Planetarian Chiisana Hoshi no Yume

jueves, 23 de noviembre de 2017 , 0 Comments

AÑO 4




Por si no lo sabíais, más allá del hentai, la animación nipona también cuenta con trabajos de corta duración que resultan sumamente interesantes. Por lo que no estaría de más que les echarais un vistazo de vez en cuando con el fin de no dejar esa más que probable joya. Y eso mismo es lo que me dispongo a hacer hoy con un anime que, si bien puede parecer todo lo contrario por su extensión (la inmensa mayoría de estas obras suelen estar conformadas por una única OVA) se afianza como un representante más de esta categoría.

Planetarian Chiisana Hoshi no Yume (David Production, 2016, 5 ONAs)

"Las historias pequeñas también pueden dar pie a un buen anime"


Emitida por internet originalmente entre el 7 de julio y el 4 de agosto de 2016, Planetarian Chiisana Hoshi no Yume es una serie de cinco ONAs (Original Net Anime) creada por David Production (Ben-toThe Book of Bantorraque adapta la novela visual del mismo nombre desarrollada por Key y lanzada en 2004 para PC, PS2, IOS y Android entre otras. Emplazada dentro de los géneros de la ciencia ficción y el drama y bajo la dirección de Naokatsu Tsuda y el guión de Naokatsu Tsuda y Shogo Yasukawa, la serie que nos ocupa destaca principalmente por la duración de sus episodios. Y es que, lejos de mantener un metraje común, estos fluctúan entre los 13 minutos del segundo capítulo y los 24 del último en una estrategia que, por lo que he podido comprobar, responde al hecho de dedicar a cada capítulo el tiempo preciso para contar lo que se quiere sin recurrir a rellenos superfluos o apuros de última hora.

Y si la anterior es una anécdota a medio camino entre la parte de producción y la argumental, la que os voy a indicar a continuación la podemos situar como exclusiva de esta última. Puesto que toda la historia es desarrollada por dos únicos actores: la pequeña robot llamada Hoshino Yumemi y el joven recolector de chatarra llamado Kuzuya (nombre éste que, para mayor fortuna, tuve que averiguar por mi cuenta ya que en la serie juraría que no se dice por ningún lado). Encontrándonos así ante una historia que, se mire por donde se mire, resulta bastante acotada en cuanto al número de personajes que en ella participan. Sirviéndonos así de claro ejemplo para entender que, en contra de lo que parece la tónica actual de los animes, una historia no necesita de tropecientos personajes para poder desarrollarse. Por lo que una vez hecha esta aclaración vamos a obviar la sinopsis, que en este caso os spoilearía media historia a vosotros y me fastidiaría a mí el resumen que sigue a continuación, para pasar directamente al turrón.

La señorita Jena junto a Yumemi y Kuzuya.

Si hay un escenario bien conocido en el género de la ciencia ficción ése el el de la catástrofe de turno que afecta a nuestra existencia y que una vez más sirve como punto de partida para el anime que nos ocupa. Abandonada a su suerte desde no se sabe bien cuándo, Yumemi es un robot humanoide que se encarga de cumplir con su tarea para el planetario del departamento de motivos florales ajena a todo lo que ha pasado a su alrededor. Siguiendo así con una rutina a la que no parece afectar el hecho de que en la ciudad en la que se encuentra se halle completamente deshabitada desde que, bastante años atrás, se convirtiera en el objetivo de un ataque biológico.

De apariencia juvenil y actitud servicial, la pequeña levemente averiada Yumemi (esto último nos los dice ella, no me estoy inventando nada) se encontrará un día con un joven recolector de chatarra al que tratará de cliente, dando así comienzo a esta historia post apocalíptica en la que todo nos llevará a pensar, gracias a Yumemi, en cómo era la vida en esta ciudad antes de que se convirtiera en el paraje actual en el que sólo se atreven a entrar los recolectores de chatarra.

