas de los descartes de los hentais de la época. Temas básicos, como podréis intuir también son instrumentales, que no van más allá de quitar el silencio del ambiente y disimular unos efectos de sonido y las voces mediocres.
  • OPENING. Tenemos a Miyazaki Ui interpretando el tema Phosphor. Quizás os suene esta mujer, y es que está detrás de canciones que aparecen en series como Da Capo o Sumomo mo Momo mo.
  • ENDING. En cambio, para el cierre tenemos a Sakakibara Yui poniendo voz en la canción Koi no Honoo. A mi compañero de fatigas le sonará porque tiene una colaboración en una de sus series "favoritas": Steins;Gate. No obstante, no es la única serie donde poner su voz. Nagasarete Airantou, Nyan Koi! u Otome wa Boku ni Koi Shiteru son tres ejemplos de animes donde ha colaborado.


LA NOTA:

Las conclusiones que podemos sacar, vista la serie y teniendo este análisis presente, dejan poco lugar a las dudas. A nivel narrativo podemos esperar la calidad de un ecchi de segunda regional, con un argumento que da vueltas al mismo concepto, más que quemado, de la chica que solo quiere estar al lado de su capricho. Porque no cabe ninguna duda que Kouta es el capricho de una zorrita caliente con un problema crónico: no puede apagar su fuego interno y lo único que encuentra son extrañas garrafas rojizas con el símbolo de una llama serigrafiado en un lateral. ¿Qué podrá ser? No lo sé, ¿desde cuándo inflamable significa flamable? Ah, misterios de la vida.

Después de este párrafo, tampoco nos vengamos arriba pensando que los personajes lo van a salvar. Lo siento, eso ocurre (quizás) en otros animes. Aquí tienen la misma complejidad de las tetas de Sabrina, que cuando suena la música, salen de su cobijo. Y os podéis poner como os dé la gana, Kouta se hace el inocente pero no se aguanta las ganas de hundir la cara en semejantes obras de la naturaleza. Chizuru tiene una frustración hormonal fuera de lo común. Nozomu es la amiga que intenta camelarse a tu novio y que sabes que te va a joder en un momento de debilidad. Akane no sabe lo que quiere y solo demuestra que está amargada por dentro. Y Sabrina protestaba porque le enfocaban las pechugas cuando cantaba, pero no hacía nada para evitarlo, ni ponerse una chaqueta que tapase más, ni dejar de saltar para que aquello no explotase a los 30 segundos.

De los apartados técnicos mejor no hablar. El dibujo, aunque pueda parecer "normalito" para una serie de 2008, ya dejaba que desear si se compara con las series de esos años. El movimiento, proporciones y detalle del mismo quedaba en un nivel tan bajo como mi autoestima cuando estaba en el instituto. Así que, con eso ya os digo todo. Del doblaje, mejor no hablar mucho. Corta, pega y a ver si con la música de ambiente y los efectos se puede disimular algo. Sin embargo, pedir milagros está complicado, más si cabe si intentan construir una casa de ladrillos pegándolos con lodo.

Aspectos tan determinantes como estos (y los que me dejo en el tintero) son los que dejan a Kanokon en la F de nuestro sistema de valoraciones. Una nota muy navideña, para recordar lo que les espera en Nochevieja a los que dejaron la barrera de los 50 años atrás. Si es que llegan a tener esa suerte. A los demás, solo desearos una Feliz Navidad y que os la pique un pollo sarnoso.


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