Noragami

jueves, 13 de noviembre de 2014 , 0 Comments

Empezamos esta semana con otra reseña hacia uno los animes de 2014, aunque esto no descarta que haya más análisis de series de 2013 y años anteriores. De momento, empezamos con uno que marcó la sorpresa en Japón este año: Noragami. De lo que he visto hasta el momento en el listado de estrenos, tenemos una temporada normalita (mal rollo me da no poder tener una grata sorpresa a día de hoy), aunque tengo esperanzas en que mejore con los meses, sobre todo anhelo una buena segunda temporada de mi querida Psycho-Pass.

Pero no quiero irme por las ramas, que me conozco. Lo primero que me llamó la atención de este anime fue el nivel de éxito ganado, superando en algunas encuestas a la ‘revolucionaria’ Kill la Kill o Space Dandy, sobre todo entre el público femenino. Y no es para menos, las peleas de gatas semi-desnudas no van con las chicas, por lo menos a la hora de visualizarlas. También piqué en el anzuelo de los buenos comentarios entre el público de habla española. Sólo me quedó comprobar que la temporada estaba terminada, incluyendo una OAD. Por lo tanto, me sentí seguro y me lancé a trabajar. Existe otra OAD que se estrenó este mes de julio, pero todavía no la he localizado, por lo que tendrá que quedar en un análisis posterior.

Al terminar de ver la serie, la dejé un par de días "en reposo" para que todas las emociones se fueran asentando en una crítica lo más objetiva posible. Puesto que no quería dejarme llevar por dichos sentimientos, opté por que la calma me fuera invadiendo para poder ver, desde una perspectiva más amplia, todo el universo del que nos toca hablar en esta ocasión.
-Igual que un gatito, busca los sitios cómodos y calentitos-

Pasando ya a la acción, tengo que decir que el inicio de primer episodio (que resulta bueno, misterioso y hasta divertido) engancharía hasta al más escéptico. En él conoceremos al que será nuestro protagonista, Yato, un dios de tercera categoría con un objetivo claro: cumplir los deseos de la gente (con los que va obteniendo fondos), levantar un templo en su honor y tener millones de adeptos. Tantos como para convertirse en la deidad más adorada. Poca cosa y muy humilde el muchacho. Aunque esta empresa le va a costar mucho trabajo, ya que cada ofrenda por deseo son cinco míseros yenes. No obstante, este ‘maravilloso’ dios tendrá cualidades que resultan, desde nuestra perspectiva, poco idóneas para una deidad. Yato-sama es un ser interesado, muy ‘marketing manager’, anunciándose siempre que pueda en cualquier rincón con pintadas al estilo de cualquier vándalo. Lo que nos recuerda en muchos momentos a los llamados ‘ni-ni’ (ni quieren trabajar, ni quieren estudiar) en España o conocidos por su nombre oficial ‘miembros inútiles de la sociedad’. Pero no todo son malos valores, el joven también es alguien responsable, aunque eso habrá que descubrirlo…

Por la senda de sus actos se encontrará, sin esperarlo, con una chica que detecta su presencia en la calle. En un encuentro que no solo cambiará la vida de la joven, sino la de ambos. Esto, que para muchos puede parecer algo nimio, en el argumento deja de serlo gracias a que se juega con esa posibilidad de muchas maneras, dándole en numerosas ocasiones una vertiente humorística. Y me estoy refiriendo, por si alguno no se ha dado cuenta, al hecho de que un ser humano corriente y moliente, como podemos ser nosotros, es incapaz de percibir la presencia de dioses o demonios aunque los tenga delante de sus narices. No obstante, Iki Hiyori (así es como se llama la chica) es capaz de verlos y sentirlos. Y no solo a ellos, sino también al mundo extra que les rodea. Demonios, maldiciones y otros dioses aparecerán así en escena. Pero no todo van a ser buenas noticias para Hiyori puesto que, como muchos parapsicólogos dicen, si puedes ver el otro mundo es porque estás más cerca de él que del nuestro. Y no, no va a morir, tranquilos. La chica cuenta con la "peculiaridad" de separar (inconscientemente) su alma de su cuerpo, mostrando una cola como prueba de ello. Dicha cola sólo indica que su cuerpo sigue con vida y que deberá andarse con cuidado si no quiere quedarse definitivamente en el otro mundo.
-Yato nos recordará en algún momento al Señor Cangrejo-