Y si el primer episodio era un primer contacto con este mundo, el segundo comienza descubriéndonos que no nos encontramos ante una tragedia local, ya que la caída de las armas biológicas sobre la ciudad desencadenó un conflicto nuclear a escala mundial. Extendiéndose así una devastación y penalidad similar a la que vemos en pantalla a lo largo y ancho del planeta.

No obstante y una vez que tenemos bien claro el escenario en el que nos encontramos, la trama vuelve a centrarse en los protagonistas de la misma para que seamos testigos de como el joven se concentra en la reparación de la "señorita Jena" con la escusa de que en el exterior se estaba haciendo de noche. Y digo escusa porque, aunque la noche da paso al nuevo día, Kuzuya seguirá enfrascado en una reparación que se puede leer como una muestra de aprecio hacia la pequeña Yumemi. La cual, por cierto, nos descubre su forma de vida al tiempo que nos deja constancia de su nula capacidad para retener o comprender ciertos datos. Como pueden ser los referentes al estado actual del mundo. Cosa que no deja de ser curiosa si tenemos en cuenta que hay otros que si almacena en su memoria sin ningún problema.

Si estuviéramos ante un descendiente de Skynet esta gente estaría criando malvas desde hace bastante tiempo.

Con el proyector arreglado, el capítulo tres nos transporta a un mundo cuasi fantástico en el que esta guerra no había tenido lugar, para hacernos soñar con un futuro de paz y prosperidad que quedó olvidado hace mucho tiempo. Aunque como se podía prever por la progresión de esta historia, este momento de alegría, o más bien añoranza, no tardará en desvanecerse para dejarnos ante una realidad que, ahora más que nunca, se asemeja a una sentencia de muerte para nuestros protagonistas. Por lo que no nos quedará otra que seguir avanzando por esta historia para descubrir lo que nos deparán sus dos últimos episodios.

Terminada la "visita al planetario, el cuarto capítulo se centra en el regreso del "chatarrero" a su "casa" y en como Yumemi lo acompaña en su viaje como una última muestra de gratitud. No obstante, este peculiar y corto viaje le bastará a Kuzuya para tomar una decisión con respecto al futuro de la robot. La cual no dudará en poner en conocimiento de Yumemi con el fin de saber su opinión aún sabiendo del mal funcionamiento de ésta. Y ésa es la parte fácil del asunto, porque cuando están a punto de alcanzar el muro de contención que separa a la ciudad del resto del mundo (y del cual no sabemos nada) hará su aparición el mecha de combate que se interpondrá en su camino y que al que Kuzuya tendrá que destruir si quiere salir con vida de este lugar. Cosa completamente lógica, si tenemos en cuenta la forma con la que empezaba esta serie, pero que nos plantea la incógnita de saber qué narices hacen en este lugar abandonado a su suerte tanta máquina de combate :P

Kuzuya y Yumemi en su periplo por la ciudad.

El final de esta historia nos sitúa ante la desequilibrada batalla que se vislumbraba al término del capítulo anterior y, para qué nos vamos a engañar, ante el previsible desenlace que se veía venir desde el comienzo del anime. El cual si bien aún no es todo lo trágico que un servidor tenía en mente, sí que nos regala una buena reflexión y la aparición de las leyes de la robótica de Isaac Asimov. Las cuales en esta ocasión también contarán con su contrapartida en forma de los robots que fueron construidos con un único objetivo: el de matar.
No obstante y a pesar de que este cierre resulta correcto, tanto por el protagonismo que adquiere ahora el que era el último residente de la ciudad como por el hecho de que se nos revele la información que nos ayudará a situar temporalmente los acontecimientos que tienen lugar en esta serie, el haber optado por un final abierto se convierte, a mi parecer, en el punto negativo del anime. Y no lo digo por decir, sino porque gracias a él siempre nos quedarán por resolver dudas que de otra manera haríamos dejado a un lado. Como es el caso de la gran barrera que cerca a esta ciudad, y que vaya usted a saber cuando se construyó si el panorama era de guerra total, o el del resto de supervivientes que se encuentran en el exterior de esta urbe. Siendo este el último misterio que se nos presentará si logramos superar los cinco minutos de créditos que nos meten al final. Que me parece a mí que se han pasado un poco con esto, ¿no? ¿Acaso no estábamos viendo una serie de ONAs? Porque ahora mismo ya dudo de que no fuera una película? XD

