Dororo

jueves, 18 de junio de 2020 , , 0 Comments

AÑO 7



Esta semana veremos que lo de Mr Potato se queda corto con...



>Dororo (MAPPATezuka Productions, 2019, 24 CAPS)


Que sí, que en ocasiones las comparativas que suelto en las frases están cogidas con pinzas, pero lo de esta semana es de traca. El coleccionable en el que echas media vida (literalmente) recogiendo las piezas que te faltan para completar la que llevas pendiente desde años atrás. Maldita Panini.

Como ya sabéis, MAPPA se ha ganado un puesto en el blog debido a las joyas que fueron apareciendo desde sus manos, aunque también alguna que otra cosa. Recordemos que Zankyou no Terror, Banana Fish, Shingeki no Bahamut o Zombie Land Saga fueron obras que acabaron cayendo en el blog y en la inmensa mayoría, la nota obtenida fue más que notable.


¿Qué pasará con Dororo?

Eso es algo que tendremos que ver con el paso de los párrafos, pero viendo los antecedentes, raro sería que nos encontrásemos con el primer bodrio de esta gente, ¿verdad?

Dororo es una serie que levantó mucho revuelo por internet y, por extraño que parezca, no quise ver el origen de esta mole fanática. Hay ocasiones en las que paso de comerme la cabeza en la búsqueda de una respuesta que dudo que me satisfaga. Sin embargo ¡es de MAPPA! Y allá que voy como una adolescente enamorada del macarra del colegio, diciendo que sí a todo hasta que se me hinchen los ovarios y empiece a mandar a todo dios a la mierda. Que el viaje allí siempre es gratuito. Pues eso, como MAPPA hizo nuevo anime y parece que hay bastante fanbase, allá que voy sin miedo. Luego ya saldré escaldado. Esta técnica nunca tuvo un 100% de buenos resultados.

No quiero olvidarme que la serie que nos ofrece MAPPA es un remake de otra emitida en 1969. Ya llovió desde entonces. En aquella ocasión fue Fuji TV y el estudio Mushi Production, fundado en 1961, quienes se encargaron de adaptar la obra de Osamu Tezuka, editada en manga en 1967. Vaya, si parece que casi nada ha cambiado desde entonces XD. Bueno, sí, ahora las redes sociales dan más protagonismo a los gilipuertas, pero eso ya es otro cantar. Conste que la serie original no la he visto (tampoco tengo pensado hacerlo, por lo menos a corto plazo), por lo que no habrá referencias a la misma. Por cierto, si os preguntáis si el estudio Mushi sigue activo, podéis acceder a su página web y comprobarlo.

-Pero, ¡si es un Metapod!-

>Sinopsis

Dororo es un pequeño granuja que se dedica a estafar y robar para poder sobrevivir en el Japón feudal de entre el 1400 y el 1500 de la Era Cristiana. En uno de sus muchos intentos para poder ganar algo de dinero, tras hurtar parte de la mercancía de unos maleantes, las cosas no acaban como desearía y estos empiezan a darle una paliza tras descubrirlo. No suficiente con esto, el destino le guarda otra desagradable sorpresa: durante la tunda aparece una criatura demoníaca que bajaba flotando por el río y que intenta atacar al pequeño Dororo tras devorar a los mercaderes. Por fortuna, un extraño joven hace acto de presencia y derrota a la criatura, pero algo extraño acontece y es que, tras la muerte del demonio, recupera la piel que antes no tenía.

Dororo ante este hecho, quizás por asombro, quizás por encariñamiento o porque ve algo de negocio con este lisiado con espadas, decide acompañarlo (o guiarlo, quién sabe) por las diferentes zonas de la provincia para intentar ganar algo de dinero con la excusa de matar monstruos o demonios o poder ayudar a aquel que le salvó la vida.



>Guion y narrativa

Bueno, ya veis que no queda claro el origen de por qué el joven Dororo decide acompañar al que se convertirá en el otro protagonista del anime, pero la cosa está más que clara, cuanto más avancemos en los episodios, más confirmaremos la vía de la ayuda para que este desconocido recupere el cuerpo que le pertenece.