Y he aquí parte de la trama que se va por los cerros de Úbeda y es que señores, a la muchacha se le da por pasar al "modo alma" (dejando su cuerpo inconsciente en el suelo) en la bañera o en cualquier esquina, con todo lo que esto supone. Pero tranquilos, no pasa nada. Le ponemos un cuño en la mano y, si aparece, que llamen a SEUR y que nos lo traiga a casa. Lo cual también me hace pensar en el papel de sus padres o familiares. Si cualquiera de nosotros tenemos a alguien que le pasa esto mismo, lo que NO vamos a hacer es dejarla sola por el peligro que a su integridad física le puede suponer. ¡En la trama no!, la dejamos a su aire y si se cae por un agujero, ya aparecerá.

Pero volvamos un moemnto al tema que nos ocupaba. Acompañando a los dioses existen los llamados ‘Tesoros divinos’. Habitualmente son armas, aunque también pueden tener habilidades diferentes como ser ropa o complementos. El tesoro de nuestro protagonista renuncia en los primeros minutos debido a ‘diferencias irreconciliables’ entre ellos dos, dejando a Yato abandonado a la espera de encontrarse con otro tesoro al que se pueda asociar. Y así, con el paso de los episodios aparecerá Yukine, un adolescente de difícil comportamiento que se convertirá en una pieza clave de la historia que nos relatan.

A mayores de los protagonistas tendremos a varios secundarios, como son Mayu (el antiguo tesoro de Yato), Tenjin-sama (el dios del conocimiento), Kofuku (una diosa de mucho cuidado) y, además de su tesoro llamado Kuro, Bishamon (una enemiga de Yato) y Kazuma (el principal Tesoro Divino de esta). Sin embargo, quienes guardan más protagonismo entre los secundarios son Nora (un Tesoro Divino con múltiples dueños, vamos, una furcia celestial) y un viejo conocido de Yato, otro dios llamado Lord Rabo. No confundir con el dios del rabo.

Todos estos personajes secundarios nos darán chicha para varias historias a lo largo de los doce capítulos que conforman el anime, pero no aparecerán de manera continuada. En algunos episodios, desaparecerán casi por completo de la serie, dando paso a nuevos personajes secundarios. Y esto es algo que no me gustó de Noragami. No tiene una historia fija, parece un ‘slice of life’ con sucesos que van ocurriendo sin un camino definido. Es más, el final es muy abierto y no deja nada claro su continuación. No se sabe si habrá segunda temporada o si sacarán, de vez en cuando, alguna OVA más.
-Tendremos un parque de atracciones repleto de hombres con cabeza de pilililla-

La serie, para pesar de muchos (y entre los que yo me incluyo), no tiene el tratamiento serio que debería tener, sino que en muchos momentos el humor intenta cimentar los actos de los personajes. Escenas cómicas las habrá en abundancia, pero sin empachar. Algunas de ellas tendrán un punto surrealista, con relleno de absurdo, que despertará en nosotros una risa ilógica ante lo que vemos. Un ejemplo claro de esto lo encontramos en el episodio cuarto, en una caída libre desde un edificio cuya llegada al suelo se produce siete minutos después. Ya no es porque dicho edificio, haciendo cálculos, tenga 864 Km. de altura, si no por detalles como una presentación con tarjetas de visita incluida. También hay otros detalles muy WTF como resfriados divinos y no lo digo por lo maravillosos que puedan llegar a ser, sino porque los dioses también cogen constipados.

Dejando atrás el guión y los personajes, pasemos a centrar ahora nuestras miradas en el dibujo y la animación. Los cuales se podrían calificar de ‘kawai’, con colores acertados, trazos habitualmente suaves y personajes bien diseñados. No veremos líneas bruscas como pueda parecer en una serie de temática fantástica con demonios, dioses y magia. El nivel de detalle es de agradecer, pero no llega a niveles de series recientes como ‘Golden Time’ o ‘Coppelion', poniendo como ejemplo dos series analizadas recientemente en este blog.

