ESPECIAL: ANIME Y CIENCIA

viernes, 28 de diciembre de 2012 , 2 Comments

Como ya habréis podido leer en los post de Steins;Gate, Puella Magi Madoka Magica o Seikimatsu Occult Gakuin (y las futuras series que sin duda alguna se sumaran a este carro), una de mis críticas más frecuentes tiene que ver con el empleo que habitualmente se hace de los viajes en el tiempo en el anime de ciencia ficción. Concepto este que puede parecer sencillo y fácil de implementar a simple vista (sobretodo después de ver películas como Esfera, 1998), pero que no se debe descuidar nunca a no ser que se quiera mandar a hacer puñetas la coherencia del guión. Como ocurre con los animes a los que me he referido anteriormente, o de la serie británica Misfits (véase la segunda temporada). Por desgracia, estos fallos garrafales suelen pasar totalmente desapercibidos para la mayor parte de un público que esta acostumbrado a tragar con agujeros de guión del tipo de Lost (Perdidos, 2004-2012) o Prometheus (2012) sin llegar a darse tan siquiera cuenta de ellos.

Por todo ello, hoy me he propuesto rescatar un interesante y ameno artículo publicado en la revista DT Nº167 de Octubre de 2010, con el fin de que no solo podáis entender este escurridizo concepto, sino que también os percatéis de los errores que suelen aparecer con asiduidad a la hora de implementar el viaje en el tiempo.









Próxima estación: el futuro

Por PEDRO ESTRADA.

No es ciencia ficción: viajar en el tiempo es posible. El Gran Colisionador de Hadrones del CERN (Suiza) nos acerca un paso más al sueño. Se podrá fabricar una nave que nos transporte al futuro y, quizás, un túnel que nos conduzca al pasado. Lo dicen los expertos y vamos a tratar de explicártelo...

Esta mañana, mientras te afeitabas y recordabas con melancolía la pasta que perdiste ayer jugando al póker con tus amigos, te hiciste una de esas grandes preguntas que a veces te haces: “¿Será posible que algún día inventen una máquina para viajar en el tiempo?”.

Primero, habría que dividir esa pregunta en dos. ¿Se puede viajar hacia el futuro? En eso, los físicos están de acuerdo: rotundamente sí. De hecho, hay pruebas que lo confirman. ¿Y hacia el pasado? Unos creen que sí y otros que no.

“Viajar hacia el futuro... –meditas–. Sí, me gustaría averiguar si el Atleti ganará la Champions algún día”. Ok, como hemos dicho, es posible (viajar al futuro; lo del Atleti ya es otro cantar). El tiempo es la cuarta dimensión, tan real como las tres primeras –longitud, anchura y profundidad– y avanza siempre en la misma dirección, pero no lo hace a la misma velocidad en todos los lugares del universo, como ya apuntó hace un siglo Albert Einstein en sus teorías sobre la relatividad. Y no hace falta irse muy lejos para comprobar que eso es cierto: la prueba la tienes en la Global Positioning System (GPS), la red de satélites que orbitan la Tierra y nutren de información al navegador de tu coche para que sepas cómo llegar al bar en el que tus colegas te echarán la revancha.

Busca dos cronómetros suizos de la mejor calidad y actívalos a la vez. Ahora, coloca uno dentro de un satélite y envíalo al espacio. Descubrirás que, cada día, el reloj que está en el espacio ha corrido 0,3 milmillonésimas de segundo más rápido que el que tienes en la Tierra. Por suerte, los satélites están diseñados para corregir dicha desviación temporal, ya que ese mínimo error se traduciría en 9,6 km de desplazamiento diario en las indicaciones de tu GPS y, en lugar de en el bar, podrías acabar en Barbadillo del Pez (Burgos).



La gravedad es una de las claves
“¿Y por qué pasa eso? –te preguntas–. ¿Por qué en el espacio corre más rápido el tiempo?”. Por la diferencia de gravedad. Einstein anunció que un incremento de la gravedad hace que el tiempo se dilate. Es decir, cuanta más gravedad, más lento discurre el tiempo. Y por esa razón, para los satélites, que se mueven a mayor distancia de la Tierra que tú y experimentan una menor atracción gravitatoria, el tiempo discurre más rápido que para ti.