Mire por dónde lo mire, a mí este enemigo me parece sacado de Ghost in the Shell XD

Al igual que la propia historia, la técnica de animación empleada resulta totalmente correcta. Haciéndose en todo caso un uso adecuado e inteligente de las técnicas de animación tradicional y del 3D. Por lo que si estabais en busca de una joya en este apartado aquí no la vais a encontrar. En su lugar hallaréis un trabajo que no os decepcionará, lo cual ya es algo que deberíamos de agradecer tanto a David Production (2DCGI) como a Yoji Nagasawa (director del 3D) a la vista de como está el patio.

Por su parte, el apartado peor parado de esta obra es el sonoro. Pues el sonido ambiental tiende a contar con un mayor protagonismo que el resto de los temas de corte instrumental compuestos por Magome Togoshi que acompañan a esta obra. Contándose con los dedos de una mano las escasas ocasiones en las que, por exigencias del argumento, esto no se cumple. Aunque por suerte para mí, estas escasas excepciones son suficientes como para darme una pequeña sorpresa, como ocurre con el tema que suena al comienzo del último capítulo y que en este caso resulta llamativo en primer lugar por romper con la monotonía marcada por el resto y en segundo porque para encontrarlo debemos de retroceder al 2006. Año en el que sería publicada la banda sonora de la novela visual y en cuyo interior se encuentra este "Human warrior". Cosa que, por cierto, también se repite en el ending, ya que a excepción del tema "Twinkle Starlight" de Sayaka Sasaki que acompaña al cierre de los cuatro primeros episodios, el que escuchamos durante los créditos del último, "Song of Circling Stars" de Mell", también se encuentra recogido en este disco.
 


LA NOTA:

Dentro de las cosas que se le podrían achacar a esta serie, y dejando a un lado el final abierto que os mencione hace un rato, se encuentra la que tiene que ver con su lentitud. O mejor dicho, supuesta lentitud, pues visto el escenario en el que esta se desarrolla y en donde el hecho de andar alegremente por la calle puede significar un billete de ida al otro mundo, tampoco es que necesite de una imperiosa sensación de velocidad. Más que nada porque en este nuevo mundo y a excepción de los robots que te pueden sobresaltar en el área de la ciudad, el concepto de prisa es algo que ha sido relegado al pasado para poner a la supervivencia más básica por encima de todo.

No obstante, esta sencilla y desoladora historia de corte apocalíptico con tonalidades de drama y ciencia ficción, la cual por cierto es dada por la condición de uno de sus protagonistas, se abre a múltiples lecturas dependiendo de quién sea el espectador. Y debido a ello yo me quedo con la que se puede vislumbrar al comienzo del primer episodio y que, sin duda alguna, marca buena parte de la historia: lo rápido que los humanos podemos mandar todo al garete.

Como habéis podido comprobar hasta el momento, o eso espero, Planetarian Chiisana Hoshi no Yume es un anime sumamente asequible tanto a nivel de historia como de duración, por lo que no resulta muy difícil recomendarlo a todo aquel que se halle en la tesitura de buscar una serie que ver. Lo cual por otro lado ya os puede dar una idea de la nota que se ha ganado. Y no es para menos, ya que estamos ante uno de esos trabajos que te hacen reconciliar con un estudio de animación. Eso sí, espero que la D y el sello de RECOMENDABLE que le pongo en este mismo momento no se les vaya a subir demasiado a la cabeza a los chicos de David Production XD.

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