-Vamos a ver, Dani, ¿cómo que el cuerpo que le pertenece? ¿Es que lo empeñó? Las canciones que hablan de robar el corazón son por otra cosa, no te imagines lo que no hay...-


-Hablando de profesiones inútiles-

Que sí, que sí. Que tenéis razón, pero tampoco estoy equivocado. En el primer capítulo lo dejan claro. Daigo Kagemitsu es el señor de Ishikawa y vasallo del gobernador de la provincia de Kaga. Él tiene un anhelo, un deseo poderoso: que su tierra se convierta en el paradigma de la calidad de vida de la región, sin tener que maldecir plagas ni sequías y viendo que la guerra se aleja de sus fronteras. Para ello realiza un trato en un templo demoníaco, sacrificando algo suyo y propio por el bien común. Curiosamente, cuando nace su primogénito, los demonios se cobran la parte del trato para que comience la bonanza. El pequeño nace sin piel, ojos, nariz, orejas, brazos ni piernas. Tampoco puede sentir, ni ver, ni oír, ni hablar. Vamos que está hecho un cromo, pero hay algo que resulta llamativo, a pesar de todo, y es que las ganas de sobrevivir no se las han quitado. Y es así, poco a poco, como va "recuperándose" de esta maldición, adaptándose a sus discapacidades para sobrevivir. La primera ya vino consigo: tener una visión especial que distingue entre seres vivos, vegetales, seres malvados y demonios. Vamos, que puede ver el alma de todo aquello que le rodea. Maravillosa la visión animista XD.

Tampoco me olvido de la ayuda que le prestan a este joven maldito. Un solitario "médico" que fabrica prótesis para los tullidos de la guerra lo acoge para que tenga una vida mejor y le fabrica varias prótesis para las piernas, los brazos, la nariz, orejas... bueno, ya os podéis hacer una idea tras tantas horas jugando con Mr. Potato. Lo curioso es que ve que este muchacho atrae a los demonios como una lámpara a los insectos en plena noche, por lo que terminará mejorando las prótesis en los brazos para incluirle unas katanas y así filetear a quien se ponga por delante.

Bueno, eso ya lo iréis viendo con el paso de los 24 capítulos, que tampoco quiero desvelar nada a mayores, suficiente tenéis con lo que he comentado. Y es que sí, amigos, si digo que es suficiente tampoco quiero mostrar nada más de las emocionantes escenas que se relatan, pero tened en cuenta que se irán mostrando con un ritmo pausado. Esto que ya de por sí es contradictorio (todavía no sé cómo no se fue la narrativa a tomar viento fresco con semejante ritmo), acaba por convertir en monótono una historia de samuráis, donde las luchas y las venganzas nos deberían dejar con el culo apretadito hasta terminar la serie. Qué queréis que os diga, yo lo hubiera hecho de otra manera, pero así salió. Más que una historia de samuráis, el anime lo identifico como una historia de aventuras y desventuras sin más trascendencia.


-Haber adoptado un perro o, mejor aún, un gato-

Esto, a pesar del duro golpe que pueda suponer, no acaba por hundir el mérito que tiene relatar la historia de un niño maldito en búsqueda de lo que le han robado. La historia es buena, muy buena, pero esa calma en la narrativa, la repetición de algunos patrones en bastantes capítulos y el poco cambio en el ritmo cuando comienzan los combates hace que no me entusiasme recomendarla a mis conocidos. Jorge ya me aguanta con mis recomendaciones con algunas series, pero sé que las de ritmo lento no le acaban de entrar por los ojos y, al igual que él, otros conocidos míos que tampoco soportan muy bien determinadas series y películas con la misma forma de narrar.

Mientras voy escribiendo esto, me acuerdo de Mushishi, el maestro de los mushi que pasea por todo Japón resolviendo los quebraderos de cabeza de estas criaturas que están a medio camino entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Puede que el ritmo sea similar, pero lo bueno que tiene el anime que protagoniza Ginko es que no hay momentos de acción con espadas y demonios. Sí que hay puntos de tensión, pero nada más. Y es más comprensible que tenga un ritmo más pausado. Con Dororo sigo sin entenderlo.

A parte de esto, también habrá algunas cosas extrañas, como algunas espadas que cortan y otras no, cuando deberían estar afiladas por igual; gente que no se muere por las heridas; o la visión del joven maldito, que no me queda todavía claro cómo es que identifica sus prótesis caídas en medio de la vegetación si lo ve todo verde. En fin.

Y, hablando de cosas que no encajan, ¿qué decir del final? Un final que no es final ni sé qué cojones es. ¿Lo dejan abierto? No, lo dejan sin terminar o a medias o yo qué sé, dejadme que ya soy mayor. Yo no entiendo por qué la gente reacciona así. Parece que en Japón tienen un problema con el radón (u otro gas peligroso, como el de la risa) más grave que en Galicia, porque el listado de animes con finales que no entiende su puñetera madre sigue aumentando y cada vez son más elaborados.


