Midori no Hibi

jueves, 14 de octubre de 2021 0 Comments

AÑO 8



Esta semana conoceremos a la manuela 2.0 con…


>Midori no Hibi (Pierrot, 2004, 13 CAPS)


Sí, hoy vamos a estar un poco pervertidos, más de lo que suele ser habitual. Bueno, no, era broma, pero lo del "chiste" acerca de la manuela no sabía cómo continuarlo. Podría haber empezado con otra referencia, como lo de si tienes una mala pareja, siempre te puede salvar una buena mano, pero sigue siendo un chiste de mierda. Lo siento, perdí la gracia antes de perder el pelo. Es lo que hay.

Esta semana os traigo una serie algo antigua, una de tantas series pendientes que se quedaron en la lista de cosas por ver, concretamente en el fondo de la bolsa. En esta ocasión fue mi primo Zalo quien me la recomendó por aquel entonces. No le hice mucho caso porque mi género favorito eran las series de acción y ver una muñeca en lugar de una mano, pues… qué queréis que os diga, no me llamaba para nada la atención.

Afortunadamente, y gracias a estas series modernas que están cortadas por el hijo de puta más grande que hay sobre la faz de la Tierra, pude verla. Y también gracias a quedarme en casa una temporada, que siempre es bueno para estas cosas. Además, estando Pierrot por medio, tampoco es que me hiciese mucha ilusión verla. Si fuese J.C.Staff, pues aún me lo pensaría. Si se tratase de otros estudios como Production I.G, me iba con los dientes por delante. Es cuestión de prioridades.

Así que, aquí me tenéis, después de seguir otra recomendación de mi primo Zalo (una de tantas) donde, hasta ahora, siempre han dado buenos resultados. ¿Se habrá equivocado esta vez?


>Sinopsis

Seiji es un maleante, un pequeño delincuente que se dedica a pelearse con las bandas rivales de otros institutos. Siempre está malhumorado y responde de una manera bravucona, asustando a todo el que le hable.

Esto tiene consecuencias. La primera es que le pongan un mote como "perro loco Sawamura" que le va como anillo al dedo. La segunda, debido a la práctica por tanta pelea, que acaba teniendo una habilidad en la lucha muy buena y bautiza a su diestra como "la mano derecha del diablo". Tercera, que todo el mundo le teme, incluidas las chicas, y todas lo rechazan cuando les pide para salir.

-Ponte a la cola-

Y ya lleva 20 calabazas seguidas. Esto parece Halloween. Un día cualquiera, Seiji se despierta y descubre asombrado que, en lugar de su mano derecha, tiene una joven (obviamente, en pequeñito) desnuda y que dice estar enamoradísima de él. Ahora, los dos tendrán que convivir juntos, nunca mejor dicho, y ver cómo pueden solucionar este pequeño caos.


>Guion y narrativa

Vista la sinopsis, imaginémonos como era en el pasado (me refiero a mí)
. Obviamente, más gilipollas y con pelazo. Tenía sentimientos encontrados. Por un lado, había un pandillero al que le gusta pelear (bien, acción a raudales) y por el otro estaba un romance con una muñequita del que no me esperaba nada bueno. ¿Por qué no me gustaban los romances por aquel entonces? Quizás porque el protagonista era, habitualmente, alguien muy bueno de corazón, pero que era tonto o tenía alguna tara. Y me daba mucha rabia porque yo podía llegar a ser tanto o más idiota que el protagonista, era bastante más bueno y detallista (dentro de lo poco que se puede ser a esa edad) y no tenía pareja ni pagando. Luego estaban las confusiones, que se solucionan al momento con hablarlo, pero parece que no les apetecía. Curioso, sucede también a día de hoy. 

-Dani, mucho hablas, pero Love Hina también tenía lo suyo-

Cierto. Tenía confusiones tontas y comportamientos algo pueriles. Pero había golpes, vuelos de Keitaro gracias al naru-punch y muchas pechugas. Contra eso no hay quien gane.

Sin embargo, el tiempo hace que las cosas cambien y la gente suele madurar con ello. Otros… bueno, acaban pudriéndose, pero no vamos a hablar de despojos sociales ahora mismo. Gracias al paso de los años, encontré en los romances uno de los géneros que más me gustan y buena prueba de ello son las series que he analizado hasta el momento. Recuerdo con cariño Golden Time, Aa! Megami-sama, Zero no Tsukaima o Tsuki ga Kirei. Y son unos pocos ejemplos de lo buenas que pueden ser las historias de amor, si están bien llevadas.