“Ajá, pero… ¿cómo me puede permitir eso viajar al futuro?”. Bueno, debes buscar un lugar con tanta gravedad que el tiempo transcurra extremadamente lento. Así, mientras tú pasas unas semanitas allí, en el resto del universo transcurrirán años y, cuando regreses… ¡tachán! ¡Estarás en el futuro! “¿Y existe ese lugar?”. El prestigioso físico Stephen Hawking te responde a eso con una explicación que publicó hace unos meses en el Daily Mail: “En el centro de la Vía Láctea, a 26.000 años luz de nosotros, se halla el objeto más pesado de la galaxia. Es un agujero negro supermasivo que contiene la masa de 4 millones de soles aplastada en un diminuto punto por su propia gravedad. Cuanto más te acercas, más fuerte es la gravedad que experimentas y más lento discurre el tiempo. Es una máquina del tiempo natural”. Ahora bien, acercarte a un agujero negro acarrea una altísima probabilidad de ser atraído y aplastado por esa gravedad. Ni la luz consigue escapar, así que imagínate.


¡Al futuro, rápido! 
Por suerte, hay un modo menos letal de viajar al futuro. Hemos quedado en que la gravedad hace que el tiempo se dilate, ¿verdad? Bien, pues la velocidad también lo logra: cuanto más rápido te mueves, más lento discurre el tiempo para ti con respecto a lo que te rodea. Si construyéramos una nave espacial capaz de acercarse a la velocidad de la luz (1.079.000.000 km/h, unos 3 millones de veces más rápido que Alonso con su Ferrari), el tiempo, en el interior de la nave, se ralentizaría mucho. “¿Y eso por qué?”. Porque la velocidad máxima que se puede alcanzar en nuestro universo es la de la luz y, si el universo piensa que vas a rebasarla, se encarga de fastidiarte ralentizando tu corriente temporal lo suficiente para que nunca lo logres. 

“Me he perdido”. Supón que tu nave casi casi ha alcanzado la velocidad de la luz y que, dentro de ella, tú te pones a correr hacia delante: tu propia velocidad, sumada a la de la nave, te haría moverte a través del espacio más rápido de lo físicamente permitido. Así que, como eso no puede ocurrir, el tiempo dentro de la nave transcurrirá mucho más lentamente que en el exterior. Tú no te darás cuenta, no creas que te moverás a cámara lenta, como flotando; correrás normal, sólo que afuera el tiempo pasará más rápido, reduciendo tu sprint a un ridículo paso de caracol: tú creerás que has avanzado 5 metros en un segundo, pero para un observador exterior habrás tardado años.

Probablemente estás pensando que el hombre nunca alcanzará esas velocidades, pero… ¿para qué te crees que sirve el Gran Colisionador de Hadrones, ese pedazo de túnel circular de 27 km que la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) ha construido bajo el suelo de Suiza, gastándose más de 2.300 millones de euros? Es capaz de acelerar partículas hasta una velocidad que roza la de la luz, recorriendo 11.000 vueltas al túnel por segundo. “Entonces… ¿qué nos impide ponernos manos a la obra con los viajes al futuro?”. 


El Dr. Fernando J. Ballesteros, del Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia, te lo aclara: “En realidad no hay ningún problema teórico para acercarnos cuanto queramos a la velocidad de la luz. El problema es de índole práctico, por los enormes consumos de energía que se necesita, pues según nos acercamos a la velocidad de la luz, el incremento de energía necesaria para acelerar se dispara. Por ejemplo, para que un objeto de una tonelada pase de cero a un octavo de la velocidad de la luz, necesitamos gastar unos 170 megatones. Pero para duplicar su velocidad, hay que emplear unos 520 Mt. Para volverla a duplicar, 2.600 Mt, y cuanto más nos acercamos, el consumo energético requerido es mayor: para pasar del 99,98% de la velocidad de la luz al 99,99%, necesitaré ¡medio millón de megatones! De hecho, llegar al 100% de la velocidad de la luz es imposible porque la energía que se requeriría para ello es, literalmente, infinita. ¡Más que toda la energía del universo!”.

Quiero matar a Hitler
Hay una pregunta que estás deseando hacer. “¿Puedo construir una máquina para viajar hasta ayer por la tarde y volver a jugar la partida de póker ahora que sé qué cartas llevaban los demás?”. Va a ser que no. “¿Y más atrás en la historia? Si me cargo a Hitler en su cuna, habré salvado 60 millones de vidas”. No, tampoco. Viajar atrás en el tiempo es mucho más complejo que viajar hacia delante: no basta con jugar con la velocidad. “Si para viajar al futuro hay que ir rápido, yendo muy lento viajaré al pasado, ¿no?”. No, por muy despacio que te muevas, no lograrás que el tiempo fluya en sentido contrario. 