>Personajes

Tranquilos, que el listado lo terminaré, al igual que esta reseña. De eso que no quepa ninguna duda. Aunque ahora llega el turno de los personajes del anime.


-Ace Ventura, detective de mascotas-

>Dororo. Es uno de los protagonistas de la historia. Este joven nos deparará alguna que otra sorpresa, pero lo más destacable de él es su buen corazón, aunque no se distingue mucho de sus coetáneos, su vida es una calamidad tras otra por culpa de las guerras. Por cierto, hay sorpresa con este personaje, guiño guiño.

>Hyakkimaru. Es el otro protagonista. Sí, el muchacho maldito tiene nombre, aunque no lo dice al principio... Era un chiste, aunque he de admitir que no tiene gracia. Hyakkimaru es muy perseverante, eso ya se nota al primer segundo y es que alguien con semejante maldición sobre sus hombros difícilmente sobreviviría si no lo fuera.

>Biwamaru. Es un monje que "casualmente" (vamos a decirlo así) se topa con los protagonistas en algunos capítulos. Parece inofensivo, aunque puede plantar batalla a pesar de tener el mismo tipo de visión que Hyakkimaru. Eso sí, no sabremos a penas de él y es una pena. No sé si porque todavía habrá algo más en un futuro o porque la historia original lo implementó así.

>Jukai. Es el médico que acogió a Hyakkimaru cuando era un bebé. La bondad que desprende es fruto de la expiación de sus pecados, ya que su pasado está repleto de sangre y ajusticiamientos. Arrepentido por ello, decidió cambiar de vida al recibir una segunda oportunidad.

>Daigo Kagemitsu. El padre de Hyakkimaru y el origen de sus calamidades por culpa de su ambición. Visto el final no sé si llega a estar arrepentido, pero lo que está claro es que le importa más seguir en el poder y que su gente mantenga la calidad de vida sin guerras ni hambrunas que el bienestar de su propio hijo.

>Nuinokata. Es la mujer de Daigo y madre de Tahoumaru y Hyakkimaru. Vive orando a su deidad favorita, la Diosa de la Misericordia, después del nacimiento de Hyakkimaru. Se comporta como una miserable, pero no por ser mala persona, sino por sentir que lo perdió todo, como si no tuviera nada en la vida.

>Tahoumaru. Es el hermano de Hyakkimaru. Él desconocía la existencia de su hermano mayor, aunque algo ya notaba con esas conversaciones extrañas que mantenían sus padres. Otra cosa que le caracteriza es el parecido que tiene con su padre en cuanto al comportamiento, tenaz hasta el final, aunque tampoco se diferencia mucho de su hermano. Nadie puede negar que son de la misma sangre.

>Mutsu y Hyogo. Son dos hermanos rescatados de la guerra con el único propósito de servir de compañía y guardia de Tahoumaru, sino ya hubieran muerto de hambre o enfermedad en una celda. Ya adultos guardan un respeto muy grande por su amo Tahoumaru, pero también mantienen una camaradería (no se trata de una amistad propiamente dicha) tras tantos años juntos.


-Cada vez que un oyente escucha un gag de los Reyes Magos con el niño de la carta-

Cómo no, hay otros personajes. Muchos personajes. Demonios, unos cuantos y sabremos sus nombres con el final de cada capítulo. Además, hay más personajes como los padres de Dororo y otros que nos enseñarán que la vida es cruel. Como lo que sucedió con Mio y los huérfanos de la guerra.


>Animación

Desde luego, el anime de Dororo no es el paradigma de la animación japonesa actual, aunque tampoco lo espera ser. Mantiene ciertas líneas del anime clásico de 1969, pero también incluye las técnicas de animación actuales. No obstante, el peso del primero es mayor de lo que me hubiera imaginado. En situaciones normales vemos que los escenarios son muy simples, siendo en su mayoría estáticos sin movimiento, como de una pintura al óleo se tratase. Las animaciones, en este mismo supuesto, están regular tirando a bien.

La cosa cambia (un poco, no vayáis a pensar que revolucionan el sector) con las escenas de acción. La rapidez de movimientos y el cambio continuo de escena hacen que los defectos desaparezcan casi por completo, pero no se eliminan. Podéis confirmarlo pausando la reproducción en ese momento o pasar de lo que acabo de decir y disfrutarlo. Eso ya queda de vuestra mano.


