Futurama (seasson 6)

lunes, 19 de agosto de 2013 , 0 Comments

AÑO 0, MES 4



> Futurama (seasson 6) (Matt Groening, 2010, 26 caps)


Esta semana toca dar un buen repaso a Futurama, más en concreto a la sexta temporada de TV. Quizás alguno se pregunta qué demonios hace una serie yanqui en una web de animación japonesa, la respuesta es clara: es animación a fin de cuentas y en este blog es de lo que se habla; aunque los japos se llevan la palma, claro está.
-No faltará el melón con jamón para acompañar las absurdas peripecias de los protagonistas-

Emitida en USA en el 2010 en el canal Comedy Central, continúa con el guión establecido de anteriores temporadas, a fin de cuentas no trae casi nada nuevo. Esta inmovilidad causará un estado de frustración en más de uno que verá episodio a episodio que la temporada avanza a su presentido final, con algún capítulo de relleno que no aporta más que metraje a la temporada. Esto no quiere decir que sea mala.



No obstante, hay que seguir esperanzado en que la séptima y última temporada sea la que marque el colofón y deje una bonita guinda en el pastel. Parece que Comedy Central no quiere renovar y aumentar la serie de capítulos, por lo que los próximos 13 episodios que se emitirán este verano en USA serán los últimos de la serie. Sólo queda esperar que no se masque la tragedia o que el milagro de otra cadena de TV continúe el proyecto.



Pero después de este pequeño resumen, vamos a zambullirnos hasta el fondo.

-El agua está que te cagas... literalmente-



Tras la introducción, muchos estarán acordándose de Matt Groening y el síndrome de Los Simpsons, pero en Futurama la mutación es pequeña. Se nota, como indiqué en líneas anteriores, que el inmovilismo del guión ahoga un poco la evolución de la serie. Fry sigue siendo el estúpido repartidor enamorado de Leela, la piloto de un sólo ojo de la nave espacial y cuya relación no avanza ni con nitroso, Bender continúa egoísta y delinquiendo, el Profesor Farnsworth no muda su locura, la langosta Zoigberg no sale de la incomprensión y la marginalidad, Amy no evoluciona en su estado adolescente... Y así, por los siglos de los siglos. Esto tiene su lado bueno, aunque parezca mentira, y es la de experimentos con los personajes que se pueden hacer; innumerables. Pero a la larga acaba aburriendo un poco.

Esto que digo puede que suene equivocado mientras uno empieza la serie con el primer capítulo, pero la niebla se disipa y la carretera queda despejada. Quizás en algunos puntos, hagan un alto en el camino y cojan un desvío hacia otro posible y sorprendente final, pero como en todos los shooters, por mucho que te desvíes siempre siempre siempre se acaba en el camino que dicta la diosa fortuna, los guionistas y, 20 minutos antes de estos, nuestro querido olfato. Por lo tanto, seguimos como al principio, sin prácticamente cambios.

Otro detalle que no me gustó fue la pérdida de referencias a series clásicas de dibujos animados en el opening de Futurama. Al principio de esta entrada hay un ejemplo que ocupa casi la totalidad de episodios, exceptuando unos pocos (unos 5) en vez la mayoría como ocurría hasta ahora.

Pero, ¿qué hay de nuevo, viejo? ¿Algo habrá de provecho? Por supuesto que lo hay. Gags, muchos gags. Hay referencias a películas, a libros, incluso a estilos televisivos o de cine. Esto ya echará para atrás a unos pocos, pero recordemos un detalle: es Futurama, el cachondeo en un futuro muy lejano (por la fechas) basado en hechos de nuestro presente. Veremos detalles que muchos ignorarán pero quienes los conozcan, saborearán con gusto. Incluso habrá puntos de la serie que algunos, me parece que bien pocos, buscarán más información acerca y se lancen de cabeza a otros mundos, diferentes eso sí, porque ya no tendrán tanto humor como destila la serie. He aquí el fuerte de la serie y que sigue con la premisa desde la primera temporada.
-¡Besa nuestros brillantes culos metálicos!-

La nota:
Recopilando lo dicho anteriormente y resumiéndolo mucho, la sexta temporada de Futurama no es la panacea, pero tampoco es ese pobre posavasos que tenemos desgastado al lado de las jarras de cerveza y que no queremos tirar porque todavía tiene utilidad. Tiene gracia, tiene chicha, pero le faltan puntos: no evoluciona y se repite esquemáticamente a anteriores temporadas. También se añade el tufillo ocasional del síndrome de Los Simpsons, pero esto según al gusto, como la sal en las comidas. Estos son los tres puntos que faltan para llegar a un 10, por eso se queda en una C. Es entretenida, se pasa un buen rato, pero no esperemos que nos marque de por vida.

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