Las animaciones están al nivel del dibujo, atractivas y sin desencajar en el conjunto global. No son muy saturadas las escenas de acción, aunque a más de uno esto le sabrá a poco, pero no todas las comidas cargadas de sal están buenas. En Noragami, el toque animado tiene su punto óptimo para un público general. Así, me llamó mucho la atención el diseño de los demonios que inundan el mundo. No son los típicos diseños con cuernos, garras y colmillos a los que estamos acostumbrados. Lo cual le da un punto de originalidad a la serie.

La música y el audio no destacan demasiado. Algún tema parece sacado del pasado, dándole un toque digital (con sintetizador me refiero), pero del resto, nada destacable. Me gustó lo ‘invisible’ que es el sonido ambiente. El viento, el cantar de los pájaros o el tráfico tienen una potencia muy baja, casi imperceptible. No está bien, tampoco mal. Cumple con su función, al igual que la banda sonora. De lo mejorcito que tienen en la OST es el opening y el ending. El primero está hecho por Hello Sleepwalkers, una banda reciente con un álbum en 2012. El título del opening es Goya no Machiawase. El ending, en cambio, está compuesto por Ryo de Supercell (¿os acordáis de Supercell? Pues deberíais, ya que en Psycho-Pass también hablamos de este grupo.) e interpretado por Tia, también de Supercell. Su título es Heart Realize. A continuación os dejo los correspondientes vídeos.


LA NOTA:

Esperaba algo diferente, pero eso ya es una opinión personal. La serie en sí no es mala, pero sí podrían haberla mejorado. Noragami cumple bien con lo que ofrece, pero no será trascendente. Eso os lo aseguro. Se queda pues en una E.



-Se te va a quedar esta cara tras ver la OAD-

Publicada en formato DVD junto a 10º tomo manga de la historia, nos cuenta los acontecimientos que suceden tras el final de la serie.

-¡Bieeeeen! ¡Por fin alguien que comprenden nuestros anhelos y nos trae más material para narrar los sucesos que tienen lugar después de la serie!-

Bromas a parte, esto mismo fue lo que llegué a pensar muy seriamente, pero  no os quiero marear con mis cavilaciones, v
ayamos al meollo de la historia. Hiyori se gradúa e ingresa en la preparatoria para ir a la universidad. Todo parece ser maravilloso en ese primer día de presentación, hasta que una malvada entidad celestial llamada Yato (no sé de qué me suena este nombre) se apodera de su cuerpo para hacer todo tipo de excentricidades con el único objetivo de hacerse publicidad y ganar adeptos religiosos (esta historia también me recuerda a algo) al más puro estilo del marketing viral. Poco más habrá, básicamente humor y del flojo. Los demonios aparecerán de refilón, a la vez que la solución a los problemas. Harán acto de presencia también personajes como Tenjin-sama, Mayu o Kofuku con una variante de su personalidad respecto a la serie televisada.

Los otros detalles técnicos no sorprenderán ni defraudarán porque estamos ante los mismos patrones. El dibujo sí parece pegar un giro al principio, pero se diluye como un azucarillo en agua. La animación, la música y el sonido ambiente seguirán exactamente igual, sin novedades en el frente. ¿Podría esperarse algo más? Es posible, pero la historia ya no atrae de por sí, dejando en el paladar una sensación de fidelización para los fans que seguían el manga.
-Esto me da una idea para hablar con los responsables de BONES-


LA NOTA:

Muy lánguida en guión, la base argumental de la OAD sólo añade metraje sin emocionar. No hay potencia, ni enganche ni impacto. Pasará por nosotros como una brisa templada en el caluroso mes de agosto. Pensé que añadir historia al final de la serie era un punto a su favor pero, sin embargo, esa idea preconcebida abortó en un proyecto insulso como la comida de cualquier hospital. Por lo que su valoración se queda en una G.



SEGUNDA CARTA ABIERTA A BONES (La primera está aquí):
Señores de BONES, hacedme algo potente, segundo aviso. Somos muchos los que esperamos que una historia nos vuelva a enamorar como lo hizo Eureka Seven, pero aquí no vemos que la cosa mejore con el paso de los años, sino al contrario. Muy bien el apartado estético y en ocasiones también el sonoro, pero anhelamos un guión acorde con lo que se espera de vosotros por aquel gran trabajo. No os convirtáis en una Masiel, queremos un Julio Iglesias. A este paso, os veo pidiendo consejos a los de Gainax para hacer series de poco calado.

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