-¿Es el caso de Midori no Hibi?-

Antes de responder, primero tenemos que ver los géneros sobre los que se asienta. Queda claro que el romance lo tenemos ahí como uno de los principales. Además, también tenemos bastante humor, algo de drama al final (cosa que suele ser habitual en las historias de amor con el clímax en los capítulos finales), un toque justo de ecchi y algo de absurdo, y no me refiero 
solo al humor, sino también a ciertas situaciones a las que no les debemos buscar la lógica basada en nuestra realidad o nos pasaremos la serie dándole a la almendra para ver cómo narices justificamos lo que acabamos de ver. Esto lo podemos ver, sin duda, en qué ha pasado con la mano de Seiji, pero hay más. Otro de los WTF está en cierto personaje, que está enfermo y encamado desde hace meses y está completamente desnudo porque sí. ¿Quién se lo espera? Nadie y así, al levantar las sábanas, ¡toma! tetas en la cara. 

-Apreta, apreta-

¿De qué va Midori no Hibi? Es sencillo de explicar. Seiji es un pequeño delincuente adicto a las peleas. Todo el mundo intenta evitarlo, hasta las chicas a las que se declara. Cómo no, son guapas, pero no tontas. Y el pobre de Seiji lleva 20 rechazos seguidos. A este paso no moja el churro en las mieles del amor. Un día, desesperado, desea con todas sus fuerzas una novia cualquiera y ya sabemos qué ocurre cuando algo se desea con todas las fuerzas posibles, que acaba cumpliéndose, no sin antes cobrar la correspondiente maldición. En mi caso es la asfixiarme en dos tetaz¡QUE TE PIERDES, DANI! Así que el pobre Seiji tiene que lidiar ahora con los enfrentamientos callejeros entre bandas de instituto, estudiar y que no descubran que ahora tiene una pareja peculiar en lugar de su mano derecha.

Narrativamente, no va a haber ningún problema. Parece que todo va sobre ruedas, con un ritmo constante. Eso sí, la mayoría de capítulos van a tratar acerca de las situaciones que se les presentan a los dos protagonistas y cómo reaccionan, de esa manera comprenderemos cómo piensan. El amor siempre estará presente en los dos, de una forma constante como el aire que respiramos, que siempre nos rodea, pero casi nunca nos paramos a pensar en él. Quizás al final de la serie notemos que baja un poco el ritmo al hacerse patente el drama en la historia, pero nada que no solucionen los guionistas.

Por cierto, que no lo mencioné. Esta historia está basada en el manga de Kazurou Inoue, publicado entre 2002 y 2004 con un total de 8 tomos. También es creador de Ai Kora, una historia de amor de un degenerado que idolatra las partes individuales de las chicas y que, al mudarse a Tokyo por sus estudios, acaba viviendo en un cobertizo, en frente de unos dormitorios femeninos. Y yo me pregunto cómo es posible que ningún estudio haya sido capaz de crear una serie de esta maravilla. J.C.Staff, ¿me estás leyendo? La quiero para ya. Y con mamporreos al prota hasta que le sangren los ojos.

Siguiendo con lo que comentaba antes, la historia está bien. Es divertida y no abusan del fanservice ni del ecchi, cosa que sería muy fácil en estas situaciones. Solo aparecerán esas escenas cuando sean necesarias y no irán buscándolas a cada momento sin caer en la gracia fácil de una pechuga al aire a la mínima. Además, la ambientación y el tipo de relato hace que vea en ella una historia demasiado juvenil, que no infantil. Está genial para el público adolescente. Os vais a divertir muchísimo si andáis en ese rango de edad, no tengo dudas al respecto.

-Viuda y hardcore en la misma frase no suelen indicar nada bueno-

El final es una de las cosas que más me gustan. Dan cierre a la historia sin exagerar demasiado. Sabemos de memoria el patrón final de las historias románticas, con una carrera a la desesperada y aquí tampoco falla. Aun así, la forma en cómo lo relatan y el tempo narrativo es un acierto, ya que no se nota forzado. Además, en el ending tendremos un recuadro con lo qué sucede después de ese final. No habrá diálogos de los personajes, solo diferentes situaciones de cada uno.