Pero no te rindas: aunque no puedes regresar a lo sucedido en el pasado anterior al día de hoy, según las teorías del físico británico Paul Davies, si te pones a fabricar una máquina para viajar al pasado, dentro de unos años, cuando por fin la tengas terminada, podrás regresar hasta el día en que comenzaste a crearla. Él afirma que “construir la máquina del tiempo es cuestión de dinero y no de física” y explica cómo crearla en tres sencillos pasos:

1) En un acelerador de partículas (como el del CERN) generas un microscópico agujero de gusano. “¿Y eso qué es?”. Básicamente, dos agujeros negros unidos entre sí a través de un túnel que comunica un punto del espacio-tiempo con otro. Si unimos las dos bocas formando un bucle, conectaría con el pasado.
2) Hinchas ese agujero con antigravedad hasta hacerlo lo suficientemente grande para que una persona (tú, por ejemplo) quepa por él.
3) Coges una de las dos bocas que tiene el agujero de gusano y la haces girar en el acelerador de partículas a una velocidad próxima a la de la luz durante diez años. Así, habría una diferencia de dilatación del tiempo y, tras juntar ambas bocas, podríamos regresar al pasado a través de nuestro flamante Túnel del Tiempo.

Ahora bien, los costes económicos de semejante invento serían astronómicos, por no hablar de los prodigios de ingeniería que requiere. El Doctor Ballesteros nos ayuda de nuevo, explicándonos las razones que hacen inviable la máquina de Davies: “El problema para construirla es que, para empezar, los microagujeros negros son extremadamente inestables: se desintegran en fracciones de milisegundo. Para evitar que se desintegre hay que hacer uso de la antigravedad. Concretamente hay que rellenar el microagujero de materia exótica, una hipotética materia con masa negativa y repulsión gravitatoria que, lamentablemente, no existe... Otros tipos de máquina del tiempo, como el cilindro de Tipler, serían en principio más factibles, pues ‘sólo’ requerirían construir un cilindro rotatorio con tanta masa como ¡una galaxia! Con todo, el principal problema del viaje al pasado es de orden lógico: puede producir paradojas temporales, contradicciones lógicas en la propia estructura del espacio-tiempo. Y un Universo en contradicción consigo mismo posiblemente no sería coherente”.

Un bucle infinito
Stephen Hawking, por su parte, también tiene claro que la máquina de Davies jamás funcionaría: “Un agujero de gusano como ése no puede existir. Por el feedback. En un concierto de rock, el sonido entra en el micro, se transmite por los cables, el amplificador aumenta su volumen y sale por los altavoces. Pero si demasiado sonido procedente de los altavoces vuelve a entrar en el micro, se forma un bucle en el que el sonido adquiere mayor volumen cada vez. Si nadie lo para, el sistema se rompe. Lo mismo pasaría con un agujero de gusano, pero con radiación en lugar de sonido”. 

Además, viajar al pasado plantea un amplio número de paradojas (ver recuadro de la izquierda). Pero no hay frontera ni limitación que el ser humano no esté dispuesto a superar. No podíamos volar, y volamos; no podíamos navegar bajo el agua, y lo hicimos; no se podía tocar la Luna, y la pisamos. Que el ser humano llegue a realizar viajes en el tiempo es… eso, una cuestión de tiempo.




PARADOJA TEMPORAL Y POSIBLES SOLUCIONES

La congruencia causal es clave en el universo: las causas generan efectos, éstos no pueden existir sin causa y siempre suceden después de acontecer aquéllas. La paradoja temporal más popular es la “del abuelo”, planteada por el francés René Barjavel en su novela El viajero imprudente (1943). Si retrocedo 60 años y mato a mi abuelo antes de que conozca a mi abuela, yo nunca habría sido concebido y no habría podido viajar atrás en el tiempo para matar a mi abuelo, así que habría sido concebido y habría viajado al pasado y habría matado a mi abuelo y… así hasta el infinito. Dicha paradoja sirve de argumento para tachar de imposible viajar al pasado, pero existen teorías que permitirían evitar las contradicciones de la lógica:

1. Retroceso cuántico. O deshacer el presente hasta llegar al pasado. Hay una teoría según la cual algunas partículas pueden revertirse de forma espontánea y agruparse en un estado previo (por ejemplo, una planta arde y sus cenizas, de repente, vuelven a formar una planta). Se podría viajar al pasado dando marcha atrás a todos los procesos físicos del universo excepto a ti, protegido en una cámara especial. Así, si matas a tu abuelo, no pasaría nada, porque tú ya estás formado.