>Sonido

Resulta curioso que últimamente vea más animes que siguen este estilo. Hace tiempo la música ambiental estaba en la práctica totalidad del metraje de una serie y, ahora, empiezan a aparecer con más asiduidad las series en las que el sonido ambiente y los efectos ocupan ese lugar. No digo que Dororo no tenga música, que sí, la tiene, pero el ambiente está protagonizado por los sonidos de la escena en ese momento: si están al lado de un río, se oye el agua fluir; si están en un bosque, los pájaros y el viento que mece las hojas; si están en la costa, la rotura de las olas contra las rocas y las putas gaviotas anunciando su presencia.


-Pues en el blog tenemos para un rato. ¿Te animas?-

Sin embargo, lo que antiguamente era algo común y que daba cierta "calidad" a una obra, también era en parte obligado por culpa de los pequeños defectos que había que tapar, como los errores en el doblaje o los efectos de sonido. Aquí se notan, claro que sí. El doblaje en algunos momentos parece algo artificial y no se integra al 100%. Los efectos, en cambio, sí que están mucho mejor mezclados. ¿Consigue todo esto un producto mediocre? No, en absoluto. El resultado es bueno, pero no esperemos una joya de las que marquen un antes y un después. Al igual que pasó con la animación, aquí nos dan algo con una calidad pareja. Sin embargo, como ya podéis intuir por lo que llevamos de análisis, la importancia está en la historia.

MAPPA nos ofrece dos aperturas y cierres. Tampoco es que sea una sorpresa teniendo en cuenta la duración, pero qué queréis que os diga, mi deber es dejar constancia. Madre mía, soy un puñetero notario. Y sin cobrar XD. Como primer tema tenemos a "Ziyoou-vachi" cantando "Kaen", una canción que mezcla muy bien la electrónica con una base contundente y los sonidos instrumentales clásicos de Japón. La animación muestra, al igual que la serie, las penurias de los conflictos de la época, además de los personajes que aparecerán en esta primera mitad de serie. No quiero olvidarme de los guiños que referencian al anime original, aunque son pocos y pasan rápido por la pantalla. El segundo opening lo interpreta "Asian Kung-Fu GENERATION". No voy a hacer chistes sobre su nombre, pero sí a hablar un poco sobre las series en las que ha trabajado este cuarteto: Bleach, Boku dake ga Inai Machi, Fullmetal Alchemist, Naruto y Naruto Shipuuden, entre otras. Este tema rock titulado "Dororo" rellenará la serie a partir del episodio 13, donde la animación se centrará en los dos protagonistas, además de algunos personajes nuevos que aparecerán hasta el cierre del anime.

Los ending, en este caso, corren a cargo de otros dos grupos diferentes de los que hablé antes. El primero, "amazarashi", ya le sonará a más de uno (incluyéndome a mí), ya que apareció en "Tokyo Ghoul √A". También trabajaron con "My Hero Academia", pero ahí no me meto, que es de BONES. En esta ocasión ofrecen "Sayonaragokko", una canción tranquila donde la animación sencilla y casi sin colores muestra a Dororo y a Hyakkimaru. Por último, tenemos a "Eve", que también hizo un trabajo para Mecha-Ude (una ONA del estudio TriF), interpretando un tema, "Yamiyo", que nos da la bienvenida con un violín melancólico. Aunque lo más interesante está en el apartado visual, completamente desenfocado, que mezcla una animación y vídeo que se integran bien con el dibujo a pesar de la deformidad cromática.


LA NOTA:

Y "san sacabó". Hasta aquí llegó la reseña de Dororo, una serie que le tenía más ganas por el estudio que por la historia en sí, aunque tampoco me defraudó demasiado a excepción de su término. Sin embargo, ese punto y ¿final? a la serie no impide que el guion sea sólido, al terminar la historia que implicaba a la relación entre Dororo y Hyakkimaru y que nos acompañaba desde el primer capítulo. Puede que el ritmo lento eche para atrás a muchos, pero eso ya depende de los gustos. El humor absurdo tampoco es mi santo de predilección, pero 
de vez en cuando si que me veo alguna serie. La animación está bien, al igual que el sonido. No obstante, me esperaba algo más de MAPPA en unos apartados que han demostrado tener dominados gracias a las obras que nos han presentado con anterioridad. Aun así, lo que pesa a la hora de dar la valoración es el tratamiento del guion y personajes. Pena que no se hayan esmerado con el final tanto como con el resto, porque subiría algún que otro puesto. De todas formas, consiguen llegar a una meritoria C, sin olvidarme, cómo no, de nuestro sello de recomendable.

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