>Personajes

Uno de los puntos fuertes de la serie está en el juego que dan los diferentes personajes a la historia y el plus de sus respectivas personalidades. No ocurre como en otros animes donde es la historia la que tira de ellos (o viceversa), como por ejemplo ocurría en la serie de Tales of Zestiria. Aquí t
odos tienen una fuerte personalidad, definida a la perfección, gracias a la cual nos divertiremos con sus acciones y, sobre todo, con su evolución y sus cambios. Me ha encantado ver a Takako cambiar desde su posición alejada de Seiji a enamorarse de él, amarrar sus miedos y vergüenzas, y declararse. Me gusta saber que Seiji cambió su vida de maleante cuando tuvo a Midori como mano. Y qué decir de Takamizawa, que pasó de ser un otaku de mierda bien vestido y perfumado a… ser un otaku que es perseguido por una gamberra de instituto que se parece a su waifu. Poesía. 

Podría decir más, pero mejor es dejarlo escrito en el listado de personajes que os muestro a continuación:

>Seiji Sawamura. Es el protagonista. Este maleante adicto a sus derechazos impondrá el miedo allá por donde pase mientras le toquen las narices. Si la gente está alejada de él, no hay problema. A menos, claro está, que una joven y guapa Midori se pegue a su cuerpo y empiece la fiesta desde ese momento. En ese instante veremos que el joven delincuente tiene corazoncito.

>Midori Kasugano. Es la joven protagonista que cumple sus deseos al permanecer pegada a su amor platónico. Esta joven que cursa secundaria verá cumplido su sueño, aunque de una manera un poco… peculiar. No es que sea lo ideal convertirse en la mano derecha de su crunch, pero al menos están juntos.

>Rin Sawamura. Es la hermana de Seiji y mi favorita. Está como una cabra, le importa poco o nada lo que le ocurra a la gente: solo quiere divertirse y, si puede, acercarse a casa de su hermano para robarle algo de la paga mensual que le envían sus padres. Eso sí, es como él, bastante delincuente, aunque tiene su corazoncito.

>Osamu Miyahara. Es seguidor y amigo de Seiji. No sé por qué me recuerda un poco a Krilin, metiéndose en líos y teniendo que venir el guerrero Z a sacarle del fregado en el que se ha metido.

>Takako Ayase. Es una compañera de clase de Seiji y, tras un encontronazo con una banda rival donde la iban a secuestrar, acaba enamorada de él (súper lógico). Comprueba que debajo de esa fachada de tipo duro y peligroso hay un chico con sus sentimien… Voy a parar por aquí porque resulta evidente lo que iba a decir. La pregunta que le voy a hacer a las chicas que nos leen es ¿por qué se fijan en los chicos que dan problemas pensando que los pueden cambiar cuando no es así? Vale que crean que tiene su corazoncito, pero ¿no será más lógico pensar que, en cuanto le metan el churro las dejarán de lado en favor de otra que le ría las gracias? Digo yo.

-¡Enriquecida en calcio!-

>Kouta Shingyouji. Es un amigo de la infancia de Midori y cursa secundaria con ella. Será pieza clave para arreglar todo este desaguisado donde uno no sabe hasta dónde pueden llegar las consecuencias de los deseos más profundos.

>Shuichi Takamizawa. Es un compañero de clase de Seiji. Este otaku redomado, adorador de Marin-chan, descubre en Midori otra waifu a la que perseguir y adorar.

>Shiori Tsukishima. Es una vecina de Seiji, aunque no es de esas que tienen erótico resultado. Bueno, no tanto. Esta niña de primaria está encaprichada de una manera exagerada con nuestro protagonista y hará todo lo posible para arrimarse a él para intentar camelarlo. Eso sí, la falta de años y curvas harán mella en sus estratagemas y no conseguirá que el joven delincuente caiga en sus encantos. Ahora que lo pienso, tampoco pudo Takako y eso que está de buen ver. A ver si el problema es que Seiji no se entera de estas cosas.