2. Universos paralelos. Es la solución más clásica: cuando viajas al pasado, provocas una bifurcación en el punto al que llegas y aterrizas en un universo alternativo, donde el futuro aún no existe y tus acciones pueden provocar cambios sin entrar en contradicción con nada de lo que has dejado atrás, en el universo del que procedes.


3. Acceso restringido. Cuando viajas al pasado, eres incapaz de hacer algo que diese lugar a que tu viaje en el tiempo no se produjera. Es decir, tus acciones ya sucedieron en el año al que viajas. Si eres capaz de liquidar a tu abuelo, entonces es que ése no era tu abuelo biológico. Esta teoría elimina de la ecuación el libre albedrío.

4. Líneas temporales relativas. Cada partícula tiene su propia línea temporal. Al matar a tu abuelo, aquellas partículas que en el futuro habrían formado parte de ti y que ahora están formando parte de una vaca o de una manzana simplemente se agruparán de otra manera, ya que tú nunca serás engendrado. Pero tu cuerpo actual seguirá existiendo: no es necesario que nazcas de nuevo porque tus partículas actuales te han acompañado desde el futuro. 

2 comentarios:

  1. Wow, esta sí que es una crítica bastante extraña xD. Por un lado, das a entender que el guión de Steins;Gate la "pifia" aparentemente por no manejar bien el concepto de viaje en el tiempo (y la agrupás con Madoka Magica), pero en el desarrollo del texto vas mencionando casi todas las bases de su argumento... es una broma, no? Y si no es una broma... tiene sus huecos y sus fallos, no te voy a decir que no, pero de ahí a ponerla junto a Madoka Magica y decir que "manda a hacer puñetas la coherencia del guión" y que comete "fallos garrafales" es una exageración terrible :S, es una de las pocas obras que a pesar de abordar un tema tan complejo como el viaje en el tiempo aun así trata mas o menos de fundamentarlo con bases reales y darle cierta lógica.
    En fin, mas allá de esa trolleada, y del HORROR de concepto al principio del artículo ("No es ciencia ficción: viajar en el tiempo es posible."), aun así está bueno explicar este tema tan interesante, aunque alguien que haya jugado la VN de Steins;Gate ya conozca la gran mayoría de esas explicaciones :P.

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    1. Estimado Pablo, en alusión a mi análisis de Steins;Gate me veo en la obligación ineludible de responderte XD
      Lo primero de ello es reiterarme en el mini análisis que en su día hice de esta serie, y digo mini porque por aquel entonces (y como puedes comprobar sin mucho esfuerzo en todas las entradas fechadas a día 12th December 2012) las reseñas de las series no se pueden calificar ni tan siquiera de eso (véase el motivo en el apartado "Sobre el blog"). Así pues, y mientras cojo ganas para verla por segunda vez con boli y un buen taco de papel, lo que ves es lo que ahí y siento decirte que aún sigo con el mal sabor de boca que dejan los reiterados viajes que hace la chica y las cuestiones que ellos van planteando (ahora no me preguntes por el nombre de ella que tres años son muchos como para andar acordándose de los nombre de todos los personajes de los animes ^^). Y si, digo anime porque como también habrás podido comprobar si has seguido las publicaciones de este blog, en el solo de analizan los ANIMES, ni juegos, ni mangas ni ninguna otra cosa (como comprenderás no hay tiempo ni dinero en el mundo para abarcar todo lo que gira alrededor de cada anime).
      Y mientras todos esperamos sentados por esa nueva revisión de Steins;Gate solo te diré una cosa. Viajar en el tiempo SI ES POSIBLE. Por desgracia hasta el momento solo lo es en un único sentido, hacia el futuro. Eso si, si quieres desmantelar como dios manda alguna obra yo te recomendaría empezar por la saga hollywoodense de Terminator. Que a esa si que se le pueden dar palos a troche y moche XDDD
      Por ultimo solo apuntarte que este blog está a tu entera disposición. Si quieres hacer un análisis de Steins;Gate, ¡adelante!
      Un saludo.

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