>Yuma Takiguchi. Es la perseguidora de Takamizawa. Esta joven casi desconocida se parece muchísimo a Marin-chan, la waifu del otaku y, tras la declaración de Takamizawa, Yuma pasará a perseguirlo sin cansancio hasta que diga que sí.

>Haruka Kasugano. Es la madre de Midori. Esta bella mujer moverá cielo y tierra para poder curar a su hija de su terrible enfermedad. No quiero hablar de más para no desvelar cosas. You know what I mean.

>Makie-san. Es la doncella que cuida de Midori. Puede parecer delicada e indefensa, pero ojo como la enfades que acabas cadáver y como comida para los perros.


>Animación

En este trabajo, Pierrot ha mostrado unos resultados más que aceptables. Se trata de una serie de 2004 y, si tenemos en cuenta otras de esa época como las analizadas recientemente Onegai Teacher y Onegai Twins, vemos que han estado a una altura más que considerable. Es más, en las otras series que hemos tocado de este estudio podemos ver que, algunas veces, han estado a buen nivel y otras, en cambio, se han fumado el orégano de la abuela dando como resultado un estilo algo difícil de tragar, tal y como le pasó a mi compañero Jorge García con Divine Gate.

Los escenarios son muy detallados, tanto en habitaciones como en espacios cerrados. En las vistas de la ciudad comprobaremos de primera mano la calidad que os explico y además tiene un ¡monorrail!. La animación es divertida por las caras y los movimientos. En las escenas de lucha, a pesar de ser escasas, se percibe un gran esmero. Sin embargo, hay detalles que no me encajan muy bien, como esos ojos de Midori. Lo siento, pero son enormes en proporción a la cabeza. Si en otros análisis me quejo del tamaño de alguna parte del cuerpo humano (normalmente de los pechos por ser ilógicamente grandes), aquí tampoco me voy a callar.

-¡Culpable!-

>Sonido

En cuanto al trabajo del sonido… pues ni muy malo ni muy bueno, regulín. La OST es instrumental. Vale que acompaña para las diferentes escenas, sobre todo para las películas que se monta Takako y que merecen un Óscar de la academia. En contrapunto, la ambientación está fenomenal, con sonidos de fondo en todas las escenas. Otra cosa son las voces, notándose bastante que son grabadas en estudio y su mezcla con el resto cojea ligeramente, pero sigue siendo aceptable.

Para el opening tenemos a una chica que le sonará a Jorge García. Su nombre artístico es CooRie y participó en el ending de School Days, aunque también colaboró con Da Capo II, Shattered Angels o Sora no Manimani. En esta ocasión nos presenta el tema Sentimental. Respecto al ending, Saori Atsumi se encarga de él. Participó en series como Squid Girl, Genshiken o Mitsudomoe y, para Midori no Hibi, nos trae Mousukoshi... Mousukoshi.


LA NOTA:

Cerramos este análisis de una espina que se me había quedado clavada y casi enquistada de tanto tiempo ahí sin hacerle caso. Aunque mereció la pena. Es divertida y podemos aprender algo de ella, como la de no comportarnos como uraños o como idiotas que veneran una waifu. Bueno, esto segundo ya es más difícil, pero se puede intentar.

La historia nos empapa de una frescura juvenil gracias a un amor que no se esperan los protagonistas y una lógica que a veces roza el absurdo. Pero da igual, lo importante es pasarlo bien, como dicen algunos. Cierto es que la historia no es el sumun de la narrativa, pero los personajes son muy carismáticos y enseguida se les coge cariño. La animación también ayuda, a pesar de sus pegas. Ahora que me acuerdo, a estos dibujantes les vendría que ni pintado saber dibujar unas tetas, que parece que hayan cogido una moneda de 500¥ y la hayan puesto encima del papel para dibujarlas. Aunque, por lo demás, está bastante logrado, sobre todo por unos escenarios ricos en detalles para la época en la que se hizo la serie. No podemos decir lo mismo de la banda sonora, que resulta ser básica para ambientar las diferentes escenas y ya está.

Por todo esto que comentaba, la nota ha sido bastante clara. La historia está bien narrada y nos divierte y los personajes serán difícilmente olvidables. Por eso, Midori no Hibi alcanza la C de nuestro sistema de valoraciones y, de la mano (qué chistoso, Dani, me parto), el sello de recomendable

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